martes, 27 de enero de 2015

Descolocado

Él amaba profundamente el orden. Trabajaba como reponedor en un híper y disfrutaba colocando cajas, alineando latas, ordenando estantes. En su casa cada cosa tenía un sitio y cada sitio estaba pensado para una cosa. Tenía ordenados todos sus pensamientos, sus emociones, y los momentos para disfrutarlas. Ella vivía en el desorden. Ponía el mundo patas arriba y lo volvía a recolocar sin orden ni concierto. Manejaba sin esfuerzo sus sentimientos y se movía a gusto en la improvisación. Temeroso de que pudiera desordenarle, la echó de su vida. Pero cuando ella se fue, él nunca pudo volver a colocarse.

2 comentarios:

JuanMa dijo...

Lo que tenía que haber hecho es buscarle el lugar adecuado en su vida...

Besos desordenados.

Ginebra dijo...

Hay, con lo difícil que es eso, JuanMa! :-)

Beso beso