<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322</id><updated>2012-02-14T04:25:45.726-08:00</updated><category term='La reconstrucción'/><category term='Más de cien'/><category term='Real como mi vida misma'/><category term='Hombres'/><category term='Otros mundos'/><category term='Cien palabras'/><category term='Microcosmos'/><title type='text'>DRY GIN</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>176</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6144059250609417566</id><published>2012-01-26T09:20:00.000-08:00</published><updated>2012-01-26T09:22:30.762-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Recolección</title><content type='html'>Recorría la playa sin mirar el horizonte. Todos los días se perdía entre los restos que el agua dejaba en la arena y los miraba preguntándose si debía llevárselos a casa y ponerlos encima de la puerta o en el lateral de la cama, junto a los libros. Sabía reinterpretar aquellos objetos abandonados y darles de nuevo sentido, darles un sentido nuevo. Incorporaba a la suya aquellos gastados trozos de vida ajena y los convertía en propios. Empezó a ver cosas suyas tiradas por la arena. Un día vio que alguien recogía uno de sus restos, y se sintió rico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Lo siento, Siberia, sólo me salieron cien)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6144059250609417566?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6144059250609417566/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6144059250609417566' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6144059250609417566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6144059250609417566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2012/01/recoleccion.html' title='Recolección'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-1455394588489509177</id><published>2012-01-13T01:13:00.000-08:00</published><updated>2012-01-13T01:15:38.799-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Galleria Degli Uffizi</title><content type='html'>Hacemos el camino entre Pisa y Florencia de noche. Enrique dormita y yo no dejo de mirar por las ventanillas esperando vislumbrar algo que no sea la oscuridad. De cuando en cuando pasamos cerca de una casa iluminada y veo fugazmente una habitación, una escalera, un porche. Los pueblos, colgados en las faldas de las montañas, parecen estampas navideñas a pesar de que estamos en verano. Por la mañana, con luz, veré los perfiles suaves de las montañas; de momento no veo más que lucecitas.&lt;br /&gt;Enrique se despierta cuando estamos entrando en Florencia. Yo estoy entusiasmada; después de tanta oscuridad la ciudad me parece una fiesta de luz. Y eso que la ciudad parece desierta. Tendremos que llegar al centro para encontrar las calles llenas de gente. Enrique me mira divertido, la verdad es que no dejará de mirarse así hasta que volvamos. Y creo que es normal porque yo seguiré entusiasmada hasta que volvamos. E incluso después.&lt;br /&gt;A la Galleria degli uffizi llegamos temprano por la mañana. Tenemos pase así que nos saltamos las colas, que incluso a esa hora dan la vuelta al edificio. Me gustan los techos altos, y en Florencia son altísimos. Cuando hemos subido cuatro tramos de escaleras empiezo a plantearme si de verdad me gustan tanto, pero son dudas fugaces. Me acerco a una ventana. Dentro, las maravillas de la Galleria; fuera, el Ponte Vecchio. Síndrome de Stendhal. Le digo a Enrique que me quiero quedar a vivir aquí y él, sin mirarme, echa un vistazo al reloj y me contesta que tengo hasta las dos para que se me pase la tontera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-1455394588489509177?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/1455394588489509177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=1455394588489509177' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1455394588489509177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1455394588489509177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2012/01/galleria-degli-uffizi.html' title='Galleria Degli Uffizi'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-8666664247333394740</id><published>2012-01-06T13:27:00.000-08:00</published><updated>2012-01-06T13:31:20.361-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Acuarius</title><content type='html'>Lo confieso: me gustan los anuncios. Sí, puedo hasta decirlo más fuerte. Hola, me llamo Ginebra y me gustan los anuncios. Ay, qué bonito, les oigo decir a todos “te queremos, Ginebra”. Pues sí, me gustan los anuncios, sobre todo ahora que no los ponen. Bueno, para mí hace mucho que no los ponen porque yo me aboné a una cadena de pago en cuanto salió. Creo que debí ser la tercera persona en abonarse (la primera, el dueño de la cadena, y la segunda su madre, fijo). Y no lo hice por los anuncios, no, aunque todo el mundo ha pensado siempre que ésa fue la razón y yo nunca me he molestado en desmentirles. La verdad es que fue porque la programación en general me parecía una porquería, y lo único que veía salvable eran los anuncios. Ahora, de cuando en cuando, pongo una cadena de ésas en las que te fríen a publicidad y me meto los spots casi en vena, como que aprovecho para hacer pis cuando empiezan los programas. Es que no me digan ustedes que no, hay anuncios estupendos. Y digamos lo que digamos, lo que dicen siempre es cierto, un poquito adornado pero cierto. Por ejemplo, hay una serie de anuncios que terminan diciendo “el ser humano es extraordinario”. Ay, qué gran verdad. Yo lo compruebo casi a diario. Vaya, que no hay día que no lo masculle un par de veces, cosa que generalmente me molesta mucho porque preferiría que la gente fuéramos todos más normalitos y más llevaderos. Porque la extraordinariez, quieran que no, a veces, muchas veces, es molestísima. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como me gusta la Navidad, y hacer regalos (qué pasa, me gustan muchas cosas a la vez), hace cosa de un mes decidí regalar a mis padres un calendario con fotos de la familia. Es fácil: seleccionas unas cuantas fotos, eliges el modelo de calendario que quieres, y las mandas a través de Internet a una empresa que a cambio de unos euritos te envía un calendario más chulito que la mar. Tú se lo regalas a tus padres (por ejemplo), y quedas divinamente. Dicho y hecho. Puse a mis hijas y a mis hermanas a buscar fotos y monté un calendario digno de arrancar a cualquier madre lágrimas como garbanzos. Bueno, a cualquier madre no, a la mía, que para eso las fotos eran de sus hijas y nietos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera parte del proceso fue estupenda: yo pagué (esto no fue estupendo, la verdad), y ellos me enviaron el calendario. O, mejor dicho, juraron que me habían enviado el calendario, porque pasaban los días y aquí no llegaba ningún paquetito ni nada. Así que decidí llamar a la empresa de mensajería que, según la imprenta, se encargaba del envío, y que estaba en Barcelona. O sea, en Barcelona estaba la mensajería, no el paquete, aunque yo no lo tenía tan claro. La telefonista encantadora, oigan, más maja que las pesetas, me pidió el código de seguimiento del envío. Se lo dí, y comprobó dónde podía estar el paquete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aquí me aparece que se entregó correctamente y firmó la recepción una tal Ginebra J.&lt;br /&gt;- Ya. Señorita, yo soy Ginebra J., y si hubiera recibido el paquete no estaría reclamándolo.&lt;br /&gt;- Ahhhhhh… a ver, un momento….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tirorirorí, ta riroriro (ahí me enchufó el minuet de Boccherini, el que todos nos sabemos gracias a la miel de la granja San Francisco, y me entretuve canturreándolo tan contenta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Señora? Sí, a ver, es cierto que no firmó Ginebra J. (“claro que no, tía, si ya te lo había dicho yo” pensé, pero no dije nada), sino Guillem P.&lt;br /&gt;- Nop, aquí no hay ningún Guillem.&lt;br /&gt;- Ahhhhhhh… a ver, un momento…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de nuevo me dejó canturreando la miel de la granja otro ratito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Señora? Sí, a ver, que ciertamente no fue Guillem P. sino que la recepción la firmó Joan G.&lt;br /&gt;- Pues tampoco tenemos ningún Joan.&lt;br /&gt;- Ahhhhhhh… a ver, un momento…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hala, más miel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Señora? Sí, a ver, que no fue Joan G. (“toma ya, qué sorpresa,maja”) sino Lluís A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como veía que me volvía a chutar la miel de Boccherini, y se me habían pasado las ganas de canturrear, decidí abreviar el proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mire, señorita, esto es un pueblo de Málaga. En la calle tenemos un par de Antonios, un Miguel, un Alejandro, y hasta un Yerai. Pero nombres de esos que usted me está diciendo no tenemos ninguno.&lt;br /&gt;- Ahhhhhhhh… ya veo… un momento, que voy a hablar con el repartidor…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esta vez me dejó esperando en el silencio más absoluto, sin miel ni nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Señora? Sí, a ver (esta chica debía tener convalidada la primera frase de la conversación porque siempre empezaba igual) que me dice el conductor que está cerca del pueblo ése (toma ya, “el pueblo ése”) y que se va a acercar a la casa en la que recuerda haber hecho la entrega para intentar recuperar el paquete.&lt;br /&gt;- … (durante unos segundos no pude decir nada ¿intentar recuperar el paquete?)&lt;br /&gt;- ¿Señora? Sí, a ver, si a lo largo de esta tarde no le entregan el paquete llámeme mañana a primera hora. ¿De acuerdo?&lt;br /&gt;- Qué remedio, señorita, qué remedio. Hala, hasta mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, yo ya sé que ésa no es la actitud adecuada, y que con tan poca fé, cómo van a resolverse las cosas, pero es que todo me parecía rarísimo y ya me imaginaba yo al repartidor recorriéndose las calles de algún pueblo de por ahí intentando recuperar el paquete. Claro, lo mejor era imaginar la cara que habían puesto los afortunados que hubieran recibido un calendario lleno de fotos de mi familia, que reconozco que estaba comida de curiosidad por saber qué habían hecho con él. Porque hombre, yo recibo un calendario de los bomberos y no lo suelto así me digan que va a venir a verme Jiu Yacman (más vale bombero en mano…) pero si recibo un calendario de los Gómez Martínez (un poner, eh, no se me mosqueen los Gómez Martínez), pues como que no lo cuelgo, vaya. &lt;br /&gt;La mañana siguiente lo primero que hice fue llamar a la empresa de mensajería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buen día, señorita… Marta, ¿verdad?&lt;br /&gt;- Buenos días. Emmm… sí… Marta… ¿y usted es…?&lt;br /&gt;- Ginebra J. Hablamos ayer.&lt;br /&gt;- ¿Qué no le entregaron el paquete?&lt;br /&gt;- Pues no, no entregaron nada.&lt;br /&gt;- Ay, qué mal me sabe! Es que me dijo el mensajero que se equivocó y lo entregó en el número 17 de esa misma calle.&lt;br /&gt;- ¿Y por qué???&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En ese momento llamaron al timbre de la puerta y era el repartidor así que salí a echarle el puro del siglo. Y se lo eché, claro. Y más cuando me empezó a contar que había entregado el paquete en el número 17 porque no vio mi número y pensó que se lo habían comido. O sea, muy lógico, claro, el Ayuntamiento acostumbra a comerse números en las calles, vaya, que todos conocemos cantidad de números fantasmas. Hombre, hombre, aquello me pareció para matarlo. Sobre todo porque me lo contó con una sonrisa de oreja a oreja y se quedó tan pancho después de aquella explicación demencial. Yo dudaba entre retorcerle el cuello o clavarle un tacón en el estómago cuando se abrió la puerta del número 17 y salió una señora a mirar el buzón. Yo aproveché y me acerqué corriendo, seguida de cerca por el mensajero inútil. La vecina (nueva, se mudaron hará un par de meses) me miró sonriendo amistosamente, que ya tiene mérito porque si a mí se me acerca una loca correteando seguida de un mensajero con la misma sonrisa de las patatas risi, cierro la verja del tirón. Ella no, ella fue cantidad de arriesgada y me escuchó atentísima para luego decirme que no, que ella no había recibido ningún paquete, y su marido tampoco. Luego buceó más duramente en su memoria y se acordó de que el día de la entrega el que estaba en la casa era su hijo adolescente. Y nos invitó a pasar para preguntarle a él directamente. Así que entramos el mensajero y yo y la seguimos por el pasillo. Llamó a la puerta y el hijo abrió al estilo adolescente, es decir, abriendo la puerta lo justito lo justito para que asomara la cabeza nada más. A mí siempre que mis hijas lo hacen me entran ganas de tirar bruscamente del pomo pero no lo hago porque igual se les cae la cabecita o algo. El muchacho nos miró y no movió un músculo, pero titubeó un poquillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Emmm… esto… no… yo no he cogido ningún paquete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí el mensajero saltó indignadísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo que no? Si te lo dí yo mismo. Que te he reconocido en cuando te he visto.&lt;br /&gt;- ¿Y por qué no lo has dicho antes? Joé, sí que eres tú rápido.&lt;br /&gt;- Señora, encima de que lo digo… que no está contenta usted con nada, eh.&lt;br /&gt;- Cristian, no estarás mintiendo ¿no?&lt;br /&gt;- Que no, omá, que yo no he sido!&lt;br /&gt;- Las narices que no! Tú tienes el paquete!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;El mensajero, indignadísimo, empujó la puerta y entramos todos en tromba en la habitación. Y, efectivamente, el Cristian había recibido mi paquete. Lo sé porque el angelito se había dedicado a recortar del calendario las fotos de Kenya y de Madagascar y las tenía pegadas en la pared. Creo que no he visto a nadie ponerse tan colorado, que parecía que le iba a explotar la cara. Mi vecina pasó por distintas fases, desde el apuro más grande hasta un cabreo monumental con el adolescente, que tuve que decirle que no le diera más pescozones que todavía echaba el cerebro por la boca y era peor. El mensajero intervino para decir que le entendía perfectamente, que qué niñas tan guapísimas, y que si tenían novio. Le fulminé con la mirada antes de que me pidiera que se las presentara y salí de la casa sujetando las fotos desechadas por Cristian (¡¡¡las fotos en las que salía yo!!! adolescentoide repugnante…) con toda la dignidad que pude. En casa, el teléfono seguía descolgado. Me había olvidado de la pobre señorita Marta, que de cuando en cuando decía “¿señora… señora…?” pacientemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Señora…?&lt;br /&gt;- Sí, señorita Marta, sí, aquí estoy de nuevo.&lt;br /&gt;- Emmm… que… ¿le ha pasado algo?&lt;br /&gt;- Sí, señorita, finalmente he recuperado el paquete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se lo conté todo, con pelos y señales, mientras la pobre decía “ajá” todo el tiempo. Cuando terminé dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Así que ¿qué le parece?&lt;br /&gt;- Hay que ver… el ser humano es extraordinario…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les he mandado a mis padres un calendario de gallinas y patos, que ése seguro que no desaparece.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-8666664247333394740?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/8666664247333394740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=8666664247333394740' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8666664247333394740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8666664247333394740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2012/01/acuarius.html' title='Acuarius'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6818863631450592158</id><published>2011-07-16T03:07:00.000-07:00</published><updated>2011-07-16T03:09:36.309-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Aniversarios</title><content type='html'>Parece que es cierto: veinte (o como en este caso, ventiuno) años no es nada. Es triste.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6818863631450592158?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6818863631450592158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6818863631450592158' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6818863631450592158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6818863631450592158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2011/07/aniversarios.html' title='Aniversarios'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7883305951843013914</id><published>2010-12-22T03:43:00.000-08:00</published><updated>2010-12-22T03:44:28.094-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Adiós 2010, Hola 2011</title><content type='html'>Albaricoque. Cada vez que alguien me pide que piense en una palabra bonita la primera que me viene a la mente es albaricoque. Luego se me ocurren muchas más, claro, y las veo bonitas en sí mismas, independientemente de su significado. Hay gente que cuando se le pregunta por una palabra bonita se pone trascendente y empieza a soltar palabras fijándose en su significado. Eso no lo he entendido nunca. Si las palabras son bonitas por sí mismas, a veces por su sonido, por su forma, por las sensaciones que nos transmite su pronunciación... Me piden que piense en una palabra bonita y me disparo. En cambio con los números me bloqueo. No hay manera de que los vea bonitos o feos. Para mí los números son números y ya está. Todos los años cuando hay que comprar la lotería de Navidad se montan unos pollos increíbles para elegir el número; pero es que la gente discute y todo porque el número que cada uno propone siempre le parece “el más bonito”. Y todos los años, cuando me preguntan si hay algún número que me guste especialmente, me encojo de hombros. Que me da igual, que para mí sólo son números. Ya, supongo que soy de letras. Por eso tampoco he entendido nunca la gente que se emociona cuando empieza un año con determinada cifra. Para mí los años no son buenos o malos dependiendo de la cifra que lleven, sino de cómo salgan. Claro que como los años no se pueden calar como los melones hay que esperar a que acaben para hacer balance. Este que acaba, por ejemplo, 2010, no me ha gustado nada así que estoy deseando que termine, y creo que, a pesar de que tengo memoria de pez, lo recordaré siempre como un año si no negro sí gris oscuro. El año que JB descubrió que la Administración tiene razones que la razón (ni nadie) no entiende. El año que la lluvia echó un pulso al tejado de casa y lo ganó (la jodía), y decidió conquistar techos y paredes poblándolos de mohos espesísimos de un bonito color verde oscuro y un olor repugnante, con lo que tuvimos que descabezar la casa en verano y cambiar el tejado enterito, además de tirar muebles, ropas, y otras cosas de las que no pensábamos habernos desprendido en mucho tiempo. El año que el neurólogo me tuvo meses experimentando en mi propia persona todas las pruebas con las que House tortura a sus pacientes (menos la punción lumbar, y menos mal, porque me han dicho que duele tela, y alguna cosilla más de la que también me libré) en busca del amenazador y devastador tumor cerebral que me habían prediagnosticado y que afortunadamente no apareció, para gran alegría mía y desconcierto de los médicos. El año trajo más penas, pero no las voy a contar para que no se me pongan tristes. Claro, el año ha tenido cosas buenas pero como se me ocurre ninguna, mejor corremos un tupido velo y organizamos una fiesta para celebrar que por fin se termina. El año que viene veremos cómo se ha portado 2111. Pásenlo bien y disfruten las fiestas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7883305951843013914?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7883305951843013914/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7883305951843013914' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7883305951843013914'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7883305951843013914'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/12/adios-2010-hola-2011.html' title='Adiós 2010, Hola 2011'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-3355485118244163866</id><published>2010-12-22T03:38:00.000-08:00</published><updated>2010-12-22T03:43:35.108-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Real como mi vida misma'/><title type='text'>Premio (viva, viva)</title><content type='html'>Stultifer me ha concedido el premio "Blog del día, No sin mi cámara.com" correspondiente al día 25. O sea, yo lo voy diciendo desde ya para que lo sepan y ese día no les pille por sorpresa (que las sorpresas a ciertas edades no son muy recomendables). Lo podrán ver &lt;a href="http://nosinmicamara.blogspot.com/"&gt;AQUÍ&lt;/a&gt;. Y encima me hacen miembro de la Orden del Stultifer de Oro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-3355485118244163866?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/3355485118244163866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=3355485118244163866' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3355485118244163866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3355485118244163866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/12/premio-viva-viva.html' title='Premio (viva, viva)'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2132163639556120906</id><published>2010-12-14T04:42:00.000-08:00</published><updated>2010-12-15T12:22:16.789-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Celo profesional</title><content type='html'>Vaya por delante que me gustan. Lo he dicho siempre hasta la saciedad, que me duelen los dedos de escribirlo, y lo repetiré las veces que haga falta: me gustan los documentales de animales. Eso sí, a base de hincarnos dos o tres a diario, hay temporadas en las que me salen los ñues por las orejas, y ésta es una de ellas, así que con las mismas lo digo: estoy hasta las pestañas del Masai Mara y de sus pobladores, que he visto tantas veces cómo el cocodrilo de la derecha se zampa al tercer ñu del segundo grupo, y el narrador me ha contado tantas veces cómo lo digiere, etc., que estoy a punto de ponerle nombre a sus intestinos. Además, es que me he descubierto utilizando de cuando en cuando la voz de locutora de documental y haciendo comparaciones que a veces resultan, cuanto menos, poco afortunadas. El otro día, por ejemplo, que estaban mis hermanas y mis sobrinos en casa pasando el puente de la inmaculada constitución, comenté que qué bonito era eso de que nuestra familia fuera como una manada de elefantas. Y torcieron el morro levemente y se quejaron. Que si las estaba llamando gordas. Y no. Yo lo decía porque en mi familia cuando estamos todos juntos la cuestión organizativa, el establecimiento de jerarquías, el reparto de roles y trabajos, es bastante fácil. Por ejemplo, tendemos a comunizar la cosa de los cachorros, lo cual resulta cómodo y práctico. Tú traes un bichito nuevo al grupo y todas lo asumimos como nuestro, de modo que nunca queda desprotegido y su progenitora puede relajarse y descansar. Se lo expliqué y se quedaron más conformes aunque sugirieron que a partir de ahora utilice otro símil como por ejemplo, una manada de leonas, que son mucho más gráciles y glamourosas. Menos mal; yo esperaba que se decantaran por las gacelas o algo así de estilizado, y no me apetecía nada porque las gacelas no me gustan y además JB nos ha puesto menos documentales sobre su vida y milagros así que desconozco cómo funcionan. Las elefantas en cambio... pero sí, vale, reconozco que somos más leonas. Rugimos divinamente, cazamos muy bien, y no dudamos en arrimar el hombro cuando se trata de defender a los nuestros de posibles agresores, sean quienes sean y vengan de donde vengan. Aunque vengan del mismo Moscú, y utilicen armamento pesado, como Irina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irina es una de las guiris de JB. Ya saben ustedes (porque se lo he contado que si no de qué) que JB nos trae a casa los guiris que más le llaman la atención o los que cree que nos la van a llamar a nosotras, y tiene en cuenta nuestras preferencias. Por ejemplo, a Madagascar le trae japoneses constantemente, que así tiene la colección de kesigomus que tiene, porque todos se presentan con una bolsita y se la regalan haciendo muchas reverencias y agachando la cabeza hasta que se les dice “basta”. A Kenya le trae nórdicos, preferentemente suecos, aunque cualquiera de ellos que hable inglés vale. Y a mí me trae a casa rusas. Mira que le tengo dicho que prefiero que traiga rusos, pero entonces me mira y dice “sí, mafiosos como Yuri” y claro, me tengo que callar, que Yuri es muy majete y tal pero le sale la mafia por las orejas y tiene un peligro que no veas. Irina Romanovna Petrova. Del mismo Moscú. Rubia, ojos de color indeterminado pero claritos, bajita pero compacta, de ésas que las ves e instintivamente calibras los posibles daños que te ocasionaría si te diera una galla bien dada. Al principio todo fue bien, JB le enseñó la casa y el jardín, acarició a los animales, admiró las vistas y comparó la casa con la suya, escuetamente, que su nivel de español no es de los más altos que hemos tenido en casa. Conseguimos acomodarnos todos en el comedor (teniendo en cuenta que estábamos la familia más una amiga de Madagascar, el noviete de Kenya, y el hermano del noviete, además de Irina, tuvo mérito que hiciéramos un tetris tan apañao en la mesa) y empezaron a circular los platos y demás con el barullo y la alegría habituales. A los postres (postres, sí, en plural, que hubo variedad de dulces) a todos nos entraron remordimientos por haber sido unos anfitriones tan despegados y comenzamos a charlar con Irina, o al menos a intentarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿A qué te dedicas, Irina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irina miró fijamente a Be1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No puede decir profesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué??? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque profesión mía no dice.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cinco minutos antes nos había importado un pimiento saber a qué se dedicaba aquella mujer, pero con semejante declaración todos empezamos a elucubrar interesadísimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Será puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos habíamos apuntado varias posibilidades pero fue Bruno el que dijo lo que de verdad estábamos pensando. Irina negaba con la cabeza. La miramos todos en silencio y contemplamos sus vanos esfuerzos por encontrar las palabras adecuadas. Al final me miró y lo soltó. Me quedé asombrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué??? ¿qué??? - Faltó que preguntara JB nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Emmm... que dice que trabaja para los servicios de inteligencia militar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Osti! Es espía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irina asentía vigorosamente con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Da, da! Espía. ¿Espía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miró interrogativamente a su profesor buscando el visto bueno a esa palabra nueva, y como JB asintiera la repitió así como doce veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Irina espía. Espía. Espía. Espía. Espía. Espía... perrrrrrro...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miramos expectantes. A ver qué soltaba ahora, porque después de decir que era espía no parecía haber nada que lo superase. Pero lo había, lo había.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Perrrrrrrro si tú sabes Irina es espía, Irina debe matarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos reímos así con la boquita pequeña pero no, Irina seguía tiesa como un ajo y seria a más no poder, o sea que no era una broma. Las risas bajaron de tono hasta caer muertecitas sobre el mantel, y empezamos a cuchichear unos con otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una mierda matarnos. A esta tía la podemos entre las tres. Vaya, es que no tiene ni media leche. Va a matar a su madre porque lo que es aquí no va a tocar un pelo a nadie- Be1, que es la que no tiene ni media leche, estaba indignadísima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hombre, no sé yo, ten en cuenta que las espías están muy bien entrenadas. Yo creo que ni entre todos conseguiríamos reducirla.- Be2, que sacaba a Irina dos cuerpos de altura, se mostró mucho más realista.- Lo que sí deberíamos es intentar poner a salvo a los niños, por lo menos a los pequeños; los mayores que corran como puedan. Deberíamos buscar una maniobra de distracción...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños, por su parte, la miraban encantados y empezaban a hacer apuestas sobre si nos dispararía o si preferiría rompernos el cuello, y en este último caso, si le daría tiempo a matarnos a todos o alguno conseguiría escapar. JB, impertérrito, le sirvió más café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mujer, Irina, tampoco es para eso. Yo creo que con que cambiemos de conversación ya está ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro! Por ejemplo... ¿a qué se dedica tu padre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Padre también espía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué bien, hombre, tradición familiar. ¿Y tu madre? ¿También espía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Madre coronel. Pero muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro- susurró Madagascar – Se enteró de la profesión de los otros y la apiolaron. Fijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vale, pues nada, dejamos de lado las ocupaciones laborales de la familia. Puedes hablarnos... no sé... por ejemplo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento se abrió la puerta y, para conmoción de Irina, entró Cristo, sonriendo y con un par de botellas en las manos. Agradecida por la interrupción me levanté para acercarle una silla. Be2 se apresuró a abrir el coñac y nos sirvió una ración generosa a las tres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, qué, con qué estábais? ¿He interrumpido algo?- Miró a Irina –Anda, una amiga nueva. ¿Quién eres? ¿De dónde? ¿A qué te dedicas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irina miraba a Cristo como hipnotizada así que contestó Madagascar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Irina. Es rusa. Es espía y mata a los que saben que lo es. Y a los hombres que van enseñando el culo por el mundo, además, primero les tortura.- Es que Madagascar no soporta el nudismo de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristo sonrió más, se levantó y llenó el vasito de Irina de vodka.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No veas qué bien. Es interesantísimo eso. Espía. Oye, tienes que contárnoslo con detalle. Recuerdo que cuando estuve en Moscú...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristo no dejó de hablar durante un rato, acaparando la atención de la espía, momento que Be1 aprovechó para ir sacando a los niños del comedor con la excusa de ponerles el ordenador para jugar a Harry Potter. Be2 puso a Madagascar y a Laura a fregar en la cocina, fuera del alcance de la posible agresora, y Kenya, Juanma y Jaime se largaron alegando que tenían que estudiar. Al tercer vasito de vodka Irina estaba tan relajada que hasta conseguía hilvanar frases cortas, pero no respiramos aliviados hasta que nos cantó “Ojos negros”. Cuando finalmente JB la metió en el coche para devolverla a la ciudad nos dimos cuenta de que se había dejado una mochilita de color caqui. Be2 la cogió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto pesa un rato. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira a ver, que igual lleva una pistola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Anda ya, so loca, a ver si te crees que ésta a va ir lanzando disparos a cascoporro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro, tú como la tenías hipnotizada enseñándole el culo, pues tan tranquilo, que no te iba a matar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JB abrió la puerta de golpe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que Irina se ha dejado la mochila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irina miró su mochila, colgando de la mano de Be2, y nos echó una mirada asesina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si tú abres mochila de Irina...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...Irina mata- voceamos todos. Y nos dio tanta risa que hasta Irina sonrió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2132163639556120906?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2132163639556120906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2132163639556120906' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2132163639556120906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2132163639556120906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/12/celo-profesional.html' title='Celo profesional'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-158348504595524814</id><published>2010-11-22T00:52:00.000-08:00</published><updated>2010-11-22T01:01:21.553-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Las cosas de la churra</title><content type='html'>Esta mañana una compañera del trabajo me ha contado que su prima ha tenido un bebé negro. Nada de negrito, color ligeramente oscurito, café con leche, ni chocolateadito. No, el bebé por lo visto es negro como el culo de un grillo. Muy mono, eso sí. El escándalo, lo que tiene a su prima y al marido lloriqueando todo el día, viene del hecho de que ambos sean de raza blanca. “Pura raza blanca” decía mi compañera. “Fijo que tan pura no era”, he dicho yo, y entonces ella me ha mirado suspicazmente y ha respondido como si fuera gallega. “¿Cómo lo sabes? ¿Te lo he contado ya, o conoces a mi prima?” Le he dicho la verdad: que no tenía ni idea pero que, descartada una posible infidelidad de su prima (si no, no sé a qué tanto lloriqueo en amor y compaña, si hubiera habido desliz en lugar de lágrimas me habría hablado lo menos de gritos, rayos, y centellas), la única posibilidad estaba en algún antepasado de origen oscuro, literalmente. Mi compañera me ha mirado como si yo fuera House, ha hecho un ruidito parecido a “ummm” y se ha puesto a hablarme de los antepasados cubanos del marido de su prima, momento que yo he aprovechado para desconectar de una historia previsible y pensar en guisantes. Mira que me gustan los guisantes. En todos los sentidos. En ese momento me di cuenta de que en el huerto tenemos plantadas dos variaciones de guisantes pero ambos de color verde. Um... creo que hasta ahora no les he hablado del huerto. Bueno, relájense, que no voy a hacerlo (de momento) aunque todo se andará. Yo que siempre había querido sembrar guisantes de colores y ponerme a hacer experimentos con ellos, y a la hora de la verdad solamente hemos puesto de color verde. Vale, ya sé que no iba a ocurrir, pero me hacía ilusión la idea de cruzar guisantes amarillos y verdes y esperar el nacimiento de nuevos individuos a cuadritos, así tipo burberrys. Molaría, anda que sí! Quedarían unos platos la mar de curiosos. Claro que para eso lo menos hay que ser monje agustino y vivir en un sitio frío e inhóspito, por no decir mortalmente aburrido, en el que la mayor distracción posible sea jugar a las mamás y a los papás con plantas. Yo, que encima tengo serios problemas de atención, me he dado cuenta de que a lo más que llego es a mirar fijamente las matas un rato como si así fueran a crecer más, y a intentar calcular si tendremos suficientes guisantes para todas las comidas que quiero hacer con ellos. Lo de los experimentos genéticos con leguminosas, por muy tentador que me resulte, de momento lo tengo aparcado. Además, no tengo más que mirar en casa a mis “guisantes” particulares para ver que, efectivamente, las características se transmiten genéticamente. Pero todas, eh, todas, desde el color de los ojos hasta la forma de coger el tenedor, la risa, la forma de caminar, las manías en la mesa, etc. Y es verdad que heredan todo, lo bueno y lo malo, aquellas cosas nuestras de las que nos sentimos íntimamente orgullosos, aquéllas (NOTA: aquí quiero hacer patente mi descontento con las nuevas normas de acentuación pronominal de la RAE; eso y lo de la ye no me gusta ni medio pelo, así que yo seguiré utilizando las tildes donde siempre ha habido que ponerlas igual que, cuando me pongo a ello, el que me sale es el padrenuestro antiguo, el de mi infancia, que por otro lado es el único que me sé) que nos hacen levantar la ceja en un gesto recriminatorio, y aquéllas que si en el progenitor nos resultan sorprendentes, en el vástago no podemos ni creernos. Mis “guisantes” tienen herencias para poner en todos los apartados, sobre todo en este último. Para no aburrirles, simplemente mencionaré la capacidad de JB para atraer a los frikis que sus hijas han heredado. Y para demostrar que la raza mejora, ellas tienen un radar mucho más amplio. Pongamos que si JB atrae a los frikis a diez kilómetros a la redonda, ellas lo hacen como a cien o doscientos kilómetros. O incluso más.&lt;br /&gt;Y JB no, pero ellas me los traen a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anteayer, por ejemplo, volví a casa de un seminario en IKEA (sin comentarios ni risitas, eh, que les conozco) y me encontré la casa llena de adolescentes. Por un lado, Madagascar estaba haciendo un trabajo de no-recuerdo-qué asignatura con Kevin, Lidia, y Uli (bueno, en realidad el trabajo lo hacían Mada, Lidia, y Kevin, que Uli está escolarizado en casa, él es así de chulo); por otro lado Kenya se había traído a unos amigos de la facultad para hacer un trabajo de lingüística comparada, o algo así. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegué ví que entre los cuatro se estaban zampando unas cuantas tabletas de chocolate, con la inestimable ayuda de Bruno. Kevin tenía la cara como descompuesta y me alarmé un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Anda que... os estáis poniendo ciegos a chocolate. ¿Cómo no has sacado otra cosa para merendar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que como Uli es vegetariano... no iba a ponerle un bocadillo de jamón o así. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vegetarianismo de Uli les sirve como excusa para todo, me temo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya... de jamón no, pero de queso sí que podías, que habría sido mejor que el chocolate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bah! Qué más da?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si Kevin no fuera diabético pues sí daría igual, Mada, daría igual, pero mírale, si yo creo que le está dando algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kevin tenía la carita ligeramente desencajada. Le quité un trozo de chocolate que tenía en la mano y se lo metí a Bruno en la boca. Ulises se echó a reir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué va, Gin, si ahora está bien. Tenías que haberle visto antes, juá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El chocolate se lo hemos dado para reanimarle- se defendió Madagascar –Y la culpa la ha tenido Lidia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí me eché a temblar, que Lidia es tremenda. Lidia en cambio se encogió de hombros y siguió zampando chocolate tan pimpante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Venga, Lidia, pregúntale a Gin- dijo Uli con la boca llena de chocolate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré a Lidia con cara de interés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gin, ¿tú sabes si a los chicos se les puede dormir la churra? Digo, igual que se nos duermen las piernas, que luego se te ponen así como si te corrieran hormigas por dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madagascar y Uli estallaron en carcajadas. Bruno sonrió ampliamente enseñando los dientes llenos de chocolate. Yo me reí también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gensanta, Lidia...! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego, esta chica es sorprendente. Kevin tenía la carita como si le fuera a explotar el cerebro. La verdad es que le entiendo perfectamente. Yo estaba todavía, ahí, intentando recolocar las neuronas, cuando Lidia me miró interesadísima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ay, mira, ya que estamos, otra cosa, Gin... emmm... a ver... ¿los rubios y los pelirrojos tienen los pelos de la churra rubios y pelirrojos, o los tienen negros como los tenemos todas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madagascar y Uli volvieron a carcajearse, que a Uli le saltaban lágrimas y todo. Kevin bajó la cabeza moviéndola ligeramente. Lidia nos miró a todos asombradísima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasa??? ¿Qué? ¿Eh? ¿Qué pasa? ¿No me va a contestar nadie, o qué? Que no lo sabéis, ¿no? ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo salí del salón riéndome seguida por Bruno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pst... mamá... ¿qué es la churra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suspiré. Bruno tiene la cualidad de incorporar a su vocabulario las palabras más raras, las más incorrectas; ésas que los demás utilizamos a modo de divertimento él las utiliza con toda normalidad, convencido además de que son las que corresponde. Así, llama faluendas a los faros del coche, y dice fotohigiénico y altercalar. Me resigné a la idea de que a partir de ahora no tendría pene si no churra, hasta que apareciera otro término peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El pene, Bruno, el pene, es que Lidia no es muy fina hablando, ya lo sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aaaaaaaaaah!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno cerró la boca, se estiró el elástico de la cinturilla del chándal con las manos, con lo que se le cayó un trozo de chocolate por dentro del pantalón, y se lo miró pensativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pst... mamá... ¿y se me puede dormir???&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante su carita de preocupación contuve la risa, pero odié profundamente a Lidia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-158348504595524814?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/158348504595524814/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=158348504595524814' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/158348504595524814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/158348504595524814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/11/las-cosas-de-la-churra.html' title='Las cosas de la churra'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-8942977925452473950</id><published>2010-11-15T05:02:00.000-08:00</published><updated>2010-11-15T05:07:14.780-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Real como mi vida misma'/><title type='text'>Café y compañía</title><content type='html'>Rrrrrrrun... rrrrrrrrun... ññññññññññññññ... pof! (el camión de los congelados acaba de aparcar delante de mi puerta)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prrrrrr...Prrrrr... (telefonillo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quién es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pilaaaaaaaar...??? (voz de barítono muy cascado por la vida, rara, muy rara para Pilar pero quién soy yo para calibrar los estragos de los resfriados en las gargantas ajenas, si la semana pasada yo misma parecía Darth Vader)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola Pilar, dime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No soy Pilar! (el barítono parece ofendidísimo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ah! Yo pregunté quién era y contestó Pilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, que estoy buscando a Pilar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vive en el número doce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, pues eso. Éste es el catorce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El doce... (voz así como sumamente pensativa, como si acabara de comprender el misterio de los agujeros negros) ¿Y el doce?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Justo al lado de éste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿O sea que éste no es el doce?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, mire, el doce es otro número distinto, es el que lleva un uno y un dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ah! Y éste ¿cuál es, que no lo veo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- (Suspiro) Éste es el catorce, el uno con el cuatro es el catorce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vale, vale, pues llamo al otro, porque será el otro botón ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- (Suspiro más hondo motivado por el hecho de que SOLAMENTE hay dos botones, en uno de los cuales pone 12 y en el otro 14) Sí, efectivamente, caballero, es el otro botón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Anda! Sí que es el catorce. Jejejejeje. Es que no lo veía porque tenía el dedo encima. Jejejejeje. Entonces “apreto” el otro ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prrrrrrr... Prrrrr..... (y así hasta diez veces en el telefonillo del vecino)&lt;br /&gt;Prrrrrr...Prrrrr... (de nuevo mi telefonillo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sí???&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que Pilar no está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y...???&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que qué hago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Me lo está preguntando a mí???? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro, a ver a quién se lo voy a preguntar, si su vecina no está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y yo qué sé, haga lo que le parezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que me habíamos quedado a las seis y a ver qué hago yo ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hombre... teniendo en cuenta que son las cuatro tiene usted dos horas para irse, hacer lo que sea, y volver.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;- No, no, que el resto de las entregas está en otra ruta; si me voy no vuelvo hasta otro día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues espérela, qué quiere que le diga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- (Voz abatidísima) Eso tendré que hacer, esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prrrrrr...Prrrrr... (telefonillo, escasamente dos minutos más tarde)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí! (este hombre no sabe que yo de paciencia voy fatal, el pobre)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que... ¿me va a dejar aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo???&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que si me va a dejar aquí en la calle esperando dos horas. Encima que su vecina no está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A ver, mire, que no es mi problema que usted haya llegado dos horas antes y mi vecina no esté. A mí me deja y se busca la vida. A ver si ahora va a querer que le invite a un café y todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hombre... pues a esta hora es lo que pegaría. Y charlamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- (El asombro me deja sin habla, así que pausa larguísima)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sigue usted ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- (La pausa continúa)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señora... señoraaaaa... vuelva!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía estoy intentando volver, palabra, pero el asombro no me deja.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-8942977925452473950?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/8942977925452473950/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=8942977925452473950' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8942977925452473950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8942977925452473950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/11/cafe-y-compania.html' title='Café y compañía'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-97185790337465796</id><published>2010-07-16T14:19:00.000-07:00</published><updated>2010-07-16T14:20:15.818-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La reconstrucción'/><title type='text'>Pero mala remala</title><content type='html'>Érase hace muchos, muchos años (muchos pero no tantos, arpías) que existía una época del año maravillosa llamada “vacaciones de verano” que comenzaba un día que tu madre empezaba a sacar de un cajón bañadores y ropa del año anterior para que te la probaras. Como todos los años habíamos estirado (en mi caso a lo alto y a lo ancho, snif) tocaba salir de tiendas para reponer urgentemente el bañador de espuma (de la lycra nadie sospechaba siquiera que existiera), los pantalones cortos, media docena de camisetas, y las bambas, que siempre eran marca “La tórtola” en lugar de las “Victoria” que llevaban las pijas, y que a mediados de septiembre lucían unos boquetes tremendos por los que nos asomaban los deditos. Al principio mi madre sacaba también los flotadores, que eran de una goma gordísima de color azul (azul los nuestros, que los había también amarillos y naranja, pero esos eran horrorosos) que te dejaba el cuerpo desollado vivo con lo que sólo por no ponértelo aprendías a nadar en cuatro días. Eso sí, no había narices de pinchar aquellos flotadores de ninguna manera así que me sorprende que no estén todavía por mi casa. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Las vacaciones comenzaban, pues, con gran despliegue de compreteo y seguían su cauce habitual en el cual cada uno interpretaba fielmente su papel, que en nuestro caso se limitaba a pasarnos las doscientas cinco horas del viaje preguntando “¿cuánto falta?” y “¿falta mucho?” de forma alternativa. Aquéllos eran viajes de alto riesgo. De entrada invertíamos cerca de ocho horas en hacer un viaje que ahora nos ventilamos en menos de cuatro horitas, así que salíamos de casa sobre las 6.30 de la mañana por aquello de no coger calor, una tontería porque tardando ocho horas cogías calor salieras a la hora que salieras y te empeñaras o no en tapizar todas las ventanas del coche con toallas, que era peor el remedio que la enfermedad porque para que se sujetaran había que llevar las ventanillas cerradas y como el aire acondicionadosólo existía a-condición de que soplase pues hala, todos sudando la gota gorda horas y horas. Claro, sí, había que tener muchas ganas de vacaciones para chuparse 500 kms. conduciendo a un máximo de 80 por hora y teniendo que vigilar todo el rato los posibles calentones del motor, sobre todo cada vez que subíamos un puerto de montaña, y nosotros teníamos que pasar así como cuatro. Pero si los conductores y copilotos merecían una medalla imagínense lo que era ser niño en aquellas circunstancias, que lo que te tocaba era ir dando la tabarra todo el camino con el considerable riesgo de que te abandonaran en un arcén, te tirasen por la ventana o, lo que era peor, te cayera un guantazo o varios, que una vez que se calienta la mano es difícil parar.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Echo de menos aquellas vacaciones. En realidad lo que echo de menos es mi papel en ellas, o sea, yo no tenía que preparar nada. Porque se lo crean o no, preparar las vacaciones es un estrés que te mueres. Yo no sé si es que la misma energía pre-vacacional que despedimos provoca una especie de conjunción cósmica que hace que si algo puede estropearse justo antes de las vacaciones, se estropee. Y si pueden ser varias cosas, mejor. En mi caso los desastres llevan unas semanas avisando de a poquito. Por ejemplo, hace unos diez días el microondas se puso chulito y no tuvo más ocurrencia que echarme un pulso a ver quien ganaba sin saber que no iba a poder conmigo, con lo que se consiguió un fantástico pase al basurero (o al menos al punto limpio que es donde se dejan los cadáveres de los cacharros estos) y fue sustituido por un micro nuevo, más grande, más potente, más bonito, y más dócil. Después fue el coche el que empezó a hacer ruiditos extraños y a enseñarme por todos lados luces de varios colores que yo no sabía ni que tenía. Y cuando volvía de dejar el coche en el taller, la lavadora me escupió dos cubos de agua extrañamente pestilente por el boquete del filtro, después de haber reventado convenientemente dicho filtro, claro. Yo todavía no me explico dónde narices estaba guardada esa cantidad de agua, y qué tenía para oler así, que al principio yo estaba segura de que iban a empezar a salir trocitos de algún animal en pleno proceso de descomposición. Tampoco me explico qué eran los extraños pegotes negros que salían mezclados con el agua, y eso mejor no saberlo nunca, que se me dispara la imaginación, y luego vomito y me pongo malísima. Todo esto, recordemos, a dos días de irme de vacaciones a tierra de lobos con la pandilla de adolescentes en pleno, que no sé por qué me dejo yo engañar.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Ayer por la mañana recogí el coche del taller después de escuchar estoicamente las explicaciones del mecánico que se empeñaba en contarme que al principio pensaba que los ruidos eran culpa de la sinembló pero luego resultó que no. Yo, como ya conozco a la sinembló, le miré sin pestañear y le fastidié el juego porque no le pregunté qué era, que es lo que él estaba esperando. Es que les gusta eso, eh, soltar una explicación incomprensible y que tú preguntes “pero ¿eso qué es?” para mirarte con cara de infinita conmiseración y contarte que hay un tornillo suelto como si te estuviera explicando la fisión nuclear. Con todo, igual que los albañiles y fontaneros me inspiran un recelo de proporciones casi cósmicas, los mecánicos me caen bien. Sobre todo desde que un domingo, justo antes de volver a casa después de un congreso, la tapa del delco (¡sí, existe!) estalló en mil trocitos y me vi tirada en medio de la plaza de Cáceres, y entonces apareció el señor Antonio, que me hizo un apaño con unos trapos y me llevó a su casa donde su señora me preparó un bocadillo para el camino y le obligó a llamarme cada media hora para comprobar que todo iba bien. Y no sólo eso sino que tuve que jurar que le llamaría en cuanto llegara a casa, que había que ver la cara de JB cuando me escuchó hablar por teléfono y me preguntó con quién hablaba. Bueno, pues ayer el mecánico se quedó sin contarme lo que era la sinembló (que a mí me caerán bien pero una vez que sé de qué va una pieza no me gusta que me lo repitan, quiero historias nuevas) y yo cogí el coche y me planté en el pueblo tan contenta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El contento me duró lo que tardamos JB y yo en intentar llegar a Fuengirola, porque fue salir del pueblo y volver a encenderse la bonita luz amarilla que anuncia siempre lo peor. Y entonces al coche le dio por ponerse en plan dama de las camelias y a ralentizar la velocidad de forma lánguida, así como si se estuviera desmayando. Y se desmayó. Y nos dejó tirados de mala manera, que me estuve acordando de la madre que parió a la sinembló mil pares de veces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvimos caminando a casa, cuesta arriba y a pleno sol y cuando llegamos me dispuse a tomar una ducha fresquita. “¿Están todavía los obreros por aquí?” pregunté entrando en el cuarto de baño. “Estamos aquíí” contestaron los susodichos a coro “pero no miramos, puedes mear tranquila”. Esto último lo dijo una voz que salía de una cabeza que asomaba levemente por el boquete del cuarto de baño pero me importó un pepino si miraban o no, yo solamente quería ducharme. Como desde que los obreros pegaron el pepinazo en la pared del baño tenemos un boquete permanente, no hacen más que entrar bichos, así que no me había extrañado nada encontrar dos días antes una salamanquesa medianita de color blanquecino en medio del cuarto de baño. Paquita la he llamado. Me da una pena tremenda porque cada vez que me ve se asusta muchísimo y se pone a temblar pero me da que debe ser un poco torpe porque no encuentra un escondite apropiado y siempre me la encuentro: sobre el papel higiénico, junto al cepillo de dientes, acurrucada en mi toalla de baño… Descartada la sugerencia de Cacique de machacarla a golpes y tirarla a la basura (¿cómo voy a matarla si me encantan, son medio primas de las salamandras, y llevo una tatuada en una pierna?) he optado por dialogar con ella. En realidad monologo porque hasta la fecha no me ha contestado ni mú. Ayer Kenya me pilló dándole varias razones por las cuales mi toalla no es el mejor sitio para vivir y me llamó friki. Menos mal que Bruno estuvo al quite y le dijo que más friki es ella, que charla con el pescado cuando lo pongo a descongelar en el fregadero. “Al menos ella habla con seres vivos” dijo Bruno. “Bah, para lo que le contestan…” Total, que allí estaba yo en el baño, siendo discretamente no-observada por los obreros, y peleando con una salamanquesa por la posesión de la toalla, cuando algo hizo “paf” y se apagaron todos los aparatos eléctricos de la casa. Paquita se dio un susto tan grande que se cayó en el bidé y se ha tirado allí toda la noche, que como se le resbalan las patitas no puede salir. Y yo a punto estuve de ponerme a llorar sólo de pensar en la cantidad de cosas que podían haberse escacharrado pero me fijé en que el apagón había sido general en el pueblo. Que cansada estoy de preparar las vacaciones. Menos mal que mañana me marcho porque si no creo que no llegaría al final.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-97185790337465796?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/97185790337465796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=97185790337465796' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/97185790337465796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/97185790337465796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/07/pero-mala-remala.html' title='Pero mala remala'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-1591746133570085759</id><published>2010-07-09T04:40:00.001-07:00</published><updated>2010-07-09T04:40:44.584-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La reconstrucción'/><title type='text'>He debido ser muy mala en otra vida</title><content type='html'>Llegaron anteayer y ayer ya quería matarles a todos con la muerte más dolorosa que se pueda imaginar. Y todavía les quedan al menos tres semanas. No sé, creo que esto terminará en tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo empezó hace ya nueve meses. Un día el cielo se cubrió, empezó a llover salvajemente, y no paró de llover en seis meses. Unos días llovía más fuerte y otros de una manera todavía más brutal, pero durante seis meses estuvo cayendo agua en ésta que llaman “Costa del Sol”. Al principio todo iba más o menos bien. Yo había desenterrado del vestidor las botas de agua y asumí sin complejos un look un poco Isabel II de Inglaterra de vacaciones en Balmoral. Sólo omití los horribles perrillos esos ratoneros que lleva siempre alrededor y el bolsito colgado del antebrazo. Ambas omisiones fueron por motivos obvios, a saber: los perrillos porque no los tengo y no los tendría ni loca, y el bolsito porque hay que ver que cosa más incómoda y más fea, por Dios. Dado que entre las botas de agua, la gabardina, y un paraguas de golf que compré el año pasado no me mojaba ni medio, que lloviera no me importaba mucho. Es más, me gusta la lluvia, me encantan las tardes lluviosas, ésas de chimenea, librito, tele, té, madalenas, bizcochitos, galletas digestive... Claro, eso me gusta pero moderadamente, o sea, cuando llevas ya dos meses así empiezas a aborrecer hasta los bizcochos y comienzas a sustituir el té verde por lingotazos de coñac para sobrellevar tanta agua. Hasta que un día entré en el vestidor a buscar la ropa para el día siguiente y vi unas extrañas manchas en el techo. Eran como las caras de Belmez pero en versión marciana, o sea, de color verde así como en un tono entre pistacho y melón temprano. Ahí me alarmé y me dediqué a controlar su expansión y la posible aparición de nuevos manchurrones. Y efectivamente, al poco todos los techos del piso de arriba se volvieron de color verde que te quiero verde, y empezaron a brotar unas colonias de mohos capaces de producir penicilina para controlar las epidemias del tercer mundo durante diez años. Yo entiendo que igual es verdad que soy una histérica (que no lo soy ni de coña) y que puesta a ser alarmista yo lo soy a lo grande, pero también hay que entender que NO soy Bob Esponja ni Miss Marihache y NO quiero vivir en Hogar Dulce Piña bajo el mar como la Sirenita, y eso de encontrarme con que mi casa está siendo poseída por el espíritu del agua pues como que no me moló nada. Pero lo que se dice nada; como que me entraron ataques de ansiedad hasta el punto de inspeccionar periódicamente a los niños buscándoles brotes de escamas y branquias, y una vez incluso creí verle a Bruno membranas interdigitales en los piececillos. Con todo, todavía estaba por venir lo peor. Y lo peor fue el diagnóstico del técnico que vino a ver cómo arreglar aquello. La solución: quitar las tejas, impermeabilizar de nuevo el tejado, poner tela asfáltica y no sé qué más historias, y retejar con unas tejas nuevas de hormigón más feas que la mar pero que son tan resistentes que se puede caminar tranquilamente por el tejado sin miedo a que se rompan (“mmm... perfecto... porque eso lo hacemos todas las noches, subir la familia entera al tejado a ver la puesta de sol”, lástima que la ironía de Kenya resbalara por el cerebro del técnico como si le hubieran echado aceite johnsons). Eso, y luego pintar la fachada con una pintura que parece goma, arreglar las paredes interiores y pintarlas, y volver a bañar con resina el cemento impreso del jardín. El técnico hablaba y yo iba por un lado sumando dinero y lo más peligroso de todo, sumando tiempo de convivencia doméstica con obreros, pintores, y demás hierbas. Cuando terminó no sabía si lanzarme por la balaustrada del jardín (el jardín está como tres metros por encima del nivel de la calle), liarme a lanzar alaridos y arrancarme los pelos de la cabeza como si estuviera poseída, o dejar la mente en blanco. Al final opté por lo último mientras JB, con toda la tranquilidad del mundo, y los ojos brillantes por la perspectiva de una obra (cómo le gusta a este hombre tener albañiles en casa, es casi una perversión) procedía a contratar la obra en firme. Como eso fue hace casi cinco meses yo me olvidé. Sí, era algo que había que hacer, pero en un tiempo lejano. Lo malo del tiempo es que pasa, tú te crees que no pero pasa, y encima pasa corriendo, y así, sin ser yo consciente de ello, llegó el Día D, que fue anteayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anteayer cojo el autobús para el pueblo, como todos los días, y nada más bajarme del autobús, desde la carretera, veo dos figuritas sobre el tejado de mi casa. Me estremecí levemente y recordé que algo de eso había comentado JB el día antes, pero ni haciendo esfuerzos conseguí recordar lo que había dicho, y es que mi mente tiene una portentosa capacidad (y autonomía, que lo decide ella sin que yo se lo mande) para olvidar piadosamente lo que no me apetece archivar. Entré y rodeé la casa por el jardín hasta llegar a la parte de atrás, y efectivamente, tal y como me temía, allí estaban ellos, agachaditos enseñando medio culo cada uno, que yo no sé cómo lo hacen pero se pongan lo que se pongan acaban siempre con el pantalón mucho más debajo de lo que mis ojos preferirían. Debe ser una asignatura de los módulos de la FP: “enseñar constantemente la hucha”; y estos habían sacado matrícula de honor, que aquello en vez de hucha parecía el Banco de España. Miré el tercer culo (éste entero y muy familiar) y saludé a Cristo, que estaba encantado dándoles conversación. Me identifiqué como la dueña de la casa, cosa que pareció imponerles un pimiento, y me fui a comer arrastrando a Cristo. Y el día acabó bien. Más o menos. Pero me acosté con el alma llena de oscuros augurios, que dirían los poetas griegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer llegué a casa toda pizpireta, contentísima porque estrenaba vestido y me veía supermona monísima, y me crucé con los albañiles que se iban en un todoterreno. Me extrañó porque me miraron con expresión huidiza, así como si hubieran hecho algo malo, más con menos con la misma cara que le pone el perro a JB cada vez que le da por desenterrar plantas (al perro, claro, JB es el que las planta y se mosquea cuando el otro las saca). Pero estaba tan contenta que no eché mayor cuenta y entré en la casa como en estampida diciendo “voy a hacer pis, que me vengo meando (a ver, qué quieren, cada uno en su casa habla como quiere), y preparo la comida”. Me extrañó el coro de gritos de “noooo, noooo, no entres al bañoooo”, y contesté “claro que entro, que me meo” mientras abría con ímpetu la puerta y me quedaba petrificada, como si fuera de escayola al ver justo debajo de la venta un boquete rectangular del mismo largo de la ventana y un palmo de alto, y todo lleno de cascotes: suelo, váter, lavabo... había piedras hasta en el vaso donde guardo la prótesis mandibular para dormir. “No dice nada” susurró Bruno segundos antes de que yo comenzara a dar alaridos. “Pero... pero... ¿pero esto qué es lo que es????” Subieron todos y JB me miró sin inmutarse por los gritos. “Nada, que estaban quitando las tejas del alféizar y dicen que la pared era muy fina y muy mala y se ha roto”. “Pero... pero... pero... si aquí no tenían ni que tocar”. Yo notaba que empezaba a hiperventilar. “Mira la vena, mira la vena!” susurró Madagascar a Bruno. “Hala, es verdad, tenías razón, le va a reventar” contestó él en el mismo tono. “La verdad es que la vista desde aquí es de lo más chulo”, Cristo había vuelto a subirse al tejado y la combinación de ventana más boquete nos ofrecía una perspectiva enmarcada de sus partes nobles. JB me pasó la mano por el hombro. “Venga, mujer, ¿por qué no te vas una semana de vacaciones?” “O tres”, apuntó Kenya. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pasé el resto de la tarde esperándoles para liarles una pajarraca pero no vinieron, los muy cobardes. Hoy se enteran.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-1591746133570085759?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/1591746133570085759/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=1591746133570085759' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1591746133570085759'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1591746133570085759'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/07/he-debido-ser-muy-mala-en-otra-vida.html' title='He debido ser muy mala en otra vida'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2965959942661209120</id><published>2010-04-13T04:55:00.001-07:00</published><updated>2010-04-13T04:55:48.796-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Iluminación</title><content type='html'>Tras el divorcio todo se volvió oscuro, llovía constantemente, los precios subieron, dejó de llevarse el malva, “su” color, y hasta las bombillas de la casa parecían más mortecinas. Un mes después de firmar el acuerdo reparó en el nuevo establecimiento del barrio y pensó que le vendría bien un cambio de imagen. Al terminar se sorprendió. En vez de las mechitas discretas que había pedido, la mujer del espejo lucía un rubio luminoso y brillante. Se sintió llena de luz y pensó que la lluvia le permitiría lucir la gabardina roja espectacular que vendían en la tienda de enfrente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2965959942661209120?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2965959942661209120/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2965959942661209120' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2965959942661209120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2965959942661209120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/04/iluminacion.html' title='Iluminación'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-3904432883221415502</id><published>2010-03-30T04:59:00.000-07:00</published><updated>2010-03-30T05:07:13.042-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Ceeseí</title><content type='html'>A los seis años Madagascar se negó a aprender a leer. Durante los tres años anteriores se había dedicado con ahínco a hacer todas las tareas escolares que le mandaban, a saber: pegar bolitas de papel arrugado en cartulinas de colores, modelar muñecos de plastilina para aplastarlos después con entusiasmo, hacer collares de macarrones, morder a los compañeros (esto no había mucha falta que se lo dijera nadie), pintar con los dedos, etc. Incluso había aprendido números y letras, y sabía firmar todos sus dibujos (excepcionalmente buenos, por cierto) con su nombre completo, que ya tiene narices. Pero al llegar a primero de primaria se declaró en huelga de neuronas caídas y no hubo manera de que aprendiera a leer. Y al principio se limitó a no aprender ella pero al poco, escandalizada por la actitud colaboracionista de sus compañeros quienes se pasaban el día leyendo que sus mamás les mimaban, se dedicó a entorpecer el desarrollo intelectual de los demás niños por el simple procedimiento de entretenerles paseándose sin parar por la clase charlando y cantando. Tras un durísimo interrogatorio (en el que bastó una sola pregunta) nos miró y confesó que la razón de no querer aprender a leer era que no quería crecer, que ya había visto que en el colegio de los mayores se pasaba mucho peor que en el de los niños chicos porque era muchísimo más aburrido. La niña lo explicaba con tal claridad y lógica que descubrí a su padre asintiendo con la cabeza con tanto entusiasmo que tuve que darle un pisotón para arrancarle de la infancia perdida y devolverle a su actual status de padre responsable y preocupado por el proceso de aprendizaje de sus pollos. Le planteamos a Madagascar la posibilidad de sacarla de su curso y devolverla al fascinante mundo del corta-pega de los niños de tres años. Echó un vistazo a sus posibles futuros compañeros, y se lo pensó un momento antes de decir que no. Ella quería no crecer, no pasarse el día rodeada de niños mucho más pequeños que ella (y llenos de mocos hasta la barbilla, con el asco que le han dado siempre, que es ver un moco y vomitar como la niña del exorcista) y parecer Gulliver en Liliput. Así que suspiró resignada y aprendió a leer en una semana, y dedicó al ejercicio de la lectura el mismo entusiasmo que antes había dedicado a boicotear las clases. &lt;br /&gt;Desde entonces no habíamos vuelto a tener problemas hasta que se ha aproximado a un curso en el que tiene que tomar la decisión de elegir qué asignaturas quiere cursar el año que viene. Hombre, dicho así suena muy solemne pero en realidad la elección se limita básicamente a ciencias o letras. Dada la evidente incapacidad que manifestamos todos los miembros de la familia para realizar cualquier operación numérica parecería lógico que Mada se decantara por las letras. Pero como esas cosas las carga el diablo de momento nos limitamos a esperar su decisión sin presionarla, vaya sin siquiera sugerir nada. Al día de hoy dice que quiere ser intérprete y traductora de japonés, aunque duda un poco por aquello de que el sushi no le gusta ni medio pelo y tiene claro que para aprender japonés tendrá que vivir allí unos cuantos años. Ella duda un poco pero sus compañeros de curso, en cambio, lo tienen todos decidido. El noventa por ciento de los niños quieren ser futbolistas, el nueve por ciento detectives, y el uno por ciento restantes “lo mismo que mi padre” sin que hasta la fecha hayamos podido enterarnos de a qué se dedica el susodicho padre porque ni el mismo niño ha sido capaz de explicárnoslo. En cuanto a las niñas, hay un amplio porcentaje que quiere dedicarse al diseño de ropa (siempre y cuando sean famosas, ellas claro, no las usuarias de sus diseños), algunas quieren ser peluqueras, en un derroche de coherencia una quiere ser “médico o nadadora”, y otra “criminóloga canina”.  A mí lo de la médico que nada no me llama mucho la atención pero la elección de ser criminóloga canina me tenía francamente asombrada hasta que nos explicó que en realidad quería ser o veterinaria o criminóloga y que había pensado que igual podía ser las dos cosas. Y andábamos comentándolo cuando Kenya, que se había pasado la mañana en una jornada de puertas abiertas en la universidad, nos informó de que a partir de ahora se puede estudiar criminología. Nos lo contó muerta de risa porque todos los alumnos de su curso habían decidido que querían hacerlo y de momento solamente hay 60 plazas. Claro, es lo que tiene pasarse el día viendo series como “Bones” o “CSI”, que te lo crees y te imaginas que vas a pasarte el día solucionando crímenes a partir del análisis científico de medio escupitajo fosilizado que te encuentres en el escenario de un robo. Y no. Que no, vaya, que no. Que luego las cosas no funcionan así.&lt;br /&gt;Hace unas semanas, por ejemplo, estuvimos en Torremolinos en la presentación del libro de un amigo. Nos juntamos un puñao de gente y como el acto fue muy divertido decidimos ir a cenar todos juntos. Ahora que lo pienso la culpa de todo la tuvo la climatología, porque si hubiera hecho una noche buena, de ésas en las que no te importa caminar un poco, habríamos encontrado un sitio más apañao, pero como hacía un frío capaz de congelar a un pajarito en pleno vuelo, nos metimos en el primer local que encontramos, que resultó estar casi puerta con puerta con el local de la presentación.&lt;br /&gt;Ya de entrada a mí me pareció un sitio un poco raro, así como todo desconchado y rotillo, pero algunos de los que venían dijeron que habían estado otras veces y que se comía bien así que pensé que se podía perdonar la cutrez. Nos acomodamos los 25 en una mesa larga, como de boda, y empezamos a pedir. Cada vez que decíamos un plato el camarero (porque sólo había uno) suspiraba y bajaba la cabeza murmurando “sí... sí...” pero sin apuntar ni nada, lo cual era un poco raro porque dado que éramos 25 personas nos liamos todos a pedir cosas de lo más variopinto. Ya nos pareció un poco extraño que trajera 20 copas de vino y al resto le pusiera vasitos cutrones de duralex, y más raro todavía que cuando le preguntamos por qué no traía más copas respondiera lacónicamente “es que no tenemos” mientras levantaba los ojos al cielo que parecía que le iban a dar vuelta a la cabeza. Luego empezó a traer, poco a poco, platitos de postre con muestras de lo que habíamos pedido: cuatro croquetas, tres medias patatas asadas, dos huevos rellenos partidos por la mitad adornados con algunos hilos de lechuga... y cada vez que dejaba un platito en la mesa murmuraba “ayquépenamáhgrandediohmío” que parecía que les estaba quitando las croquetas de la boca a sus hijos. Al principio nos repartimos la comida pensando que en cualquier momento sacarían la cena de verdad pero cuando fue evidente que el camarero no iba a sacar nada más para comer, nos peleamos como lobos (educados, pero lobos) por las croquetas y las medias patatas. Yo fui afortunada porque aunque no pillé croquetas (JB fue muchísimo más rápido que yo, el jodío se comió dos) me hice con media patata asada y un currusquillo de pan del día anterior y me tiré un rato largo entretenida royéndolo. El camarero estaba quitando platitos cuando Eli volvió del lavabo. “No veas, Gin, hay en la pared del baño un boquete por el que cabe un rinoceronte, una cosa mala”. El camarero fue oirla y redoblar los quejíos, que no paró hasta que conseguimos sonsacarle que la noche antes habían entrado a robar en el restaurante. “Nos han robao todo, y lo que no han robao lo han roto, las copas, tó. Habíamos decidido no abrir hoy y por eso no tenemos de ná, ni pan, pero como habéis llegado tanta gente...”&lt;br /&gt;Claro, normal, había que hacer algo de caja para recuperar. “¿Y qué ha dicho la policía?” “No, si lo que estamos es esperando a que venga la policía científica ésa, para tomar huellas”. Eli y yo le miramos con incredulidad. ¿Huellas? ¿huellas? Pero si éramos veinticinco personas tocándolo todo, moviéndonos por todos lados, entrando la lavabo... “Sí, sí, usted no se preocupe que el ceeseí de aquí lo va a averiguar todo”. Yo tuve que volver la cabeza porque Eli lo dijo toda seria y a mí se me salía la risa pensando en la escena del crimen tan manoseada que se iba a encontrar la policía. “Ay, quépenamahgrandediohmío!”. Diga usted que sí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-3904432883221415502?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/3904432883221415502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=3904432883221415502' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3904432883221415502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3904432883221415502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/03/ceesei.html' title='Ceeseí'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2270565568606154712</id><published>2010-03-09T03:45:00.000-08:00</published><updated>2010-03-09T03:49:00.163-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hombres'/><title type='text'>El hombre sin gracia  (es que ni para hacer un cumplido, vaya)</title><content type='html'>Llega buscando a un informático y, como éste está hablando por teléfono, decide hacer tiempo pululando por los despachos cercanos así que se asoma como con desgana al despacho de Ginebra, que por un error totalmente imperdonable tiene la puerta abierta, y saluda. Ella le mira de refilón, y saluda también sin dejar de mirar la pantalla del ordenador. “Qué bien estás aquí, eh”. Ella responde “Ajá” sin mirarle. “Con tanta luz...”. “Ajá”. Él (que no sabe que ella no soporta que hagan eso) pasea por el despacho cotilleándolo todo y se fija en la foto que tiene colgada en el corcho, una foto de desmelene de la única comida de la empresa a la que ella ha asistido en toda su vida. Hace otra cosa que ella no soporta: se acerca mucho a la foto, barriendo uno de los cubiletes de los bolígrafos con el abrigo, y columpiando la bufanda por delante de la pantalla del ordenador, y la estudia atentamente mientras se lanza en caída libre al abismo de la verborrea descontrolada. “Anda, si ésta eres tú” (ella vuelve a murmurar “Ajá” pensando que a ver quién pensaba encontrar allí, ¿a Naomi Campbell?) Él sonríe. “Fíjate qué largo tienes aquí el pelo, y qué bonito”. Ella abre la boca para decir “gracias” pero él sigue hablando y sonriendo sin dejarla meter baza. “Hay que ver los puntos que has perdido desde que te lo cortaste”. Claro, ni gracias ni leches; ella deja de mirar la pantalla del ordenador, gira el sillón y se queda de frente a él mirándole fijamente a los ojos sin mover ni un músculo. Él sigue hablando, hala, hala, que no decaiga. “Es que aquí se te ve así, tan voluminosa...” Ella espera que él se refiera a la melena pero le cabe la duda de que la esté llamando gorda así que mueve algunos músculos, los justos para levantar la ceja izquierda, eso sí, sin decir nada. Él deja de sonreir y se azora un poco.“Y tan larga, la melena me refiero, no a tí, tan bonita, la melena digo no tú, quiero decir... pero claro te la has cortado y estás bastante peor”. La ceja izquierda sube un poco más. “Tienes que dejarte crecer otra vez el pelo...  es que, no sé, deberías cultivarte”. La ceja izquierda ya no puede subir más, ha alcanzado su tope. En ese momento la providencia hace que el informático cuelgue el teléfono y él, hecho un manojo de nervios, se despide aturulladamente y sale. Mientra se alejan ella le oye decir: “joder, conversar con esta tía me pone de los nervios”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2270565568606154712?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2270565568606154712/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2270565568606154712' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2270565568606154712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2270565568606154712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/03/el-hombre-sin-gracia-es-que-ni-para.html' title='El hombre sin gracia  (es que ni para hacer un cumplido, vaya)'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-8744815525497893540</id><published>2010-02-04T23:32:00.000-08:00</published><updated>2010-02-05T07:32:30.853-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Mr. Wittford me perdone</title><content type='html'>Sé que robar está muy feo, pero no he podido resistirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://unabitacoradecuadritos.blogspot.com/2010/02/amor-esdrujulo.html&lt;a href="http://unabitacoradecuadritos.blogspot.com/2010/02/amor-esdrujulo.html"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-8744815525497893540?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/8744815525497893540/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=8744815525497893540' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8744815525497893540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8744815525497893540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/02/martin-me-perdone.html' title='Mr. Wittford me perdone'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-3013892906977442257</id><published>2010-01-26T01:30:00.000-08:00</published><updated>2010-01-26T01:31:39.263-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Perspectiva</title><content type='html'>Siempre había odiado los diminutivos porque los temía. Cuando escuchaba alguno se acordaba de su abuela. La abuela siempre utilizaba el diminutivo, y cada vez que le llamaba (“¡Miguelín!”) le hacía sentirse pequeño, insignificante. Cuando la abuela murió le sorprendió lo chiquita que era. Él recordaba una abuela enorme, no la diminuta anciana que había en el ataúd. “Hola abuela”, susurró, “Ahora que no estás nunca más seré Miguelín; desde ahora por fin soy Miguel. Miguel. Miguel”. A medida que repetía su nombre, adulto, completo, se sentía crecer, se sintió importante. Desde ese día utilizó diminutivos con todo el mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-3013892906977442257?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/3013892906977442257/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=3013892906977442257' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3013892906977442257'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3013892906977442257'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/01/perspectiva.html' title='Perspectiva'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-4006423747819093286</id><published>2010-01-19T04:30:00.000-08:00</published><updated>2010-01-19T04:32:31.634-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Palabras sabrosas</title><content type='html'>Leyó mentalmente la carta. Paró en el estofado. Estofado. Estofado. Al repetirlo sintió en la boca el sabor del plato. Estofado. Estofado. Al rato se sintió satisfecho y abandonó el restaurante sin comer. Por la noche quiso una empanada. Empanada. Empanada. La palabra sabía bien y saboreó sus sílabas hasta saciarse . Durante meses se alimentó de palabras, más sabrosas que los platos reales. Dejó de hacer vida social, no asistía a cenas ni a comidas. Incluso dejó de tapear con los amigos. Un día leyó en el escaparate de un bar: “Plato del día, paeya”, y enfermó hasta vomitar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-4006423747819093286?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/4006423747819093286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=4006423747819093286' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4006423747819093286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4006423747819093286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2010/01/palabras-sabrosas.html' title='Palabras sabrosas'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-8980080668462594431</id><published>2009-12-26T11:19:00.000-08:00</published><updated>2009-12-26T11:20:52.897-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Odia el delito y compadece al delincuente</title><content type='html'>Lo reconozco, debo tener algo parecido al horror vacui, a mí me dan ustedes un espacio vacío y se lo lleno de las cosas más dispares en un pispás. Pero es que no dejo un centímetro vacío, vaya. Puedo tardar un poco en arrancar, eso sí, pero cuando empiezo no puedo parar. Se pueden imaginar que con semejante tara las Navidades son un peligro total, porque yo no me conformo con poner una tira de lucecitas en el árbol. No. Yo si hay que matar, descabello. ¿Luces? Como para adornar un puticlub. Antes no las ponía, de ningún tipo, pero hace unos años, cuando estaba en el exilio sevillano, me entró un frenesí extraño que me impulsó a comprar los adornos luminosos más extravagantes del mundo mundial y, con la inestimable ayuda del LIDL y de IKEA, me hice con unas tiras de luces enormes de todos los colores y con las formas más inimaginables (creo que hay hasta gansos voladores) posibles. La tarde que JB entró en casa después de pasar unas horas haciendo recados y se encontró con semejante despliegue de luces de colorines estuvo a punto de enseñarme una tarjeta amarilla. Se contuvo porque las niñas estaban encantadas. Bueno, por eso y porque le dije muy seria que cómo era capaz de regañarme por unas pocas luces cuando él había montado un Nacimiento de cienes y cienes de figuritas de plástico. Claro, ahí se tuvo que callar, porque es cierto que cuando nació Kenya él se dedicó a comprar figuritas de plástico, y casitas, y palmeras de plástico, y animales, y montañas, y a ocupar medio comedor recreando lo que Siberia llama “la campiña palestina” con un índice de verosimilitud de cero pelotero. Yo le dejo aunque a mí esas figuritas me parecen horribles y monto por mi cuenta otros dos nacimientos más: uno de muñequitos de estilo naif (al que la gata tiene especial inquina y se empeña en comerse todos los personajes que caen en sus garritas, especialmente San José, figura peligrosa donde las haya), y otro artesanal y preciosísimo del todo que todos tienen prohibido tocar porque como se rompa lío una pajarraca que pa qué. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día, después de que JB hubiera terminado de desparramar las casi dos centurias de romanos que viven en el nacimiento, me di cuenta de que había convertido Belén en una sucursal de un geriátrico: el índice medio de edad de todos los muñecos superaba los cuarenta años. Y me dio un mal rollo tremendo, tanto que me pasé un par de días pensando en cómo solucionar semejante problema demográfico. La solución se presentó sola dos días después, una tarde que me dedicaba a recorrer los pasillos del híper con una amiga y me encontré una estantería llena de Sagradas Familias de plástico, de la misma colección que el nacimiento de JB, cada una con su niño Jesús mirándome provocador. Si hubieran estado convenientemente precintadas no se me habría ocurrido pero me di cuenta de que la mitad estaban abiertas y varias figuritas fugitivas se habían caido al suelo en su intento de escapar de los plásticos que las envolvían. Y se me fue la mano, claro. Tres segundos después tenía la mano izquierda llena de niñosjesuses de plástico. “Corre, Jose, vámonos”. “Sí, sí, nos vamos ya, cojo unos cuantos turrones y ya está”. “Vale, pero date prisa”. La Jose debió notar algo. “¿Pero qué pasa, Gin?” Yo me limité a abrir la mano y enseñarle en contenido. “Pero tía, ¿has robado un puñado de niñosjesuses? Estás chiflada, como nos cojan verás qué ridículo”. Sí, sí, ridículo y lo que tú quieras, pero se dio una prisa que te mueres en llenar el cesto de turrones. En la caja nos dio la risa tonta pero ni me pillaron ni nada, y eso que teníamos una pinta de lo más sospechosa. Cuando llegué a casa tenía la mano llena de marcas porque los niñosjesuses me habían clavado los piececitos en la mano con saña, y entregué el alijo de muñecos a las niñas, quienes se apresuraron a customizarles los pañales pintándoselos de colorines con rotuladores permanentes. Qué quieren que les diga, ahora Belén da gloria verlo, lleno de niños chicos por todos lados, con la alegría que dan los niños, sobre todo cuando son mudos como estos de plástico.&lt;br /&gt;Pásenlo bien, ustedes afortunados que no tienen que desplazarse estos días en zodiac, como nos está ocurriendo a los habitantes de esta costa, que estamos ya a punto de mutar. Yo ya he dicho que puesta a mutar me pido membranas interdigitales; Kenya se ha pedido cola de sirena pero yo no lo veo nada práctico, la verdad. Les veo el año que viene.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-8980080668462594431?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/8980080668462594431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=8980080668462594431' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8980080668462594431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8980080668462594431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/12/odia-el-delito-y-compadece-al.html' title='Odia el delito y compadece al delincuente'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-773869165635115944</id><published>2009-12-16T12:01:00.000-08:00</published><updated>2009-12-16T12:03:04.273-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Ñiki-ñiki</title><content type='html'>Una vez tuve un novio violinista. En realidad Rodrigo no era violinista sino estudiante de violín, pero a él le gustaba decir que era músico y se lo soltaba a cuantos le preguntaban a qué se dedicaba. “Soy violinista” decía, y se quedaba tan pancho. Era malísimo. Lamentablemente tenía voluntad, mucha, y digo lamentablemente porque dedicaba todo su tiempo libre a estudiar y a ensayar, y como era más malo que una ciática el resultado eran horas y horas de chirridos más parecidos a un gato que estuviera sometido a un lento y doloroso despellejamiento que a algo remotamente parecido a la música. La primera vez que me crucé con la vecina en el descansillo me miró detenidamente y le cambió el color cuando vio que llevaba una bolsa grande colgada del hombro. “¿Tú también te dedicas a la música? ¿Tocas algo?” preguntó asomándole la ansiedad por todas las letras de la frase. “No, señora, yo soy bailarina, solamente toco los palillos. Pero no se preocupe que no pienso zapatear ni hacer ningún tipo de ruido, que yo ya vengo ensayada.” La mujer suspiró aliviada, murmuró algo parecido a “Gracias al cielo” y se refugió en su casa después de ofrecerse un café de cortesía que yo rechacé también con toda la cortesía de la que fui capaz. Y soy capaz de mucha, de veras. Al principio pensé que le había tocado la vecina tonta pero una hora después, con los nervios totalmente de punta, lo que me parecía raro era que los vecinos en pleno no hubieran linchado al “violinista”. Al día siguiente compré unas cuantas cajitas de tapones para los oídos, de esos que son bolitas de cera, y los eché en todos los buzones del portal con una notita que ponía “No saben cuánto lo siento”. Desde ese día cada vez que me cruzaba con un vecino me sonreían con carita de “pobre chavala, qué desgracia, tener que aguantar algo tan terrible, con lo jovencita que es”. A mí me daba un poco igual porque yo llegaba a casa y, si oía el ñiki-ñiki del violín, me plantaba las bolitas de cera en las orejas, y tan fresca. Creo que todos en el edificio llevábamos tapones a excepción de Rodrigo y de Kimba, el perro. A Kimba no le puse tapones para fastidiarle porque era un pequinés con un carácter horrible, pero le importó un pimiento porque era sordo. De que era sordo me enteré a los pocos días, cuando le solté una tarde en el parque y lo perdí. Una hora enterita me tiré llamándole a voces, que volví a casa afónica perdida, y él ni puto caso. Vale, Rodrigo ya me había dicho que no se me ocurriera soltarlo pero podía haberme completado la frase y haber añadido “…porque es sordo y no te va a oír llamarle”. Da igual, que fuera sordo no le hacía ni una pizca más simpático y se habría merecido aguantar las prácticas de violín de Rodrigo, que era inasequible al desaliento y perseveraba en el estudio día tras día. Lo peor era que no era consciente de su escasa pericia y se entusiasmaba cada vez que escuchábamos una pieza al violín. Y las escuchábamos a menudo porque todos los sábados íbamos al Teatro Real. Una noche tocaron “I musici”. Fue mágico. El programa estaba formado íntegramente por obras de Boccherini, y la interpretación de La Musica Notturna Delle Strade Di Madrid fue digna de un síndrome de Stendhal. Entre que yo soy incapaz de llorar viendo una película o leyendo un libro y cosas así pero es escuchar música y soltar el moco del todo, (qué quieren, cada uno sufre su síndrome de Stendhal como le viene en gana) y que la musica notturna siempre me ha parecido una belleza, salí del concierto totalmente transportada, más callada que en misa. Y Rodrigo aprovechó mi silencio para decir que el violín era bueno pero poco vibrante, y que sin duda alguna él era mucho mejor. Yo hasta entonces había mantenido un silencio algo cobarde sobre su virtuosismo o mejor dicho sobre su falta de él, pero esa noche no pude más y las carcajadas las escucharon hasta los operarios de Radio Moscú. Rodrigo no preguntó ni comentó nada, solamente me miró y, haciendo un cambio de tercio digno de un domingo de San Isidro en las Ventas, me preguntó si prefería cenar en un italiano o en un indio. &lt;br /&gt;Durante estos años me he acordado de Rodrigo en varias ocasiones, sobre todo los primeros años de clarinete de Kenya, cuando la mandábamos a practicar a la esquina más remota del jardín y nos llamaban los vecinos indignados pidiendo que por favor tuviéramos piedad y rematáramos a aquel elefante que se debía estar muriendo poco a poco en nuestro jardín. Con Madagascar fue peor porque probó toooooodos los instrumentos que había en la banda, desde el flautín hasta la trompa, pasando por la flauta, el requinto, la trompeta (ay, qué horror la temporada de la trompeta) y un bombardino. La trompa parecía que le gustaba hasta que se lió a trompazos (literalmente) con su hermana, y decidimos que igual era mejor un instrumento menos agresivo. No hubo manera, al poco descubrimos que en manos de Madagascar todos podían convertirse en arma letal. Al final fue la niña la que puso punto final a su carrera musical por el simple procedimiento de abrir la ventanilla del coche una tarde cuando volvía de clase y tirar el libro de solfeo a la carretera, donde murió atropellado por varios camiones. Desde entonces, y dado que Kenya ya es clarinete principal y toca divinamente, he pasado unos años sin acordarme de Rodrigo, pero gracias a la Navidad, llevo varios días acordándome de él a todas horas. Y es que la semana pasada decidimos poner los adornos de Navidad. Bueno, lo decidí yo, y mandé a Madagascar a la buhardilla a que buscara las cajas con las bolas, los pastores, y eso. Y la niña subió a la buhardilla y fue como cuando Ali-Babá entró por primera vez en la cueva de los ladrones: Madagascar se reencontró con los juguetes de cuando eran chicas, y los libros, y mis cosas de érase que se era, y pasó lo que tenía que pasar, que se tiró un rato larguísimo dando grititos de sorpresa, y terminó bajando los adornos de Navidad y las guitarras que yo tenía guardadas. Y ahí está, dándole todo el día a las cuerdecitas sin parar, con la misma voluntad que Rodrigo pero, afortunadamente, mucho más oído y más sentido musical. Yo estoy por alegar trastorno mental transitorio para disculpar los actos delictivos que estoy cometiendo estos días, como robar niñosjesuses del Carrefour (ya se lo contaré). Igual cuela, ¿no?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-773869165635115944?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/773869165635115944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=773869165635115944' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/773869165635115944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/773869165635115944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/12/niki-niki.html' title='Ñiki-ñiki'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6544486583417837970</id><published>2009-12-05T07:59:00.001-08:00</published><updated>2009-12-05T07:59:51.312-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Un amor azul como una naranja</title><content type='html'>Para Dora la vida empezaba y terminaba los miércoles. El resto de los días sólo esperaba. Los miércoles Dora iba al mercadillo, a comprar donde El titiritero. Le llamaban así porque su hijo Paco entretenía a las clientas haciendo malabarismos con las naranjas. Paco solamente actuaba para Dora; la veía venir y lanzaba al aire las naranjas, una tras otra, hasta siete. Y seguía hasta que a Dora le tocaba pedir. Durante la semana ella comía una naranja cada día recordándole. Un miércoles Paco faltó. El titiritero dijo que le habían llamado a filas. Dora no volvió a comer naranjas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6544486583417837970?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6544486583417837970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6544486583417837970' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6544486583417837970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6544486583417837970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/12/un-amor-azul-como-una-naranja.html' title='Un amor azul como una naranja'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-255387678544559946</id><published>2009-11-27T12:21:00.000-08:00</published><updated>2009-11-27T12:22:11.495-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hombres'/><title type='text'>El hombre del autobús</title><content type='html'>No sé quién es. Ni siquiera sé cómo se llama. Pero sé muchas cosas de él. Sé en qué países ha vivido, cómo son las relaciones con sus padres, cuánto hace que no ve a sus hijos, cómo le gustan las mañanas, que prefiere el frío al calor, que le gusta conocer a todo tipo de gente, que no califica a las personas en general sino individualmente, ni juzga a los países por una parte de sus habitantes. Sé que le gusta hablar y le desagrada que la gente de aquí le mire con una cierta prevención por ser extranjero. Por eso le gusta hablar conmigo, porque tampoco soy de aquí. Sé que se ducha por las mañanas, aunque esto no me lo ha contado, esto lo sé porque es el hombre que mejor huele en el autobús, huele a una mezcla de gel y colonia. También sé de dónde es y esto tampoco me lo ha dicho, pero no hace falta, no hay más que oírle hablar. No sé quién es. Ni siquiera sé cómo se llama. Él tampoco sabe quién soy yo, ni cómo me llamo, pero cada mañana cuando llega a la parada del autobús me saluda, hacemos un par de comentarios sobre el tiempo (para él todas las mañanas son lindas, aunque en realidad sea de noche cerrada y caigan chuzos de punta) y luego me habla de él, de su vida. Y ocurre de una manera natural y finaliza cuando llega el autobús. Nunca nos sentamos juntos, no seguimos hablando durante el trayecto, cuando llegar el autobús nos despedimos deseándonos un buen día (en realidad él me desea “que tenga un día lindo”) y cada uno nos dedicamos a leer nuestros libros. No sé quién es ni cómo se llama, pero el hombre del autobús convierte los momentos vacíos de espera en pequeñas novelas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-255387678544559946?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/255387678544559946/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=255387678544559946' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/255387678544559946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/255387678544559946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/11/el-hombre-del-autobus.html' title='El hombre del autobús'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-4531718637913232452</id><published>2009-11-19T12:19:00.000-08:00</published><updated>2009-11-19T12:20:04.237-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Perversiones navideñas</title><content type='html'>Yo no sé si es que los servicios operativos de la ciudad se aburren o qué, pero cada año ponen antes las luces de Navidad y cada año las quitan más tarde. Y las quitan porque tienen que poner las luces de Carnaval (sí, sí, de Carnaval); y éstas las quitan por la Semana Santa, porque quedaría fatal que procesionaran las imágenes sangrantes y dolientes, que van casi luciendo vísceras, entre farolitos jolgoriosos con forma de máscaras y de notas musicales. Pero en cuanto pasa la Semana Santa y consiguen quitar la cera de las calles (que hay que oír los chirridos cada vez que pasa un coche: ñiiiiiiiiiiii, ñiiiiiiiiiiii, que da la sensación de que el coche derrapa de mala manera, y es que sí, que un poco derrapan de mala manera), hala, ya están otra vez colgando churiburris para la Feria. Y vuelta a empezar el ciclo festivo. A mí al principio, cuando llegué, me hacía gracia ese afán festero hasta que me dí cuenta de que lo hacen porque tampoco tienen mucho más que hacer, y a fuerza de repetir ciclos consiguen que todo sea siempre previsible hasta el aburrimiento. Vale, cada año ponen luces de Navidad distintas a las del año anterior, pero ni aun así. Además me he dado cuenta de que aplican puntualmente la consigna ésa de “recicla, reduce, reutiliza”. Bueno, aplican lo de recicla y reutiliza porque lo de reduce ni de coña, que cada año ponen los churiburris más grandes. Por ejemplo, el año pasado el Ayuntamiento sorprendió a los vecinos del pueblo colocando una especie de cruce entre reno y jirafa en todas las rotondas de la carretera. Eran enormes, ni que los hubieran criado con piensos compuestos, tanto que impedían la visibilidad de los cruces y ahí que íbamos todos los coches, a 30 y con más miedo que vergüenza. Y lo divertido fue después de Nochebuena, una noche que hubo un temporal de viento y un reno jirafesco salió rodando carretera abajo. Menos mal que fue de madrugada porque menudo susto encontrarte semejante bicho revolcándose por la carretera.La cosa es que a mí los renos mutantes aquellos me sonaban mucho pero no conseguía ubicarlos hasta que Kenya me dijo que eran los mismos que había puesto hacía tres años El Corte Inglés. Y ahí se me encendieron todas las luces de golpe, que parecía mi mente Cortilandia en plena exhibición: efectivamente eran los mismos engendrillos de reno. Yo estuve preguntando con quién había que hablar para pedir los renos esos, que me encantaría ponerlos en mi jardín y que se vieran desde la carretera. Anda que no iba a molar ni nada. Pero no hubo manera de enterarme, todo el mundo me ponía cara de asombro infinito, balbuceaba cosas ininteligibles y me mandaba a hablar con otra persona. Y así de oca a oca hasta que al final me fui al LIDL y al IKEA y me inflé a comprar mogollón de luces de colores con forma de corazón, de estrellas… para poner este año la casa como si fuera un restaurante chino.También compré un peluche con forma de comadreja, que por cierto, pensé que los niños suecos debían ser tela de raritos para jugar con comadrejas de peluche, pero a Bruno le encantó, igual me dieron el cambiazo en el hospital y el niño es nórdico. Y voy a empezar a poner las luces ya, como el Ayuntamiento, para que no me pase lo del año pasado, que por puritita pereza lo fui dejando y al final puse los adornos navideños en día 29 de diciembre, y los puse porque buscando un libro encontré una caja con el Nacimiento que me había regalado mi madre hacía unos meses. Vamos, hombre, no lo pongo y me deshereda. Este año no; ya le he dicho a JB que este mismo fin de semana voy a sacar todas las cajas de adornos de la casa para empezar la ambientación navideña. En eso sí voy a seguir las tradiciones de aquí.&lt;br /&gt;No voy a seguir las tradiciones locales en cuanto a los dulces de Navidad, más que nada porque a mí eso de comprar tabletitas de turrón (de todos los sabores, aquí no se cortan un pelo en eso) en un puestecillo callejero en plena feria estival me da tanta mala espina como las manzanas cubiertas de caramelo. El algodón dulce me gusta. Ya, es una guarrada, lo sé, pero cada uno tenemos nuestros vicios. Este año no vamos a tener más remedio que comer mantecados y polvorones a porrillo porque Kenya se va de viaje de fin de estudios a Praga (menos mal, que hace dos años les dieron a elegir a los músicos de la banda municipal entre irse de viaje a Lisboa y a Benalmádena y eligieron Benalmádena, que está a un escupitajo de distancia del pueblo; yo creí que a Kenya le daba un ataque de la rabia que le entró) y están vendiendo dulces de Navidad para sacar dinero. Así que hoy han venido ella y Madagascar (que actuaba de ayudante) cargadas con montones de cajas supertentadoras. Han dejado las cajas y Kenya ha sacado un peluche con forma de pingüino. Muy mono. Monísimo. Bueno, me parecía monísimo hasta que Kenya me ha preguntado si quería un bombón y, ante mi sorpresa, le ha metido al pingüino la mano por el culo y ha sacado unos chocolatines. Madagascar y Bruno encantados, claro. Y yo me he quedado alucinada pensando quién habrá sido el pervertido que ha diseñado un peluche que echa bombones por el culo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-4531718637913232452?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/4531718637913232452/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=4531718637913232452' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4531718637913232452'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4531718637913232452'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/11/perversiones-navidenas.html' title='Perversiones navideñas'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-5517555296146566902</id><published>2009-11-11T02:23:00.000-08:00</published><updated>2009-11-11T02:25:28.746-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Más cine, por favor</title><content type='html'>Una de las cosas que peor llevo de la gente que quiero es la impuntualidad. Los otros me encanta que sean impuntuales porque así puedo despotricar más y mejor de ellos, y además me dan pie a dejar de hablarles o darles plantón; largarme y dejar plantado al que llega tarde me gusta mucho, qué le voy a hacer. Lo llevo fatal cuando lo hacen los amigos, claro, porque a esos no me gusta ni dejarles plantados ni ponerles verde. Se pueden imaginar que yo soy de una puntualidad británica. Es rarísimo que llegue tarde, al contrario, siempre procuro llegar antes de la hora establecida, aunque me dedique a dar vueltas por las cercanías mirando a los que van llegando. Porque eso sí, no me gusta llegar tarde a ningún sitio pero tampoco me gusta llegar la primera. Por mí llegaría siempre la última, cuando ya están todos los convocados, pero claro no puede ser porque si lo hiciera siempre llegaría tarde y no está en mi naturaleza. Ya saben, es como lo del escorpión, que no puedo y como no puedo no hay más que hablar. Los tardones me desesperan. Y los que me desatan la lengua cosa fina son los que llegan tarde al cine. En el teatro como no les dejan entrar una vez que ha empezado la función me da exactamente igual, pero en el cine... cómo detesto a esos que llegan cuando ya están poniendo los trailers y se dedican a ir restregando el culo por las rodillas de toda la fila mientras van espurreando palomitas por doquier y repiten “perdón” en el mismo tono que usan las abuelas con las letanías del rosario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, la verdad es que tengo que reconocer que para el cine soy muy maniática y me molestan muchas cosas, no solamente los tardones. Por ejemplo, tampoco soporto a los palomiteros. Nunca he entendido qué es lo que mueve al personal a hincarse esos cubos gigantes de palomitas más saladas que la mar, y a pasarse la película sorbiendo un tanque de coca-cola en el que podría nadar un pato. Sobre todo en la sesión de las cuatro o las cinco de la tarde, cuando la mayoría de la gente de este país estamos en plena digestión. ¿Cómo se puede alguien inflar a palomitas y empapuzar todo eso con coca-cola? Y chuches, que muchos no se conforman con el cubo de maíz y se compran además una bolsa de gominolas, regalices, nubes, o a saber qué porcadas azucareras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí, si estos placeres fueran silenciosos, no me provocarían más allá de la sorpresa de ver a un adulto medianamente maduro meterse eso en el cuerpo. Pero no, se trata de porquerías sonoras que producen contaminación acústica de todo tipo: desde el ruido de las muelas triturando palomitas (no vamos a hablar de los kikos y las patatas, que me cabreo), hasta la gente que se pasa la película rascando el cubo con las uñas cada vez que coge un puñao de palomitas, o los que eligen los caramelos envueltos con el celofán más crujiente del mundo. Claro que para mi gusto los más cochinos son los que sorben la coca-cola haciendo slurrrrrp-rrrrrrrrppp.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco me gustan los que hablan en el cine. No me importan los comentarios antes de la película, al revés, me resulta divertidísimo escuchar a la gente, pero una vez que empieza no soporto que hable nadie. Y eso que se oyen cosas descojonantes, que todavía recuerdo cuando salió Quevedo en “Alatriste” y los adolescentes que tenía sentados a mi lado dijeron: “anda, mira, Becquer”. Las carcajadas me salieron a chorros, que JB no entendía qué le veía de gracioso a la esa escena. O cuando terminó “El nombre de la rosa” y la chica de la fila de atrás dijo: “aaaaaaah... ya entiendo.... que la chica se debía llamar rosa... por eso han titulado así la película”. Hala, otra tanda de carcajadas. Los que no me hicieron ni pizca de gracia fueron unos japoneses que coincidieron conmigo viendo “El último samurái”. Estábamos solos en el cine ellos dos y yo, y como uno de ellos no hablaba español, el otro le tradujo la película enterita al japonés. Tócate los cojones, manolito, toooooda la película directamente al nipo, en el mismo tono de voz que si estuvieran en su casa y sin cortarse un pelo. Menos mal que habían roto esa regla de comportamiento no escrita que dice que si entras en una sala de cine te tienes que sentar justo al lado de los que hayan llegado antes. Aaaaaah, se siente, aunque tengas toda la sala para ti no puedes elegir acomodarte dejando filas o asientos por medio, te tienes que apegotonar con los que hayan llegado antes que tú. Es algo parecido a lo que hacen las ovejas en el monte, que las dejas sueltas y en vez de desperdigarse van siempre en rebaño. Claro que lo de las ovejas (y las cebras, y los ñúes) lo entiendo, que lo hacen para defenderse de los depredadores pero en una sala de cine me contarán ustedes qué depredadores nos van a atacar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun así, con todas esas manías, me gusta el cine; más que gustarme me encanta, y JB y yo aprovechamos que en el pueblo hay 16 salas para escaparnos entre semana a media tarde, que no suele haber nadie. Y cuando digo nadie me refiero a que literalmente no suele haber nadie; que más de una vez hemos estado solos no ya en la sala sino en todo el complejo de los cines. Y eso que se trata de un circuito comercial a tope, que cuando han puesto los ciclos de cine en versión original o de ópera ni les cuento. Claro, así pasan las cosas que pasan, como la otra tarde, que subimos a ver une peli acompañados de Madagascar, que había terminado los deberes. Entramos y no había nadie, así que elegimos las butacas más centraditas, y justo cuando pensábamos que se iban a apagar las luces entró una pareja de venerables viejecillos. Los abuelos echaron un vistazo, nos vieron, y en lugar de buscar un sitio cómodo se dedicaron a escalar todos los escalones que fueran necesarios para sentarse justo en la fila de delante de la nuestra. Tardaron la tira, claro, que el hombre llevaba incluso un bastón. Y cuando ya estaban sentados dice la mujer: “Ay, yo tendría que orinar, que si no no voy a ver la película a gusto”. Y esto lo dijo cuatro veces, y cada vez elevando más la voz porque su santo no la oía. Al final, cuando ya el hombre se había enterado (como para no enterarse) la mujer añadió: “pero no sé yo si me dará tiempo”. Nosotros calculamos mentalmente lo que iba a tardar en bajar los escalones, quitarse los refajos para aliviarse, volver a colocarse los refajos, subir los escalones de nuevo... psé, una media película más o menos. La mujer, que debía estar haciendo el mismo cálculo, dudaba entre si irse o no, cuando de pronto se oyó una voz profunda que inundaba la sala: “vaya a mear tranquilamente, señora, que la esperamos; si es menester pongo los trailers dos veces, que hay tiempo pa tó”. Nos quedamos todos callados de la impresión. “¿Es Dios?” preguntó Madagascar muerta de risa. “En este momento yo diría que sí”, contestó JB muy serio. "Pues ya le gusta perder el tiempo", respondió Madagascar riéndose a más no poder. “Fíjate que yo creía que las cabinas ésas estaban insonorizadas” dije yo sorprendida. La mujer empezó a mirar hacia arriba, a todos lados, sin saber a quién ni a dónde dar las gracias, y se fue escaleras abajo seguida por la voz del marido, que preguntaba a voces quién había dicho algo y qué había dicho. Y sí, hubo tiempo pa tó, y vimos más tráilers que nunca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-5517555296146566902?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/5517555296146566902/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=5517555296146566902' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5517555296146566902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5517555296146566902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/11/mas-cine-por-favor.html' title='Más cine, por favor'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-4113424733858459381</id><published>2009-10-29T01:19:00.000-07:00</published><updated>2009-10-29T01:20:17.863-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Más de cien'/><title type='text'>El premio</title><content type='html'>Los sábados eran el mejor día de la semana. Su padre compraba cacahuetes e iban al cine. Durante dos horas se convertían en peligrosos piratas, se enfrentaban a indios salvajes, se dejaban morir por amor, y conquistaban mundos lejanos. Y durante la semana los recuerdos de la película les ayudaban a seguir con su vida tan gris. “El Español” era la única sala de cine del pueblo. Por eso no dudó cuando el hombre del micrófono le hizo la pregunta. Miró a la cámara y dijo: “¿Cuál va a ser? El cine que me gusta es El Español”. Durante semanas todo el país vio su carita en el NO-DO. &lt;br /&gt;La noche que recibió el premio de la Academia de Cinematografía a su carrera, su imagen apareció de nuevo en la pantalla: “... El Español”. De pronto la boca le supo a cacahuetes y se le llenaron los ojos de lágrimas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-4113424733858459381?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/4113424733858459381/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=4113424733858459381' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4113424733858459381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4113424733858459381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/10/el-premio.html' title='El premio'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2013227082480347</id><published>2009-10-19T01:57:00.000-07:00</published><updated>2009-10-19T01:58:50.800-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Control</title><content type='html'>Era una tarde aburrida. Encendió la tele. Ponían “Casablanca” de nuevo y se la zampó enterita. Al llegar al final dijo “Vete con ella, Rick, qué coño!”. Para su sorpresa Rick subió al avión. Asombrado hizo zapping y se detuvo en “Sonrisas y lágrimas”. “Mata a los putos niños” susurró, y la dulce María despeñó a los chavales montañas abajo sin dejar de cantar. Hizo varias pruebas y comprobó, asombrado, que aquello funcionaba, que podía cambiar los guiones a voluntad. Probó con el telediario y cuando vio que eliminaba el último terremoto de Pakistán se asustó y apagó el televisor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2013227082480347?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2013227082480347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2013227082480347' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2013227082480347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2013227082480347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/10/control.html' title='Control'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2476921639242582439</id><published>2009-10-16T08:20:00.000-07:00</published><updated>2009-10-16T11:02:17.881-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Comer en Londres</title><content type='html'>Llevo todo el día caminando y los pies están empezando a quejarse por el simple procedimiento de mandarme aguijonazos de dolor intermitentes. Como les conozco sé que si no hago caso será peor y acabarán criando ampollas así que me siento un rato en un parque. Hace frío, y hay mucha humedad, pero estoy contenta. Me gusta Londres en otoño. Me he pateado dos mercadillos y he encontrado cosas sorprendentes. Mi madre no soporta la idea de que compre en los mercados de segunda mano, sobre todo ropa, pero a mí me fascina la posibilidad de curiosear en los montones donde todo lo que encuentras es impredecible. Voy a ir a comer al restaurante en el que trabaja Beatriz. Es un restaurante italiano. Me ha dejado la dirección esta mañana, junto con un pequeño planito, así que llego sin problemas. Hay mesas vacías de sobra porque aunque he llegado antes de la hora de comer española, es ya tarde para los ingleses. Beatriz está guapa con el uniforme blanco y el delantal largo, negro. Me recomienda un par de cosas y le digo que mejor me traiga lo que ella considere. La pasta está buena, sabrosa y abundante, el vino blanco, seco como a mí me gusta, está fresco, y el pan está todavía caliente. Entra un grupo de seis españoles. Se sientan en la zona de Beatriz y les lleva las cartas. No puedo evitar escucharles. Ninguno de ellos habla inglés y para ellos las cartas resultan indescifrables. Beatriz se pone a su lado y les pregunta, en inglés, si saben lo que van a tomar. Ellos dicen “güait, güait” mientras señalan los distintos platos con aire interrogante. Beatriz les explica, igualmente en inglés, lo que lleva cada plato y ellos están cada vez más confundidos. Me levanto y me acerco. Les pregunto si necesitan ayuda y me miran como si se les hubiera aparecido la Virgen. Me preguntan si puedo traducirles la carta y les digo que tranquilos, que ya se lo hace la camarera. Miro a mi hermana, quien suspira y les explica la carta plato por plato mientras me mira con carita de fastidio consciente de que se ha quedado sin propina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2476921639242582439?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2476921639242582439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2476921639242582439' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2476921639242582439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2476921639242582439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/10/comer-en-londres.html' title='Comer en Londres'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-3796419217894676906</id><published>2009-10-05T23:13:00.000-07:00</published><updated>2009-10-05T23:15:23.039-07:00</updated><title type='text'>Por una vez, y sin que sirva de precedente...</title><content type='html'>&lt;a href="http://republicadebarataria.blogspot.com/"&gt;Sota&lt;/a&gt; lo cuenta mucho mejor que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Mañana vuelvo a mis chalaúras de siempre)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-3796419217894676906?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/3796419217894676906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=3796419217894676906' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3796419217894676906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3796419217894676906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/10/por-una-vez-y-sin-que-sirva-de.html' title='Por una vez, y sin que sirva de precedente...'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-1907511222641969303</id><published>2009-09-28T04:46:00.000-07:00</published><updated>2009-09-28T04:47:31.227-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Dispersión</title><content type='html'>Antes de besarse le miró a los ojos. Le parecieron insondables. Pensó cómo sería sumergirse en ellos y se acordó de una película en la que unos hombres de tamaño reducido se metían en el cuerpo de otro y se enfrentaban con voraces glóbulos blancos y peligrosos anticuerpos asesinos. Había visto aquella película un sábado que su madre puso pollo asado y croquetas. Entonces recordó que tenía un pollo guisado en el congelador y pensó que cuando acabaran lo sacaría para comer mañana. Cuando abrió los ojos ya habían terminado y otra vez no se había enterado de nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-1907511222641969303?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/1907511222641969303/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=1907511222641969303' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1907511222641969303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1907511222641969303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/09/dispersion.html' title='Dispersión'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-8999723229227712204</id><published>2009-09-23T03:33:00.000-07:00</published><updated>2009-09-23T07:18:01.559-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>¡Vamos a proceder, y procedemos, al bingo!</title><content type='html'>Yo no duermo siesta. Así puedo estar muerta que soy incapaz de dormir después de comer. Y si es en el sofá menos todavía. Alguna vez, alentada por la entrañable estampa que supone ver a todos los miembros de la familia roncando desparramados por los sofás, que me recuerda aquello a los documentales de la BBC sobre los leones en la sabana, he intentado echarme la siesta y me he metido en la cama para terminar mirando cómo duerme Madagascar, que es especialista en siestas de categoría olímpica. Y casi mejor que no duerma porque alguna vez que lo he conseguido me he despertado con un mal cuerpo que me hacía pensar que hubiera transmutado en boa y estuviera haciendo la digestión de una cría de elefante crecidita. Y mala cara, claro, una mala caraaaaa... unas ojeraaaaas... unas señales de la almohada por todos lados... uf, no quiero ni acordarme. Eli no. Eli en cambio se echa la siesta y aparece después lozana, fresca, rozagante, estupenda de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella tarde Eli aprovechó la limpieza de chimenea (no sé cómo pudo, con las voces que estábamos pegando todos) y se durmió una siesta que la dejó lista de papeles para toda la tarde pero sobre todo para el bingo, que era lo que a ella le apetecía. A mí el bingo no me ha llamado nunca la atención, la verdad. Es de esos juegos, como el parchís, que siempre hacen que me pregunte qué es lo que la gente les ve de divertido. O, simplemente, de entretenido, porque lo que es a mí me resultan aburridísimos. Y el bingo, además, estresante, que eso de tener que buscar los números en el cartón a la carrera me parece malo para los nervios. Así que el bingo nunca. Y eso que en el pueblo, no sé por qué, le tienen una querencia tremenda al bingo, que hasta forma parte de la programación “deportiva” el día de la comida vecinal: tira de soga, juego de la rana, petanca, y bingo. Hombre, yo entiendo que las viejas no se van a poner a jugar a tirar de la soga, que luego se caen y se rompen todas, y que el bingo es una actividad mucho más tranquila, pero cualquier día van a provocar un accidente, que a los conductores les parece cuanto menos peculiar eso de ver un bingo en mitad de un prado y se ponen a mirar, y se distraen, y más de uno acabará cayéndose a la cuneta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eli se levantó de la siesta, comprobó que la lechuga viajera no había intimado peligrosamente con el &lt;em&gt;cobejo&lt;/em&gt; sino que estaba convenientemente a salvo en la nevera, me miró sonriendo, y dijo “hala, vámonos al bingo, que me apetece muchísimo”, y no le pude decir que no. Y allá que nos fuimos, con los bolsillos llenos de moneditas. Por el camino nos encontramos a mi primo Ander, que llevaba un vendaje aparatosísimo en la barbilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué te ha pasado?&lt;br /&gt;- Nada, que me he caído jugando al frontón, y me han echado unos puntos.&lt;br /&gt;- Ah, vaya ¿y te duele?&lt;br /&gt;- No, qué va, ya no. Además, cuando fui al centro de salud, el médico de urgencias me miró y me preguntó si era de Bilbao. “¿Y, pues?” le contesté yo. Y me dijo que si sería de otro lado me dormirían la barbilla, pero que a los de Bilbao les ponían los puntos sin anestesia.&lt;br /&gt;- Hala! ¿Y qué le dijiste? – Me dio la risa por dentro porque no hay más que oir a Ander para saber que es “del mismo Bilbao, pues”.&lt;br /&gt;- Pues qué le iba a decir, que sí. &lt;br /&gt;- ¿Y te dio los puntos sin anestesia???&lt;br /&gt;- Pedazo de cabrón, un montón de puntos además. Claro, después de eso lo demás me parecen dolorcillos de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa del pueblo estaba llena de bote en bote, que nos tuvimos que sentar en una ventana. Eli compró un cartón y sacó un bolígrafo del bosillo, que iba preparadísima. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tú quieres un cartón, Gin?&lt;br /&gt;- No, no, a mí el bingo no me va, me parece un poco estresante eso de buscar los números a toda velocidad, y tal... déjalo, yo miro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y comenzó el bingo. De entrada a mí me dio la risa ver a Justa, que ese día era la encargada del juego, tan solemne, que hablaba a todos de usted como si fueran completos desconocidos (y en una aldea tan pequeña como ésta todos son familia) y decía cosas como “señores y señoras, vamos a proceder a comenzar... y procedemos de inmediato”. El bombo de plástico giró y giró, y empezaron a caer las bolas. Y Justa comenzó a cantar los números. Yo me puse tensa pensando que se me iban a escapar la mitad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡El doce!...&lt;br /&gt;- ¡El veinte!...&lt;br /&gt;- ¡El cuarenta!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio pensé que me estaba perdiendo la mayoría de los números, pero no. Justa se tomaba su tiempo y entre número y número podías irte tranquilamente al cuarto de baño (al de tu casa, que allí no hay), echar una charlita por teléfono (en el improbable caso de que hubiera cobertura en el pueblo), adobar un jabalí, o rizarte el pelo tranquilamente. Yo pensé que igual Justa lo hacía tan lentamente por tratarse del principio, y que en cuanto le cogiera el truco la cosa sería más rápida, pero qué va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si véis que voy muy deprisa me lo decís y lo hago más despacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aluciné, y más todavía cuando escuché una vocecilla quejumbrosa que decía todo el tiempo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ay, ay, ya me he perdido otra vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Eli anotaba los números con parsimonia mientras charlábamos por lo bajini para no distraer al resto de jugadores, los cuales buscaban frenéticamente los números en sus cartones sin que a día de hoy tengamos claro a qué se debía tal frenesí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡El veintidós, los dos patitos!... – Justa esperó todavía más por si alguien quería reirle la broma. Ni caso, claro, que ya está muy vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los números iban saliendo leeeeeeeentamente (muuuuuuuy leeeeeeentamente) y a medida que en los cartones iba habiendo tachaduritas las expectativas de conseguir una línea se traducían en un ligero murmullito de fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ahívalahostiacoño! A ver si podéis callaros, joder, que no se oye un carajo y así no hay quien se entere de los putos números! Cerrad el pico, leche, que parecéis unas jodidas viejas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo miré alrededor y pensé que qué querría que parecieran, si la media de edad era de más de setenta años. Las viejas se alborotaron porque las habían llamado viejas. Una, la que nunca oía los números, pedía a las demás que le contaran qué pasaba.  Eli se inclinó y me susurró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Éste también es del mismo Bilbao ¿a que sí?&lt;br /&gt;- No, qué va, éste es de Burgos, pero como si lo fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa se resolvió en seguida porque Justa ignoró la bronca y siguió cantando los números. Así que se callaron todos. Dos bolas después una gritó “¡¡¡línea!!!”, y cinco números después Severino cantó bingo. El afortunado ganador se acercó a la mesa, la presidenta verificó (eso dijo, que se iba “a proceder a verificar la comprobación de la corrección del bingo proclamado”) que los números eran los que debían ser, y se pagó (“procedemos a abonar”) al ganador lo que le tocara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues menos mal que han cantado el bingo porque solamente quedaban ya dos bolas en el bombo.&lt;br /&gt;- ¿Qué???&lt;br /&gt;- Que solamente quedaban ya dos bolas en el bombo, así que tenía que salir el bingo ya mismo.&lt;br /&gt;- Gin, ¿cómo van a quedar solamente dos bolas en el bombo si todavía no han salido la mitad de los números?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eli me enseñó su cartón prácticamente virgen de tachaduras. Tal y como yo había dicho, únicamente quedaban dos bolas enjauladitas en el bombo. Extrañados, los demás miraban sus cartones también sin rallajones. Los murmullos comenzaron a extenderse, sin que esta vez nadie protestara, hasta que se oyó una voz:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Pero amá, si quedan mogollón de bolas en la caja! ¡Que no las habías metido en el bombo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los murmullos terminaron y dieron paso a los comentarios en voz alta acompañados de tales meneos de cabeza que me imagino que no se les dislocó a todas el cuello porque están más que acostumbradas a esas sacudidas tan violentas. Justa se puso blanca, comenzó a tartamudear, sacó las susodichas bolas de la caja, y miró a la concurrencia con el labio inferior temblón del todo y los ojos empañaditos por las lágrimas, como si el público, en lugar de pedir que Severino devolviera el importe del bingo, estuviera reclamando la cabecita de la binguera sobre una bandeja sanjuanera. Severino opuso una resistencia algo turronera, que de sobra sabía él que lo que tocaba era restituir la pasta, pero en seguida soltó los veinte eurazos. Y todo volvió a la normalidad. Bueno, menos la vocecita de Justa, que sonaba temblorosa perdida cuando proclamó que procedíamos a comenzar de nuevo al bingo. Eli me miró con una sonrisa de oreja a oreja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Procedemos a comprar un cartón, Gin?&lt;br /&gt;- Procedemos, procedemos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-8999723229227712204?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/8999723229227712204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=8999723229227712204' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8999723229227712204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8999723229227712204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/09/vamos-proceder-y-procedemos-al-bingo.html' title='¡Vamos a proceder, y procedemos, al bingo!'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-4485077447189849745</id><published>2009-09-16T03:07:00.000-07:00</published><updated>2009-09-16T11:58:28.058-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Con lo que es Steinbeck en este pueblo!</title><content type='html'>A estas alturas ya todos ustedes lo saben pero por si hay algún despistado o algún nuevo, lo aclaro: no soy nada grupal. O gregaria. O pandillera. O como quieran llamarlo. Que yo recuerde nunca me he dado ningún golpe fuerte. Ciertamente una vez me caí de lo alto de un poste de teléfonos pero me rompí un pie no la cabeza, y no guardo memoria de ningún otro percance de ese estilo ni en casa se aprovechan las sobremesas familiares para recordar aquella vez que me caí y me di un golpe en la cabeza, así que igual es una de esas taras que sufren los bebés durante su proceso de formación. Eso puede ser, que como soy la mayor mi madre todavía no tuviera así muy cogido el tranquillo de la gestación y se dedicara a experimentar conmigo como si fuera un ratón blanco. Se conoce que luego aprendió divinamente porque mis hermanas han salido como Señor Padre: sociales y sociables para reventar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, pues no, qué quieren, no manejo para nada los códigos grupales así que no lo paso bien, y resulto rara, pero rara rara. Y por mí no ha sido, eh, que lo he intentado en muchas ocasiones, conste. Por ejemplo, durante una temporada larga estuve en una asociación ecologista (aprovecho para contarlo públicamente y así dar en los morros a los que me tiran pullitas y me acusan de no tratar bien a los animales, ser antiecologista, y no sé cuántas falsedades más). Eso me encantaba, lo pasaba fenomenal y, excepto la primera vez que acudí a una reunión enfundada en un chaquetón de mouton que mi abuela le había hecho a mi madre cuando ésta tenía veinte años, nunca desentoné demasiado. Aquella vez reconozco que les dejé un poco de piedra, me miraban con los ojos tan abiertos que durante un momento me dio miedo que se les salieran de los boquetillos de la cara y se les cayeran al suelo. Luego me acordé de que los tenían bien pegados y desvié mi atención a las mandíbulas que se descolgaban por momentos. Yo puse mi carita más inocente (y no saben ustedes hasta qué punto puedo parecer buena e inocente, juá) y pregunté. “¿Qué-é?” Dani levantó un dedo acusador, me señaló, y balbuceó: “Llevas pieles, tía, llevas pieles”. Yo le miré sin señalarle (que siempre me ha parecido que eso de señalar es un gesto feísimo que solamente le queda bien a la estatua de Colón, que se ha aprovechado de que al pobre Rodrigo de Triana le ningunean siempre) y dije tranquilamente: “Sí, de cordero muerto. Y tú llevas zapatos y chupa de cuero y no lo voy gritando con cara de poseída.” Y ahí se zanjó la cosa, nunca más volvieron a decirme nada. También es verdad que con ellos solamente me puse una vez más el chaquetón, y fue una vez que se rompió la calefacción del local y o te abrigabas o se te congelaban hasta los mocos. Pues eso, durante esa temporada lo pasé fenomenal, conocí a cantidad de gente curiosa, y salí en una foto de portada de El País que tengo en casa pero no voy a colgar porque yo no soy de esas criaturas que aprovechan la mínima para colgar fotos suyas en la red. Lo de la portada fue por una manifestación que hicimos contra el vertido de residuos nucleares. Yo iba en cabeza de la manifestación, sosteniendo la pancarta, y en el periódico salí supermona aunque con la boquita un poco abierta, eso sí, porque claro estuvimos toda la tarde coreando proclamas antinucleares. Luego un equipo de televisión holandés me hizo una entrevista en inglés (juá, siempre he tenido curiosidad por ver el resultado) sobre la asociación, la manifestación, etc., y después hubo que correr por las calles por no sé qué disturbios y otras leches. Total, al final terminó todo el personal metido en una furgoneta que nunca llegó a la comisaría de Leganitos porque el madero que conducía acababa de llegar de San Roque y se hizo un lío con las calles, y el compañero llevaba poquísimo tiempo en Madrid y tampoco se orientaba muy bien. Majetes, muy majetes los dos. De aquella época en el grupo ecologista conservo algunos amigos, la afición por el pan integral (sobre todo de la panificadora “El tigre”, que debe haber desaparecido porque no se encuentra por ningún lado, snif), camisetas y carpetas con proclamas ecologistas, y un montón de chapas y pegatinas con los lemas “nucleares no, gracias”, y “salvad las ballenas”. Lo de salvad las ballenas estuve a punto de tatuármelo en la barriga pero al final JB me disuadió y me convenció de que era mucho mejor en la espalda. La verdad es que para ser una asocial no está nada mal, ¿eh? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de que no soy nada social lo argumentan mis hijas cada verano desde hace unos pocos años. Concretamente los que llevan instaladas en la adolescencia. Antes no decían nada. Antes, lo de pasar las vacaciones en una aldea perdida de las montañas, sin cobertura para el móvil, sin ADSL, sin digital plus y si me apuran casi sin canales analógicos, sin centros comerciales (juá, no hay ni panadería como para haber centro comercial), sin piscinas, sin nada de nada, les parecía estupendo. Ellas se dedicaban a triscar por la montaña como las cabras y a ayudar con las vacas por aquello de practicar para cuando fueran mayores y tuvieran una granja. Les duró lo que les duró la infancia, claro, y hubo un año en el que pareció que se les abrían los ojos y el entendimiento y cuando les dije que hicieran las maletas porque nos íbamos de vacaciones pusieron la misma carita que Joel Fleishman al llegar a Cicely (por si alguien no lo sabía, “Doctor en Alaska” es mi serie favorita) y se tiraron gimoteando unas semanas, las mismas que las tuve en tierra de lobos. Y así siguen, no crean, que me escuchan la palabra “vacaciones” y se les ponen los pelos de punta ante el asombro de Bruno, que no comprende cómo pueden no querer ir a un sitio tan maravilloso y tan lleno de vacas (y cerdos, y cabras, y gallinas) con las que practicar para cuando sean granjero. Eso de ser granjero debe ser genético, sí. Ya se le pasará. De momento se ha tirado el verano entero zascandileando con las vacas y los cerdos, que desaparecía en cuanto nos descuidábamos y sabíamos que había vuelto a la casa por las tardes porque iba dejando un tufillo absolutamente insoportable y tan denso que si mirabas fijamente hasta se veía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí, qué quieren que les diga, me gusta el aislamiento del mundo, cuanto más mejor, siempre me da la sensación de que estoy demasiado rodeada de gente. Claro que reconozco que reconozco que la gente me divierte. Bueno, en realidad me divierte todo, tengo un espíritu disfrutón que a veces me parece hasta malo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que hemos pasado unas vacaciones a la vez plácidas y divertidas, de ésas en las que no pasa nada, en las que la vida es un largo río tranquilo (qué buena película, por cierto), pero ese nada que ocurre resulta surrealistamente gracioso. Claro que mientras estás viviéndolas esas situaciones te parecen de lo más normal y te das cuenta de que no lo son un tiempecillo después, cuando se las cuentas a alguien. También te puedes dar cuenta en el momento, si tienes al lado a otro alguien ajeno al ambiente. En nuestro caso este verano le ha tocado hacer de Pepito Grillo a Héctor, que vino a pasar unos días con nosotros. Vinieron él y Eli. Bueno, él, Eli, y la lechuga viajera, que aquí cada uno tiene las mascotas que le petan, y después de recorrer casi 1000 kilómetros con los niños, la rata, y El Cobejo, reconozco que no soy quién para decir nada, y si un amigo quiere recorrer España y Portugal acarreando y cuidando una lechuga allá él, manías mayores he visto. Eli ya sabe cómo son estos sitios así que no se asombró mucho. Y la lechuga no dijo nada; ella, en teniendo un sitio fresquito para estar, tan contenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_i6HAgqddtME/SrE0qkzoV0I/AAAAAAAAADE/1tQHWbITFyY/s1600-h/verano2009+013.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 150px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_i6HAgqddtME/SrE0qkzoV0I/AAAAAAAAADE/1tQHWbITFyY/s200/verano2009+013.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5382140935723833154" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Éste es &lt;em&gt;El Cobejo&lt;/em&gt;. Apareció una noche en mi calle y Kenya lo adoptó por el procedimiento de cogerlo en brazos y meterlo en casa; en realidad se llama Mauricio pero Madagascar es superfan de Manolito Gafotas y acabamos todos llamándole &lt;em&gt;Cobejo&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Héctor, Eli, y la lechuga llegaron en plena semana cultural, mientras estábamos en la iglesia haciendo la lectura comunitaria de “La perla”. Es que este año la mayoría de los actos culturales se han celebrado en la iglesia, con lo que las viejas han tenido motivos para pasarse días protestando. Bueno, en realidad se han celebrado en la iglesia todos los actos culturales a excepción del bingo y el lanzamiento de ruedas. Del bingo y del lanzamiento de ruedas ya les contaré en otra ocasión, si quieren, que han tenido sus risas. Héctor, Eli, y la lechuga viajera llegaron justo cuando terminaba yo de leer el capítulo que me tocaba. “¿Qué hacéis todo el pueblo en la iglesia?” preguntó Héctor con un puntito de asombro. “Estamos leyendo a Steinbeck”. “Emmm... ¿Steinbeck por qué?” Ahí lo propio sería que alguna de las viejas se hubiera vuelto y hubiera dicho “¡con lo que es Steinbeck en este pueblo!”, pero no, en su lugar todo el mundo se encogió de hombros y siguió escuchando las aventuras y desventuras de Kino. Y ahí les dejamos y nos fuimos a casa, que ellos tres venían cansados del viaje. En la puerta de la casa nos encontramos sentado a Señor Padre: “estoy esperando a Epig, que va a traer una cosa especial que tiene para arreglar la chimenea”. Eli se encogió de hombros y subió a echarse (“Despertadme para el bingo”) un rato pero a Héctor le pudo la curiosidad por ver tanto el extraño artilugio como al técnico mismo en acción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allá que apareció Epigmenio con el artilugio especial de última tecnología: una cuerda larguísima a la que habían atado una escoba de pajotes. Y comenzó el procedimiento. Epigmenio se subió al tejado y Señor Padre esperó a que la cuerda asomara por debajo la trébede, momento que aprovechó para cogerla y tirar con fuerza. Le teoría era que uno sujetara la cuerda por arriba y otro tirase por abajo para que la escoba fuera limpiando el tiro de porquería y lo dejara listo de papeles. A medio recorrido Señor Padre me miró. “Esto se ha atascado, díselo a Epig”. Yo salí y me puse a dar voces. Epig me miró y dijo: “dile que tire fuerte”. Yo entré y se lo dije a Señor Padre. “Dile que no hay manera”. “Dile que tiene que haberla”. Y así hasta que me hartaron un poco, sobre todo porque entender a Epig me costaba un mundo. “Dice Epig algo de la madre que parió a la escoba, y que no sé qué de sus cojones y una barra”. Señor Padre, que me conoce, me miró impasible y sólo dijo: “vale”. Y salió a ver. A ver a Epig bajarse del tejado refunfuñando que parecía que estaba rezando el Rosario. Todo bajo la atenta mirada de Héctor, que lo estaba grabando en vídeo y que cruzó los dedos para que Epig recuperase la escoba perdida, que sólo faltaba que se estropeara el invento para siempre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Epig volvió al rato armado con una barra de hierro larguísima, que debía pesar un congo, y sin dejar de mascullar juramentos la metió por la chimenea y se puso a golpear a cuanto enemigo invisible se escondía en el tiro. “Habrá un pájaro muerto atascado” dijo una vieja que miraba el espectáculo. “Con los zurriagazos que está dando el Epig más parece que haya atascado un jabalí” me susurró Héctor. Y, claro, me acojoné un poco sólo de pensar en lo que podría ser un jabalí cayendo por el tiro de la chimenea. Al rato Epig dejó de castigar la nada y me pidió un cable largo, como de al menos siete metros de largo, que estuviera enchufado y tuviera al otro lado una bombilla. Le miré. “Te vale una linterna de petaca, Epig?” “Vale” contestó sin inmutarse. Y allá que metió un brazo por la chimenea y encendió la linterna. “¿Ves la luz?” gritó a Señor Padre, que tumbado en la cocina había metido medio cuerpo debajo de la trébede. “¡¡¡Sí!!!” Héctor y yo no pudimos contenernos. “Aléjate de ella, aléjate de ella”, gritamos poniendo vocecita de pitufos. Señor Padre salió de la chimenea todo tiznado, y nos miró tan seriamente que nos cortó las risas de golpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Epigmenio bajó del tejado, entre los aplausos de los numerosos mirones (todos los que habían asistido a la lectura comunitaria porque la casa está justo frente a la iglesia y según salían se habían ido quedando a mirar), y él y Señor Padre se fueron a celebrar el éxito de la operación como si tal cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y esto es normal? – preguntó Héctor.&lt;br /&gt;-Sí- suspiró Madagascar –Aquí siempre son así de frikis. Tú verás mañana el lanzamiento de ruedas por el monte.&lt;br /&gt;-Pero... no entiendo por qué no te apetece estar aquí, si esto es genial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, ahí Madagascar le echó su mirada más furibunda. Pero no le hicimos ni caso, en lugar de eso despertamos a Eli y nos fuimos al bingo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-4485077447189849745?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/4485077447189849745/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=4485077447189849745' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4485077447189849745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4485077447189849745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/09/con-lo-que-es-steinbeck-en-este-pueblo.html' title='Con lo que es Steinbeck en este pueblo!'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_i6HAgqddtME/SrE0qkzoV0I/AAAAAAAAADE/1tQHWbITFyY/s72-c/verano2009+013.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-879492360008134822</id><published>2009-09-09T11:51:00.000-07:00</published><updated>2009-09-09T12:02:46.508-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Venecia</title><content type='html'>Tenía tantas ganas de venir a Venecia que cuando llegamos la ciudad me parece irreal. El portal de entrada es oscuro y las escaleras son estrechas y también oscuras. Subimos hasta la última planta. El piso es pequeño y todas las habitaciones están asomadas a uno de los canales. Massimo me explica que mañana, cuando amanezca, se verá luminoso. Pero eso será mañana. Hoy, ahora, en plena noche, está sumido en la penumbra; cansada como estoy, si me dejara arrastrar por las sensaciones me resultaría incluso un tanto siniestro. Abro el balcón del dormitorio y antes de asomarme me llega el sonido y el olor del agua. Recuerdo a Umberto, desdeñoso, "Venezia è bella, cara, ma ha un cattivo odore... el olor, uf, el olor tan malo". A Umberto, tan siciliano, se le ha llenado la boca con los defectos de esta ciudad del norte, desde la luz ("non c'è luce, la luz, cara, la luz, como quella del Sud") hasta la forma de cocinar, el olor y la actitud de la gente. De hecho no ha querido venir con nosotros. Massimo me ve asomada al balcón y me pregunta si está todo bien, si no hace demasiado frío con la ventana abierta. Se ríe cuando le digo que no me huele mal, que no huele a agua estancada sino que huele a agua profunda, a agua antigua. Massimo es veneciano, se ha criado aquí y dice que él no nota el olor; para él Venecia huele a su casa, a su infancia, al colegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz de la mañana, filtrándose por las contraventanas de madera, resulta mágica. Las abro y, aunque yo habría preferido estar en un cuadro de Canaletto, es como meterme en una película, la vista responde a todos los tópicos: ropa tendida, barcas yendo y viniendo, gente riendo y hablando de una ventana a otra. Massimo se asoma conmigo, me va traduciendo lo que dicen las distintas voces que oimos. Me quedo sola en el balcón, mientras él se ducha y se prepara para irnos a recorrer la ciudad, y me doy cuenta de que los edificios de la calle no es que no sean bonitos, es que son feos, ninguno de ellos se salva, pero el conjunto resulta espectacular. Se lo digo a Massimo y le pregunto si es la tónica general de la ciudad, sonríe y me dice que esta noche lo hablamos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-879492360008134822?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/879492360008134822/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=879492360008134822' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/879492360008134822'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/879492360008134822'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/09/venecia.html' title='Venecia'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7123224864099073390</id><published>2009-07-23T02:42:00.001-07:00</published><updated>2009-07-23T02:43:32.475-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Vacaciones</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i6HAgqddtME/SmgwkLKqNKI/AAAAAAAAAC8/cRWb4d3Itf8/s1600-h/cerrado5.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 233px; height: 208px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_i6HAgqddtME/SmgwkLKqNKI/AAAAAAAAAC8/cRWb4d3Itf8/s320/cerrado5.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5361588754415498402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues eso. Pásenlo bien.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7123224864099073390?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7123224864099073390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7123224864099073390' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7123224864099073390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7123224864099073390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/07/vacaciones.html' title='Vacaciones'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i6HAgqddtME/SmgwkLKqNKI/AAAAAAAAAC8/cRWb4d3Itf8/s72-c/cerrado5.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2675762910177473438</id><published>2009-07-22T04:48:00.000-07:00</published><updated>2009-09-07T01:37:56.470-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hombres'/><title type='text'>Noches de riesgo</title><content type='html'>Hay que a determinadas edades pueden convertirse casi en deportes de riesgo. Anoche fui a un concierto. Hacía unos quince años que no le veía. Está mayor, quince años mayor, pero yo también. Está claro que él y yo, nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. O sí, no lo sé. Quizás es que tiene razón y, aunque uno se cree que los mató el tiempo y la ausencia, lo cierto es que guardamos dentro a todos los que fuimos en distintos momentos, en distintas épocas, y de cuando en cuando, cuando los llamamos, vuelven, y durante esos momentos nos tienen a su merced, como hojas al viento.&lt;br /&gt;Anoche fueron todas las noches. Volvieron con suavidad, colándose o más bien deslizándose una a una sin darme tiempo a reaccionar. Anoche fueron todas las noches, anoche fui todas las que he sido y veo que sigo siendo, anoche fueron todos los amigos. Y todos tuvimos veinte años. Anoche Raúl me volvió a susurrar al oído “menuda” y volvió a hacerme reír recitándome palabras de amor con el peor acento del mundo. Anoche la vida tomó conmigo café mientras Rafael nos ofrecía una granaína a la guitarra y las dos estuvimos tan bonitas que daba gusto vernos. Y me dolió tanto como a Oscar volver a sentir más corazones que arenas en mi pecho, y volvimos a sangrar para la libertad. Y Angel contradijo a sus ojos oceánicos y se declaró nacido en el Mediterráneo mientras Diego, él sí nacido en el Mediterráneo, sonreía queriendo jugar entre Algeciras y Estambul. Y Juan intentó de nuevo cantar una saeta sin que se notara su acento porteño, y de nuevo le salió fatal. Anoche Héctor y yo nos fuimos de farra con algún pirata perdido e Ignacio volvió a jurarme que uno de su calle le había dicho que tiene un amigo que decía conocer a un tipo que un día fue feliz. Y volví a pensar que porque quiero a JB dejé los montes y me vine al mar. Y la verdad es que sí que es cierto que no hay nada más bello que lo que nunca se ha tenido, pero también es cierto que lo que he tenido, lo que sigo teniendo, me gusta mucho. Anoche volvieron todas esas pequeñas cosas y a mí, que nunca lloro, me hicieron llorar aunque todos me veían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Nota: ya, qué se creían, yo también tengo estos arranques; se me aguantan ustedes las risitas)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2675762910177473438?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2675762910177473438/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2675762910177473438' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2675762910177473438'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2675762910177473438'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/07/noches-de-riesgo.html' title='Noches de riesgo'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6860441512009457573</id><published>2009-07-15T05:06:00.000-07:00</published><updated>2009-07-15T05:09:49.894-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hombres'/><title type='text'>El hombre de mercurio</title><content type='html'>Cuando nos conocimos fue como rozar una bola de mercurio. Por ambas partes. Nos miramos encantados de encontrar a alguien tan profundamente igual, tan aparentemente diferente, y nos dedicamos a buscarnos mutuamente sabiendo que ambos éramos inasibles. Era tan bonito ver cómo cada vez que nos dividíamos todos y cada uno de nuestros yoes se encontraban siempre, que decidimos no dejar de hacerlo. Y así seguimos. A veces sé que al recomponernos nos hemos intercambiado y dudo de qué parte es mía y cuál es suya. Y me gusta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6860441512009457573?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6860441512009457573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6860441512009457573' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6860441512009457573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6860441512009457573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/07/el-hombre-de-mercurio.html' title='El hombre de mercurio'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7732016136457180037</id><published>2009-07-06T04:16:00.000-07:00</published><updated>2009-07-07T01:20:21.500-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Evasión</title><content type='html'>Le dolían la espalda el cuello y los ojos de tanto como escrutaba el cielo. Inasequible a las burlas y al desaliento se pasaba las noches en la azotea, pegado al telescopio que le había regalado el banco cuando abrió la cuenta a los niños. La noche que el platillo volante aterrizó a dos metros de él no dudó un momento: apenas abrieron una compuerta se lanzó al interior gritando “¡Llevadme, llevadme con vosotros!”. Dentro, los tripulantes instalaron al terrícola diez millones en una camilla, y redactaron un informe explicando de nuevo que en la Tierra no se podía vivir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7732016136457180037?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7732016136457180037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7732016136457180037' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7732016136457180037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7732016136457180037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/07/depresion.html' title='Evasión'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-4143637091605595977</id><published>2009-06-23T06:28:00.000-07:00</published><updated>2009-06-26T01:54:19.229-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Comer o no comer</title><content type='html'>A la hora de estudiar hay fundamentalmente dos tipos de personas: las que necesitan echar codos y se pasan horas empollando para sacar los cursos adelante, y las que parece que lo aprenden todo sin esfuerzo. Bueno, también están los que cuidan su mente y no dejan que se contamine con ningún conocimiento pero a esos mejor los dejamos aparte, no vaya a ser que dejemos alguna marca en sus cuidados cerebritos. Yo no les voy a decir a qué categoría pertenezco para no comerles la moral, que eso está feísimo y además debe engordar una barbaridad y en esta época del año las mollas y yo andamos más bien peleadas. Lo que sí les diré es que en casa seguimos estudiando aunque ya lo hacemos por el método osmótico consistente en que JB enciende la televisión, busca en los canales del satélite algún reportaje, y todos confiamos en que los conocimientos nos entren por las orejas. Y no se crean, funciona bastante bien. Por ejemplo este año Madagascar ha triunfado en todos los exámenes de historia por el procedimiento de explicar de forma minuciosa y totalmente explícita los distintos tipos de tortura utilizados a lo largo de la historia. ¿Que tocaba exámen del antiguo Egipto? Pues Madagascar explicaba al detalle cómo se momifica un cadáver (antes de que alguno proteste les aseguro que es una tortura incluso si estás muerto). ¿Que estaban sumergidos en el estudio de las civilizaciones precolombinas? Pues la niña se recreaba en contar los rituales de mayas y aztecas, y como me ha salido morbosilla pues ríete tú de “Apocalypto”. ¿Que había que contar los empalamientos y demás barbaridades que hicieron los conquistadores en América? Pues hala hala, a ello sin evitar un solo detalle escabroso. Total, que gracias a la televisión Madagascar ha conseguido unas notas sangrientamente brillantes en historia. Y no sólo en historia, eh, que el abanico temático de los reportajes con los que nos castig... digo nos instruye JB es tan amplio que Mada dejó epatada a su profesora de inglés el día que hicieron una lectura dedicada a los adelantos del siglo y contestó sin dudar y sin inmutarse a un compañero que había preguntado intrigadísimo quién inventó el váter. Y si hablamos de animales ya ni les cuento. Creo que conocemos por su nombre a todos los núes del Serengeti, sabemos cuántos dientes ha perdido cada cocodrilo del Mara, y estamos al tanto de todas las correrías del comehombres de la India. Eso sí, que nosotros tengamos conocimientos del reino animal casi al mismo nivel que David Attenborough no quita para que suframos de cuando en cuando algunos incidentes desagradables a cuenta de los bichos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las ventajas de vivir justo frente al mar es que cuando llega el buen tiempo menudean las visitas de los amigos. Bueno, cuando llega el buen tiempo y cuando está malo de morirse, que con eso de que aquí siempre hace menos frío que en cualquier otro lado, el personal se apunta a venir cada dos por tres. A mí eso me gusta. Estas semanas tenemos en casa a Umberto. Umberto es italiano del sur, muy del sur, del sur de Sicilia; desde su casa los días buenos se vislumbra la costa tunecina. Umberto y yo nos conocemos desde hace más veinte años (ufff, cada vez que escribo cosas así me doy cuenta de la edad y duele); ha sido mi guía en Italia y yo he sido su anfitriona en Madrid y ahora aquí. A JB le encanta ver partidos de fútbol con él. Las niñas le adoran. Yo también aunque este año no me tiene muy contenta. Umberto llegó en un deportivo rojo (ay, qué le vamos a hacer, para algunas cosas tiene ese toquecito macabrilla...) y empezó a sacar regalos para todos menos para Madagascar. Cuando hubo repartido todo miró la carita de pena de Madagascar, soltó una carcajada y sacó del coche una jaula con un canario amarillo chillón. “Qui è. Canta come Pavarotti”. A mí me dio un poco de mal rollo pensar que semejante bicho pudiera cantar por ejemplo el “Nessun dorma” como el gordito de Módena pero resultó que no, que el canario abrió el pico y cantó como se esperaba que hicieran los canarios dejando a todo el mundo admirado y ganándose el nombre de Pavarotti para siempre jamás amén. Yo lancé a Umberto mi mirada más asesina (él sabe de siempre la “pequeña manía” que les tengo a las aves) y él la ignoró como lleva haciendo toda la vida. Y Pavarotti entró en nuestras vidas aunque no le dejé entrar del todo y le instalé en la parte trasera del jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado por la tarde habían venido a comer Cristo y Rosamari, y estábamos todos tirados por diversos rincones del jardín charlando sobre frutos, árboles, y flores, y JB se fue a buscar una de las almendras gigantes que tenemos este año para enseñarle a Rosamari cómo son en realidad antes de salir de la cáscara. Volvió de la parte trasera del jardín así como un tanto apresuradamente y con la carita algo demudada, masculló algo de la necesidad de salir a comprar cervezas, cogió la llave del coche y se fue, aunque antes de cerrar la portezuela alcancé a entender algo así como “Gin, echa un vistazo a la jaula de Pavarotti” así que intrigadísima me fui a ver. Antes de llegar ya me extrañó bastante no escuchar los trinos agudísimos del canario pero pensé que igual estaba echándose una siestecilla o algo. Pero no, Pavarotti había desaparecido. No estaba sobre el columpio ni sobre las múltiples barritas que se atraviesan en la jaula para que pueda elegir desde dónde cantar. Mosqueada me acerqué y vi en el fondo de la jaula una serpiente enroscada con pinta de estar echándose, ella sí, una siestecita después de comer. Después de comer... se a Pavarotti, claro, que se veía perfectamente el bulto del pollo dentro del cuerpo del ofidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grito fue de campeonato, y eso que no soy nada propensa a los chillidos. Claro, acudieron todos corriendo y al ver a la serpiente empezaron a gritar también. Había que hacer algo pero no sabíamos qué. Umberto sugirió traer la pistola que lleva siempre en la guantera del coche y ejecutarla de un tiro. Yo ya sabía lo de la pistola pero los demás no y aquello despertó muchísimo su interés (sobre todo el de Bruno) con lo que la conversación amenazó con perderse y olvidar el objetivo principal: eliminar a la serpiente. Kenya sacó el machete de JB y sugirió que lo utilizáramos pero para matar la serpiente a machetazos había que sacarla de la jaula y ninguno estábamos por la labor de meter la mano. Descartadas las ideas de la pistola y el machete cada uno se puso a dar su opinión a excepción de Rosamari, que miraba la jaula como hipnotizada sin dejar de agarrar firmemente su gin-tonic. Es curioso porque Rosamari, cuando está en Londres dedicada a su trabajo, no bebe ni una gota pero es llegar aquí, de vacaciones, y no soltar el gin-tonic ni para ducharse. Mientras los demás discutíamos ella se perdió por la casa y apareció de nuevo enseñando los dientes con una semisonrisa triunfal. Como es tan negra y los dientes son tan blancos cuando sonríe da un poco de yuyu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tengo la solución” dijo solemnemente en inglés, que en español todavía no sabe decir ni buenos días, y antes de que pudiéramos impedirlo se puso a pulverizar la serpiente a dos manos con insecticida y laca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero si está echándole laca! ¿Para qué?&lt;br /&gt;- Yo qué sé, igual quiere dejarla tiesa.&lt;br /&gt;- ¿Pero está loca o qué?&lt;br /&gt;- Qué loca! Lo que debe estar es borracha perdida. ¡Kenya! Tírale el gin-tonic por el fregadero, hombre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, como Rosamari no vive en casa y no se ha tragado docenas de miles de reportajes sobre animales no sabe que no se debe provocar a una serpiente, y menos cuando está en plena siesta. La serpiente, que debía estar ya un tanto molesta por los gritos, abrió los ojos, siseó amenazadoramente y se lanzó en pleno ataque contra Rosamari, quien ni por ésas dejó de espurrear laca e insecticida como una auténtica posesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menos mal que Pavarotti era un canario gordito y cuando la serpiente se lanzó contra Rosamari el cuerpo del canario, atravesado dentro de ella, chocó contra los barrotes de la jaula y allí quedó la serpiente, siseando desesperadamente, y en ese momento ¡zas! la mano ejecutora de Cristo descargó el machete cortándole la cabeza y dejando la camisa de seda de Umberto perdida de sangre, que no sé qué tipo de sangre será porque llevamos ya siete frascos de agua oxigenada y eso no sale ni patrás. Después Bruno insistió mucho rato en que rajáramos a la serpiente por si Pavarotti todavía vivía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JB lleva dos días durmiendo en el sofá, castigado por cobarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-4143637091605595977?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/4143637091605595977/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=4143637091605595977' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4143637091605595977'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4143637091605595977'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/06/comer-o-no-comer.html' title='Comer o no comer'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-4850781907614508094</id><published>2009-06-16T10:29:00.000-07:00</published><updated>2009-06-16T10:30:27.934-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>San Petersburgo (2)</title><content type='html'>Siempre he querido ver el Hermitage y después de seis días en San Petersburgo solamente lo he visto de refilón, de lejos, mientras vamos corriendo a ver otros sitios. No puedo quejarme, Serguei ha cumplido su palabra y no me ha dejado sola. He disfrutado la visita a la Iglesia de la Sangre Derramada, el Almirantazgo, la Catedral de San Isaac… Por ahora todo lo que vemos me ha resultado increíble, claro que es normal porque aquí todas las construcciones tienen un tamaño apabullante. &lt;br /&gt;Hoy habíamos planeado ver por fin el Hermitage pero la madre de Serguei ha llamado a primera hora y no podrá venir conmigo. Al principio me planteo esperar a ir con él mañana pero luego pienso que por qué no me acerco yo sola, seguro que varios días serán pocos para ver el museo completo.&lt;br /&gt;Desde lejos me había parecido impresionante pero según me acerco al Palacio de Invierno me parece la construcción más impresionante que he visto nunca. Rodeo el edificio, me alejo para mirarlo con una perspectiva mejor, me acerco de nuevo, doy otra vuelta y al final termino entrando aunque no empiezo la visita muy animada. Poco a poco me voy dejando llevar y termino entusiasmándome con la colección de joyas orientales. Mi humor mejora y pienso que no importa que Serguei no haya venido, que estar aquí es un privilegio y que será todo un placer volver mañana con él. Entonces oigo una voz que me dice que estaría guapísima con todo eso, me doy la vuelta y veo a Serguei. Qué bien! El placer será doble: hoy y mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-4850781907614508094?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/4850781907614508094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=4850781907614508094' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4850781907614508094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4850781907614508094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/06/san-petersburgo-2.html' title='San Petersburgo (2)'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-8507238416241415261</id><published>2009-06-09T01:30:00.000-07:00</published><updated>2009-06-09T01:31:45.793-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Accesorios y complementarios</title><content type='html'>Se conocieron en una moraga nocturna y no tardaron en quitarse los bañadores para follar tras unas rocas. Después empezaron a verse en un hotel. Cuando ella llegaba él la esperaba desnudo y ella se desvestía rápidamente. Luego él se quedaba dormido y ella se vestía sin despertarle. Una noche quedaron para cenar y al llegar ella miró extrañada la chupa de cuero, los zapatos de punta, los vaqueros ajustados... A él le sorprendieron el chanel rojo, los zapatos de ante, el bolso Gucci, las joyas... Desnudos se complementaban, vestidos se repelían. Pasaron de cenar y se fueron al hotel.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-8507238416241415261?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/8507238416241415261/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=8507238416241415261' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8507238416241415261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8507238416241415261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/06/accesorios-y-complementarios.html' title='Accesorios y complementarios'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-5137569392336100369</id><published>2009-06-02T10:25:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T01:21:41.175-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Gnomos trepadores</title><content type='html'>Sobre la familia se han escrito ya tantas sesudeces que todo lo que yo pueda decir sonará a corta-pega sacado de alguna página de sociología pretendidamente seria, o a paja mental buenrollista digna de aparecer en algún libro de autoayuda barata (no voy a nombrar a ningún autor y menos al brasileño ése que me pone enferma para no hacerle ningún tipo de propaganda, que eso me faltaba), o sea que no voy a soltar ningún rollo pseudofilosófico sobre las relaciones familiares y tal, pueden respirar tranquilos. En la genética tampoco voy a entrar, básicamente porque aunque me parezca algo apasionante y me pueda quedar hipnotizada con los guisantes de Mendel, no entiendo ni un pimiento del tema. Pero vaya, entre o no entre, las familias son el caldo de cultivo de costumbres, o ritos, o llámenlo como corresponda, la mar de curiosas. Afortunadamente la mayoría son únicas y solamente se producen en la familia. Con suerte cuando el individuo se independiza esas costumbres de mantienen en estado latente y solamente se desarrollan cuando el individuo se encuentra sumido en el entorno familiar. En la mía hay varias pero no se las voy a contar todas porque no me da la gana, me limitaré a una que me parece totalmente inofensiva a la par que entretenida: ver casas. Sí, lo confieso, nos gusta ver casas, independientemente de que vayamos a comprar o alquilar alguna. Es ver un cartelito de “se vende” o “se alquila” en algún edificio que nos guste y como que nos pica la curiosidad y no paramos hasta que entramos en el inmueble y lo cotilleamos enterito. Como sé que JB no se asoma nunca por aquí voy a confesar que de cuando en cuando llamo a algún número y me acerco a ver alguna casa, por aquello de quitarme el mono. Eso estando en casa, imagínense lo que es ir de vacaciones; si me dejaran me compraría una casa en cada pueblo, en cada ciudad de las que he estado. Vamos, que Tita Cervera a mi lado se iba a quedar chica; tendría más casas que zapatos, que ya es (sí, vale, comprar zapatos es otra manía que cualquier día me hará destronar a Imelda Marcos y entrar en el libro de los records). Claro que, como ya dije antes, ésta es una manía inofensiva que incluso reporta ventajas. Por ejemplo, gracias a esta necesidad casi patológica de ver casas encontramos la que nos gustaba; vale que tardé tres años, pero mereció la pena. Y mientras, lo pasé estupendamente viendo casas en los sitios más raros de la ciudad, que cada vez que le decía a JB que viniera a ver algo se echaba a temblar y ponía los ojos en blanco aunque luego terminaba reconociendo que le gustaban todas y que habríamos podido comprar cualquiera de ellas si no hubieran estado en lo alto de un monte lejano únicamente comunicadas por un camino de tierra que atravesaba varios arroyos con tendencia a desbordarse con cada jornada de lluvia. Sí, lo reconozco, no soy nada sociable, el gen de la convivencia vecinal se me debió espachurrar en alguno de los estadios de mi formación porque no se me activa ni p’atrás. Como en mi familia todos son más sociables que una manada de delfines a veces he dudado de mis orígenes pero vaya no tengo más que mirarme al espejo y mirarles después a ellos para darme cuenta de que soy de la familia (todos tenemos la misma carita) pero en eso he salido rematadamente tarada. Y la cosa es que cuanto más convivo con los vecinos más me arrepiento de no haber comprado cualquiera de aquellas casas lejanas, aisladas y felizmente solitarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vinimos a vivir aquí la calle estaba desierta, éramos los únicos habitantes. A mí, qué quieren, eso me gustaba mucho. No había ruidos, no había coches. Vale, tampoco había rasgos de civilización como que viniera el cartero a menudo (ahora tampoco es que se prodigue mucho, que pasa una vez a la semana), los basureros pasaban día sí día no, la calle estaba sin asfaltar… pero no estaba mal. Poco a poco fueron viniendo parejas jóvenes que se lanzaron sin red ni consciencia ninguna a la aventura de la paternidad y acabaron llenando la calle de niños de todos los tamaños y colores. Los tienen convenientemente encerrados en sus respectivos jardines, sí, pero excepto uno que no habla (porque es pequeñísimo, que ya hablará, ya, como todos) los demás no paran, se pasan el día dando voces. Dando voces y jugando a la pelota, que dicen que juegan al baloncesto pero yo creo que en realidad juegan a contar cuántas veces pueden llegar a colar la pelota en mi jardín y cuánto tardamos en devolvérsela. Porque siempre se la devolvemos, claro, menos una vez que nos cayó justo en la paella y me sentó tan mal que la acuchillé y la rajé entera. Tiene mérito porque lo hice con el cuchillo del pan, que es de sierra. Claro, luego escondimos el cadáver en la bolsa de la basura y les juramos que esa pelota nunca había entrado en nuestro jardín. Desde entonces tienen algo más de cuidado pero siguen practicando la pérdida de pelota en jardín ajeno con un éxito aplastante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado por la tarde estábamos tranquilamente tirados en el jardín, JB y Cristo debatiendo la conveniencia de sulfatar o no los tomates, cuando capté algo sospechoso en el ambiente. Era el silencio. Todos ustedes saben que en la selva lo más alarmante es la ausencia de ruido. Mientras escuchan los tambores de los negros, los pájaros, los monos, etc., todo va bien, pero cuando no se escucha nada es cuando hay que estar en guardia porque es señal de peligro inminente. Pues aquí igual: el jardín de al lado estaba sospechosamente silencioso. JB y Cristo no se dieron cuenta y siguieron analizando las ventajas de la fumigación. Yo alargué la antena y me pareció captar un ruidillo así como de follaje removido, como si un felino trepara por un árbol, sólo que en vez de un árbol aquello sonaba justamente en las columnas de la pérgola del jardín delantero, entre la glicinia y la madreselva. El ruido fue subiendo, acompañado por un jadeo casi inaudible, un “ayayay” imperceptible, y unos susurros apagados en el jardín de al lado. Pocos minutos después empezaron a caer hojas sobre la mesa del jardín y el movimiento en el follaje fue tan evidente que JB y Cristo interrumpieron el debate y miramos todos hacia arriba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No pasa nada, sólo es un gnomo que se ha subido a las plantas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La información que nos dio Bruno (a pesar del bienintencionado “no pasa nada”) nos alarmó levemente: “los gnomos” es el nombre que dan mis hijas a los cinco (sí, cinco) vecinillos de al lado por aquello de que son muchos y todos diminutos. Que hubiera uno de ellos retrepado en la pérgola del jardín resultaba inquietante. Pregunté directamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A ver ¿hay alguien ahí arriba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchamos varios síes simultáneos: cuatro procedentes del otro lado del muro y uno de una carita que se abrió paso entre las hojas de la glicinia, sobre nuestras cabezas. Efectivamente era el mayor de los gnomos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Pero qué haces ahí???&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- He subido a coger la pelota pero no puedo bajar; me da miedo caerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el muro del jardín aparecieron cuatro caritas asustadas. Bruno miraba al gnomo de la pérgola sin disimular su admiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo te has subido? ¿Es fácil?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Subir es bastante fácil. Entre todos hemos arrimado una mesa al muro y luego he trepado. No hay más que agarrarse a las ramas y las hojas, es muy fácil. Lo que pasa es que no hay suelo y no sé cómo bajar. Me da miedo moverme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues nada, alguno tendrá que subirse a la escalera y rescatar al chiquillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JB meneó la cabeza y se señaló la rodilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A mí no me miréis, os recuerdo que tengo el menisco roto y no puedo hacer muchas alegrías a no ser que queráis llevarme de nuevo a urgencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristo se levantó. Es que es superdispuesto el hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Venga, ya me subo yo, que Gin mide metro y medio y no va a llegar a coger al niño. Además es una cobarde que tiene pavor a las alturas. Subo yo; con que me sujetéis la escalera ya me vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que puse a Kenya a vigilar que el resto de los gnomos no se cayera de la mesa de su jardín, a la que se habían subido para poder asomarse por encima del muro, porque son sus superfans. Es pasar ella y elevarse un coro de vocecitas que gritan “¡Kenya, eres guapísima!” y cosas así. Le tienen adoración total y hacen lo que ella les diga, de modo que estando ella allí ninguno iba a moverse del sitio: cuatro gnomos neutralizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrimamos la escalera a la pérgola y Cristo se subió en lo alto. En ese momento salió Madagascar y le pedí que me ayudara a sujetar la escalera. Se acercó, miró hacia arriba y empezó a despotricar. A Madagascar le parece fatal que Cristo sea nudista y no se corta un pelo a la hora de dar su opinión. En su descargo diré que la visión de los bajos de Cristo penduleando al aire vista desde el suelo no era el mejor espectáculo del mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristo se tumbó sobre las ramas de la glicinia para poder coger al gnomo, que estaba paralizado por el miedo pero no paraba de charlotear con Bruno, y cuando ya le tenía escuchamos un grito que nos habría helado la sangre en las venas si (a) eso pudiera hacerse de verdad y (b) no hubiéramos estado acostumbrados a  los chillidos sobrehumanos que lanzan los otros vecinos, los que no son los gnomos. La autora del grito, Seila, una chica colombiana que cuida a los gnomos, se acercó corriendo a la mesa del jardín para bajar a los gnomos antes de que alguno se cayera y se escalabrara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Falta uno, Seila, pero no te preocupes que Cristo lo está bajando de la pérgola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seila miró hacia donde Kenya señalaba y estuvo a punto de caerse ella misma porque desde donde estaba veía una panorámica perfecta de Cristo, bueno de su culo, sus testículos, y su pene envuelto amorosamente en un calcetín de color butano. La chica lo contempló hipnotizada. Y como es cierto que algunas personas tienen boca de cabra, fue decir “menos mal que la abuela de los niños está durmiendo una siestita” y salir la venerable anciana al jardín para contemplar la masculinidad de Cristo subir y bajar de la escalera sin hacer ni medio gesto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego la abuela se empeñó en invitarnos a todos a helado a modo de agradecimiento. Y antes de irse a su casa Cristo me comentó, muerto de risa, que la abuela le había tocado el culo disimuladamente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-5137569392336100369?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/5137569392336100369/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=5137569392336100369' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5137569392336100369'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5137569392336100369'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/06/gnomos-trepadores.html' title='Gnomos trepadores'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-293876158931692769</id><published>2009-05-18T12:39:00.000-07:00</published><updated>2009-05-18T12:42:20.967-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hombres'/><title type='text'>El hombre de la frontera</title><content type='html'>Quería ser T.E. Lawrence y me pidió que le llevara al desierto pero le aterrorizó enfrentarse a su inmensidad. El látigo de Indiana Jones se le enredaba en los pies y el sombrero le provocaba sarpullidos. Intentó ser Amundsen pero el frío le paralizaba, y descartó imitar a Van Helsing porque los vampiros se colaban en sus pesadillas y le causaban taquicardias. Quiso que le enseñara a abrir puertas y coger trenes en marcha pero no consiguió pasar de la frontera y se quedó allí, tristemente apoyado sobre la barrera, mirándome ir y venir, escuchando con avidez mis historias y haciéndolas suyas para contarlas a otros viajeros que nunca sospecharon la impostura. Poco a poco le cambió el carácter y empezó a mirarme con la rabia de saber que no podía engañarse y que yo era el único testigo de ese fracaso. Le evité durante mucho tiempo, el mismo que tardó él en aceptarse, en adaptar la frontera a él y convertirla en un refugio. Ahora voy y vengo sabiendo que el hombre de la frontera me espera y, mientras me recupero, disfruta dejándome contarle mis historias sin preguntarme nunca (es el único que no lo hace) si todo es cierto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-293876158931692769?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/293876158931692769/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=293876158931692769' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/293876158931692769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/293876158931692769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/05/el-hombre-de-la-frontera.html' title='El hombre de la frontera'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-3207462532818611225</id><published>2009-05-13T11:49:00.000-07:00</published><updated>2009-05-13T12:32:59.524-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Gurriato</title><content type='html'>Cada vez que se habla del tema yo suelo decir que no tengo manías. Y es cierto. Bueno, no del todo. Es verdad que no tengo grandes manías, de ésas reseñables que marcan de por vida y se convierten en jocoso tema de conversación en las reuniones de amigos. De ésas no tengo ninguna. Mis manías son, digamos, chiquimanías, tan pequeñas que a veces no las nota nadie a no ser que yo lo diga. Por ejemplo, no soporto los diminutivos, soy incapaz de utilizarlos, antes evito pronunciar el nombre de alguien que llamarle por un diminutivo. Lo siento, es que no puedo, voy a decir, por ejemplo, Paquita o Patri, y es como si la lengua se negara a moverse. Y es sorprendente cómo cuando nace un niño los padres se esfuerzan en elegir un nombre para luego transformarlo en cualquier otra cosa. Hombre, vale, hay nombres que más vale tenerlos escondidos en lo más profundo del carnet de identidad (como Selva del Carmen, o Iloveny, y antes de que lo pregunten: sí, existen, pueden comprobarlo acudiendo al registro civil), pero en la mayoría de las ocasiones la gente es condenada a soportar una humillación ilógica de por vida. Por ejemplo, ¿qué extraño suceso hizo que a Manuela le transformaran el nombre durante la infancia y pasara a ser “Nuli” para siempre jamás? ¿a nadie se le ocurrió quitarle la custodia o lo que sea a la familia que riéndole la gracia a un niño chico que no sabía pronunciar Francisco convirtió a una pobre criatura en “Pantisco”? Verán ustedes, por mí que cada uno se llame como más le guste pero cuando me presentan a alguien que dice llamarse “Pitu” no puedo evitar mirarle con los ojillos así plegaditos como los chinos y pensar que tiene la misma credibilidad que un repollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Nota: si alguno de ustedes utiliza una versión ridíc… digo abreviada de su nombre que haga como si lo anterior no se refiriese a él, o a ella, o a lo que prefiera ser. Mejor: que se lo plantee como una más de mis innumerables taras.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer tarde tuve que ir al hipermercado a hacer compra. No me gustan los hipermercados. Bueno, sí. Bueno, lo cierto es que mantengo con ellos una relación de relación-odio. Por un lado los mercados me gustan más que a un tonto un lápiz. Por otro lado me parece comodísimo eso de poder comprarlo todo en el mismo sitio y además cogerlo yo misma, evitándome el tener que ir cambiando de puestecito y darle conversación a todo el mercado, que acabo sin saber si la que tiene cuatro hijos y dos juanetes es la pescadera, o si en realidad es la panadera, y el frutero es el que cría perros de aguas. Lo que sí tengo claro es que la de los congelados es la que tiene lunares cancerosos porque cada vez que puede se los enseña a las clientas incautas que le preguntan cómo está. Y son lunares horribles, de esos enormes y negros, como los de las brujas de los cuentos. Cuando construyeron el centro comercial en el pueblo me sentó fatal, ya veía yo esto convertido en una especie de jungla urbana, pero la verdad es que tengo que reconocer que está bien, que tener 20 salas de cine al lado de casa es cómodo, y que no yendo al centro comercial los fines de semana, arreglado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no sé qué pasaba ayer, que el hipermercado estaba lleno de niños. No iban solos, claro, cada grupo de dos o tres niños llevaba un adulto cerca. Y aquí el concepto “cerca” depende de la edad y tamaño de cada niño. Algunos niños susceptibles de caber en un carrito de la compra iban convenientemente enjaulados. Lástima que a ninguno le funcionara el mando del volumen y estuvieran lanzando alaridos todo el tiempo, que había que ver la carita de culpabilidad de las madres cada vez que los angelitos abrían la boca y soltaban decibelios a cascoporro. A mí lo que más me sorprende es la capacidad de gritar y soltar a la vez mocos y babas. Yo lo he intentado y es dificilísimo, tienes que estar muy atento para no tragarte los mocos y morir del asco, y además hay que dominar la técnica de expulsar las babas con soltura porque si no te ahogas con ellas. También había madres que, en vista de que es más fácil conducir una bandada de gallinas por la carretera que mantener quieto a un niño de siete años, habían optado por dejarlos al libre albedrío, que es una cosa que en teología suena fenomenal pero que en un hipermercado se traduce en pequeños gnomos corriendo por los pasillos, abriendo paquetes de donut, y descolocando estantes de mala manera, ganándose el odio eterno de los reponedores. En la sección de conservas de pescado, por ejemplo, pillé a un reponedor dándole un capón a un niño que había tirado todas las latas de sardinillas en escabeche por el suelo. Claro, cuando me vio se quedó un poco cortado y con carita de “ay, pordiosbenditonodiganada”, pero se relajó cuando vio que yo le sonreía y que incluso me acercaba a darle otro capón al chaval, para que viera que no me pensaba chivar. Y luego está la modalidad de “padres enrollados” (lo siento, señores, pero esto siempre siempre lo hacen los padres) que suben a los niños en una especie de cochecitos de plástico y los pasean por todos lados con cara orgullosa mientras sus señoras aprovechan para llenar el carro. Esos padres no me gustan nada. Y creí que nada podría superarlos pero estaba equivocada. Vaya que estaba equivocada! Ayer salía del pasillo de los lácteos cuando estuve a punto de ser atropellada por dos minimotos de plástico pilotadas por dos chiquitillos de unos cuatro años. Me cagué mentalmente en sus progenitores y no les eché más cuenta pero cuando en la sección de las pizzas Madagascar se quejó de que una bandada de motoristas le había atropellado un pie me di cuenta de que estaban por todas partes. Resulta que alguna lumbrera ha montado un negocio de alquiler de motos de plástico para niños chicos, y las criaturas aprovechan que sus padres hacen la compra para echar carreras por los pasillos. No llevaba más de cuatro frases despotricantes cuando vi a Bruno agachadito debajo de los flanes jugando con un niño de unos dos años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Me puedo quedar a jugar con Gurriato?&lt;br /&gt;- ¿Se llama Gurriato???&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He oído nombres raros, pero raros raros de verdad, pero lo de Gurriato me pareció extrañísimo. Madagascar asintió con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, sí, yo también he oído a su abuela llamarle así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré al niño. Luego miré a Bruno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vale, puedes jugar con él, pero ya sabes que no puedes coger nada de ningún estante ni molestar a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí dejé a los pequeños jugando con unos plásticos de colores que no quise ni imaginar de dónde habían salido. Mientras, Madagascar y yo hacíamos la compra. Cuando terminamos, volvimos a la sección de lácteos y allí seguían los dos niños, superobedientes y tranquilitos, colocando los plastiquitos por colores. Bruno se levantó y todos miramos a Gurriato, que seguía sentadito en el suelo. Me alarmé un poco. Eso de dejar a un niño de dos años abandonado en el hiper, aunque sea junto a los flanes, no me parecía ni medio bien, así que le dije a Madagascar que le diera la mano, que íbamos a llevarle a Información. Madagascar se negó, porque el pequeñazo tenía las manos negras y pringosas, y fue Bruno el que le agarró, que él nunca ha sido remilgado. Cuando hablé con la chica de información me miró extrañada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ha dicho que se llama Gurriato?&lt;br /&gt;- Eh… sí, Gurriato.&lt;br /&gt;- ¿Están seguros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madagascar, Bruno, y el mismo Gurriato asintieron con la cabeza. La chica suspiró y conectó el micro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Por favor, los padres del niño Gurriato… Gurriato, acudan a recogerlo en Información. Graciaaaaas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cinco minutos después nadie había ido a reclamar al susodicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Por favor, tenemos en Información un niño de dos años. Está perdido. Responde al nombre de Gurriato. Que vengan sus padres a recogerlo. Graciaaaaaas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada. Yo sugerí que teníamos que irnos y la chica de Información me miró alarmada. Abrió de nuevo el micro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A ver, los padres de un niño de dos años vestido con una camiseta del MálagaCF y mocos por todos lados, que se llama Gurriato, que vengan a por él, que está perdido, se ha meado, y no deja de llorar. Gracias!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de semejante mensaje Madagascar y yo nos miramos intentando no reírnos aunque era difícil de narices. Además lo que había dicho la chica era mentira, Gurriato estaba tan pimpante y ni lloraba ni nada. A los pocos minutos aparecieron dos mujeres, madre e hija, haciendo aspavientos y gritando desde el final del pasillo. Cuando llegaron se pusieron las dos a hablar a voces al mismo tiempo. La más joven, la madre del niño, regañaba indignada a la chica de Información por haber llamado Gurriato a su Javierito. La chica no sabía qué decir, y se deshacía en disculpas, hasta que todos nos callamos: la abuela del niño se lo estaba comiendo a besos escandalosamente mientras le llamaba “gurriatillo”, “mi cerdito”, “bombón”, y no sé cuántas cosas más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ves?- dijo Bruno con voz alta y clara – Se llama Gurriato, que la agüela lo ha dicho. También se llama Cerdito y Bombón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madagascar no pudo controlar la ironía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero esos deben ser los apellidos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue la chica de Información la que se dio cuenta de que tenía el micro abierto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-3207462532818611225?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/3207462532818611225/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=3207462532818611225' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3207462532818611225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3207462532818611225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/05/gurriato.html' title='Gurriato'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-808595948268225956</id><published>2009-05-05T03:41:00.000-07:00</published><updated>2009-05-05T03:43:15.391-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Dulce compañía</title><content type='html'>Se levantó, cuidando no hacer ruido para no despertarle, y abrió la ventana para ventilar el dormitorio. Tras ducharse y vestirse, desayunó en la cocina escuchando la radio bajito. Se agachó y tiró a la basura una pluma blanca. Recogió los platos y terminó de arreglarse, siempre en silencio. Antes de irse estiró las sábanas con cuidado, y cerró la ventana. Vio más plumas blancas por el suelo, le miró, y pensó que al fin y al cabo los maridos de sus amigas perdían el pelo, que era peor. Claro que ella habría preferido un ángel de la guarda normal.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-808595948268225956?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/808595948268225956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=808595948268225956' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/808595948268225956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/808595948268225956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/05/dulce-compania.html' title='Dulce compañía'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-254441477562925416</id><published>2009-04-27T02:45:00.000-07:00</published><updated>2009-04-27T02:46:52.514-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Atenas</title><content type='html'>Domingo. Hemos llegado temprano, antes de que abrieran los comercios, y hemos desayunado en una terraza desde la que se ve toda la plaza. Me gusta el café griego. Tenemos tiempo y la mañana ya es preciosa a estas horas así que le digo a Yannis que pida unos dulces y el camarero trae una bandeja con varios platitos: buñuelos bañados en almíbar, dulces de almendra y miel, y pastas de vainilla con forma de lacitos. Yannis, que toma el café muy fuerte y sin azúcar, elige los dulces más empalagosos, los que rezuman miel y almíbar. Yo, en cambio, que tomo el café cargado pero dulce, prefiero los lacitos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comemos perezosamente mientras los tenderos abren y se preparan para el ajetreo del domingo, hoy mayor de lo normal porque además es fiesta y estamos en verano, en plena temporada turística. Poco a poco comienzan a llegar los visitantes. Los turistas son los más madrugadores. No vienen buscando nada concreto, simplemente vienen a ver el ambiente. Deambulan por las calles un tanto desorientados y hacen fotos sin parar. Los atenienses se dejan caer por aquí más tarde, cuando nosotros hemos terminado de desayunar. Vienen sin prisas y normalmente saben lo que quieren y dónde pueden encontrarlo. Poco a poco las calles de los alrededores se van llenando hasta convertirse en un hormiguero gigante. Decidimos convertirnos en parte de la riada humana y tardamos casi veinte minutos en recorrer veinte metros. Yannis ha venido aquí casi cada domingo desde que nació, conoce cada tienda y a veces incluso a los vendedores, y está disfrutando. Me enseña sus tiendas preferidas, casi todas de antigüedades y algunas indefinibles, de objetos curiosos, y en una de ellas compramos juguetes de madera y una colección de cromos de animales que salían en los chicles. Cuando salimos de nuevo ya es mediodía y el sol pica. Compramos agua fría y nos sentamos a beberla a la sombra de un toldillo. A unos diez metros se forma un revuelo: a una pareja de ingleses les han robado las carteras que llevaban en las mochilas. Yannis me mira, yo estoy tan tranquila, llevo el bolso bien cerrado y cruzado a la altura del estómago. Terminamos de beber y le invito a seguir recorriendo las calles. Se sorprende. “¿No estás cansada? ¿No te agobia tanta gente?” Yo sonrío y le digo que cuando venga a Madrid le llevaré al Rastro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-254441477562925416?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/254441477562925416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=254441477562925416' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/254441477562925416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/254441477562925416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/04/atenas.html' title='Atenas'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-1924910274853666361</id><published>2009-04-14T11:15:00.000-07:00</published><updated>2009-04-14T11:17:24.893-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Casualidades y destino</title><content type='html'>Las relaciones son como las cerezas: tiras de una y esa una está enganchada con otra, y ésa con otra, y así hasta el infinito y más allá, o más modestamente hasta que se termina el cartucho de fruta. Conocí a los casuálidos y a los destinélidos gracias a Juan. A Juan le conocí gracias a Esceptico. Me gustaban mucho los dos. Esceptico tenía un aura de canallita y un toque de cinismo cáustico que resultaba muy atractivo, y Juan era tierno como un donut de azúcar del día, pero para llegar a él había que sobrepasar a Esceptico. Además los dos eran inteligentes  y divertidos, y compartían un físico arrebatador (cosa más bonita de hombre, pordió) así que era fácil dejarse encantar por ellos (aprovecho para saludarle y mandarle besos si es que se pasa por aquí en algún momento). Durante un tiempo Juan y yo dedicamos muchas conversaciones a los casuálidos y a los destinélidos. Intentábamos decidir cuáles nos resultaban más antipáticos, cuáles tenían peores intenciones, cuáles nos gobernaban mejor. Cualquiera que me conozca sabe que tengo serios problemas a la hora de elegir lo que sea (lo cual resulta práctico porque tiendo a ser resolutiva; total, como sé que es inútil destinar más de diez minutos a pensar qué prefiero porque le dedique el tiempo que le dedique voy a ser incapaz de decidir, elijo lo primero que me vale, se trate de lo que se trate) así que las conversaciones resultaban placenteramente eternas. Finalmente,  casi sin darnos cuenta, llegamos a la conclusión de que los dos preferíamos a los casuálidos, y que los destinélidos nos gustaban más bien poco. Yo siempre he visualizado a los destinélidos como gusanorros gordotes y más bien lacios, babosos, y lentos, de esos bichos que avanzan a medio centímetro por día y ya les parece que van a velocidad de vértigo. En cambio los casuálidos se me aparecen como bichitos movidos, juguetones, divertidos, y rápidos. E hijosdeputa, o si no a ver cómo llaman ustedes a los causantes de que no funcionen los ascensores justo cuando tienes una entrevista con alguien en el piso 12, o de que llueva justo cuando acabas de pagar 55 eurazos en la peluquería y te han dejado el pelo liso como a una china. (Esto último, que es una cosilla que les puede dar risa, es una putada total; yo tengo amigas que han llegado a pasar la tarde en la peluquería amenazando incluso con dormir allí, y yo una vez me envolví la cabeza en una bolsa del Mercadona para ir a trabajar porque se me había olvidado el paraguas y mis pelos son como los gremlins, que en cuanto se mojan se convierten en algo inmanejable y dotado de una extraña obsesión por enroscarse en forma de caracoles.) Y he puesto estos ejemplos por referirme a cosillas tontas, que hay enredos de los casuálidos que mejor no meneallos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comida familiar. Mientras el resto del país maldecía en arameo porque se le estaban aguando las vacaciones, los pringaos que se habían quedado en casa disfrutaban del consuelo que suponía el espléndido sol que lucía sobre aquel pueblecito de la costa haciendo honor a su nombre de Costa del Sol (a ver, esto es para que se ubiquen los despistados, que luego se creen que andamos por Ponferrada o así y no entienden nada, y me mandan unos correos rarísimos pidiendo explicaciones geográficas). La familia se había preparado para disfrutar de una comida tradicional, de ésas cuya receta se transmite de generación en generación y se prepara en una olla de hierro que perteneció a la tataratataratataratatarabuela de alguien y que horroriza a la dueña de la casa porque pesa tanto que cualquier día rompe la cocina por la mitad. En fin, que había un arroz con habichuelas al fuego digno de los más floridos gorgoritos de Antonio Molina. El cocinero se mantenía en pie a duras penas porque dos días antes había sufrido un derrame sinovial (espero que se escriba así y que no tenga que venir Siberia a tirarme de las orejas) en una rodilla, fruto de haberse pateado la ciudad como un jovenzuelo cualquiera para enseñar las procesiones a un grupo de holandesas mollares, que los hay que no se enteran de que ya no están para esos trotes. Afortunadamente la visita al centro hospitalario se había saldado de forma relativamente rápida y limpia, y esta vez no se había desmayado como en la primera ocasión (hay que reconocer que eso de que el médico te diga que hay que rajar, separar la carne, y rebañar todas las adherencias del hueso para luego volver a recolocar la carne es un tanto espeluznante) sino que había aguantado como un legionario (qué quieren es lo que tiene la Semana Santa aquí). La ayudante del cocinero se había puesto ropas y zapatos cómodos y se encontraba tan ricamente sentada mientras escuchaba a la niña mayor contar cómo su compañero de la banda de música había confundido el título de una pieza y estuvo un rato buscando como loco la partitura “Fistro de Laponia” hasta que le dijeron que el título correcto era “Cristo de la agonía”; y la encontró, claro. La abuela descansaba al sol y los demás niños se empeñaban en torturar a la gata componiendo una idílica estampa primaveral. Mientras, la hermana del cocinero se dirigió al fondo del jardín y se sentó en el columpio ignorando olímpicamente el hecho de que una de las cuerdas estuviera rota. El batacazo fue de órdago a la grande. Y los aullidos, cosa digna de una scary movie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Venga, venga, no seas escandalosa, que no es nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto último lo dijo el cocinero cojo, quien dos días antes había vuelto loca a la familia con sus quejidos y lamentos, pero en fin. Yo miré a mi cuñada, y me pareció que tener el hombro descolgado casi hasta el sobaco sí era algo, y que la mujer tenía motivos más que sobrados para quejarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo creo que lo mejor es llevarla a urgencias- dijo una voz que juraría que no era la mía pero que se le parecía sospechosamente.&lt;br /&gt;- Tienes razón, Gin, llévala cuanto antes.&lt;br /&gt;- Emmmm…. ¿¿¿yo???&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teniendo en cuenta que los demás eran una anciana, tres niños, y un lesionado, la pregunta era absurda a más no poder, claro, ahí reconozco que intenté ganar algo de tiempo mientras buscaba una escapatoria imposible. Total, que cogí las llaves, farfullé algo ininteligible, metí en el coche a la masa de lamentos en que se había convertido mi cuñada, y tiré para el hospital comarcal para no repetir hospital. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi mejor dejo para otra ocasión contarles el entretenimiento que fueron las cuatro horas de espera hasta que recolocaron el hombro a mi cuñada (ay, me lo pasé estupendamente, se lo aseguro, todavía me acuerdo y me río yo sola) y pudimos poner rumbo a casa esperando que JB hubiera utilizado arroz de ése que no se pasa y pudiéramos comer arroz con habichuelas en lugar de pegote con habichuelas incrustadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo había usado. Y nos habían guardado un par de platos. Nos sentamos y JB se dispuso a servirnos. Cuando terminó cogió una silla y se sentó, pero directamente en el suelo porque la silla se rompió y JB se dio tal costalada contra el suelo del jardín que creo que aplastó media docena de casuálidos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-1924910274853666361?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/1924910274853666361/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=1924910274853666361' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1924910274853666361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1924910274853666361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/04/casualidades-y-destino.html' title='Casualidades y destino'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6620361446626242683</id><published>2009-04-06T03:06:00.000-07:00</published><updated>2009-04-06T03:12:01.713-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Convivencia (una historia real)</title><content type='html'>Por las noches oía voces. Se acostaba y escuchaba a lo lejos voces extrañas que hablaban principalmente de fútbol. A él no le dijo nada; llevaban pocos días viviendo juntos y no quería que la tomara por loca. Esperó un tiempo pero aquello no cesaba. Era poner la cabeza en la almohada y oir aquellos sonidos diabólicos. Asustada, fue al médico y le mandaron todo tipo de pruebas. La noche antes de ir al hospital metió el brazo bajo la almohada y encontró unos auriculares. Le miró y recordó que él había dicho que le gustaba dormir escuchando la radio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6620361446626242683?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6620361446626242683/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6620361446626242683' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6620361446626242683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6620361446626242683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/04/convivencia-una-historia-real.html' title='Convivencia (una historia real)'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-5360215227724253746</id><published>2009-04-01T04:03:00.000-07:00</published><updated>2009-04-01T11:18:04.189-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Ghost: el autobús fantasma</title><content type='html'>Seguro que todos ustedes recuerdan aquella película de los Monty Phyton “El sentido de la vida”, en la que unos peces con carita de señor se paseaban por la pecera saludándose muy serios (good morning... good morning) a cada segundo por aquello de que a los peces se les olvida todo a los tres segundos.  Bueno, pues mi memoria funciona de forma parecida. No con todo, claro, eso faltaría, pero sí con muchas cosas. Por ejemplo, los chistes en general, y los de Lepe en particular. Ay, para eso soy muy agradecida. Me cuentan un chiste de leperos y puedo hasta llorar de risa, y si me lo cuentan pasadas unas horas vuelvo a reirme otra vez igual. Otra: soy incapaz de recordar citas. Recuerdo una película que me pareció una estupidez total, digna de todo olvido (y no hay nada que hacer, esa película la sigo recordando, es triste esto) en la que una pareja de adolescentes creciditos se lanzaba mutuamente citas sin parar y el otro tenía que adivinar el autor. Y las conocían todas, los jodíos. Yo no. Mira que me gustaría a mí ser capaz de soltar una frase lapidaria de Nietzsche, pongo por caso, en el momento oportuno. Pues no hay manera. Las leo, las memorizo, las recuerdo un rato y cuando quiero echar mano de una cita lo más que me salen son refranes. Esos sí que los recuerdo siempre, esos me los sé, y además me sé muchísimos, de temas surtidos como las galletas Cuétara. Claro, ya sé lo que me van a decir y estoy de acuerdo. Es penoso, pero penoso del todo. Porque soltar citas te da un aura así como de intelectual pedante que te mueres, pero es soltar un refrán y parece que te crecen los refajos y te cae en todo lo alto una boina que luego no hay manera de quitártela ni con espátula. O sea, glamour cero pelotero. Porque no es lo mismo decir “Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz. George Sand”, y quedar como divina y digna, que soltar “Date a deseo y olerás a poleo” y desconcertar a todo el mundo porque a saber lo que eso significa, que a mí el poleo siempre me ha olido a dolor de tripas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, y aunque al principio me da rabia, generalmente me reconcilio con mis incapacidades y hasta les saco provecho. Por ejemplo, hay frases populares que no por repetidas dejan de tener más razón que un santo así que aprovecho que me las sé todas y de cuando en cuando me las digo. Bueno, de cuando en cuando no, me las digo cuando vienen a cuento, eh, que tan majara no estoy. Por ejemplo: la realidad supera a la ficción. Qué verdad es, no me digan que no, y cuántas ocaciones tenemos de pronunciarla, o de pensarla, cada uno que elija la modalidad que más le guste. Esta mañana sin ir más lejos me la he dicho así como... bueno, como tres veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí los cambios de hora me sientan fatal, me trastornan tanto como a los bebés y las vacas; cuando cambian la hora me tiro un par de semanas así como con el cuerpo y la mente desconcertados del todo. Y pelín de mala leche, también se me pone un pelín de mala leche. Esta semana, a lo tonto a lo tonto, que si todavía es muy de noche, que si no pueden ser ya las seis de la mañana, que si yo qué sé, todos los días he perdido el autobús por las mañanas. Hoy, por ejemplo, justo salía a la carretera por el arroyo cuando he visto mi autobús, luminoso, nuevo, alegre, recoger en lontananza a mis compañeros de parada. Podía haber corrido, ya, pero me tengo prohibido correr con tacones de más de 8 centímetros, que como Rosadespaña, “chio, mi cuidu” porque “me guhta mi cueppo”, y sobre todo me gusta con todos los huesecitos enteros y verdaderos. Así que ahí he aminorado la marcha, desanimada y pensando en que iba a quedar pasmada de frío en la parada, cuando he oido un pofpofpofpof a mi lado seguido de un frenazo y un mooooooooc digno de un elefante africano con rinitis. He mirado y allí, justo a mi ladito, había un autobús oscuro y cascajoso con las puertas abiertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Zubeh, morena?&lt;br /&gt;- Emm... ¿va al centro?&lt;br /&gt;- Voy donte tú quierah.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con semejante declaración de intenciones, pues he subido, claro, que yo soy muy muy fácil, y me he sentado en el primer sitio que he visto vacío, casi junto al conductor. Mientras me sentaba se han oido un par de voces quejumbrosas procedentes de unos bultos oscuros y grandes, semejantes a gallinas gigantes, que gritaban:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Guancal-loooooh... ¡la lú!&lt;br /&gt;- ¡Vale, chicas, de zeguía apago! – ha contestado el chófer, y ha apagado la única bombillita amarillenta que había encendido para que yo pudiera pasar la tarjeta de transportes por la máquina de sacar billetes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, que ha dejado el interior del autobús negro como el culo de un grillo, y hemos seguido camino mientras las gallinas gigantes han retomado la conversación que habían interrumpido para que yo subiera, y se han puesto a intercambiar recetas y a contarse cómo iba la colada de cada una. Al poco he pensado que igual debía asegurarme de que ese autobús iba donde yo quería, como me había prometido el chófer, así que me he acercado a preguntar y me ha vuelto a asegurar muy sonriente que me paraba exactamente donde yo quisiera. Incluso me ha preguntado la calle a la que iba y ha dicho “mubien”. Todo ello con una sonrisa de oreja a oreja totalmente impropia de la hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hemos entrado en la ciudad. Y se ha oido una voz gritar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Guancaaaaaal-looooooh!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guancal-loh ha parado el autobús sin más y ha abierto la puertecilla trasera. Y así cada poco: una de las gallinas gigantes gritaba la palabra clave y el chófer paraba sin preocuparse de si había parada o qué, y descargaba parte del pasaje. Al acercarse al puerto me he levantado y Guancal-loh me ha mirado sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero morena, ¿tú no ibas a calle Córdoba?&lt;br /&gt;- Sí, por eso, me bajo ya aquí en el Puerto.&lt;br /&gt;- No muhé, yo te llevo, ¿no te he dicho que te llevo?&lt;br /&gt;- Ya, ya, pero que yo me quedo aquí, si estamos a cincuenta metros de donde voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, después de un tira y afloja, hemos quedado que ni pa tí ni pa mí y me ha dejado justo a la entrada de la calle, que estoy segura de que no está en su ruta ni nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, reina mora, ya es muy jodío tener que currar tan temprano; si puedo facilitar las cosas a todas estas mujeres y a tí, a mí ¿qué me cuesta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He estado por darle un beso. Yo creo que era un autobús fantasma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-5360215227724253746?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/5360215227724253746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=5360215227724253746' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5360215227724253746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5360215227724253746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/04/ghost-el-autobus-fantasma.html' title='Ghost: el autobús fantasma'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-86531196792837643</id><published>2009-03-24T03:47:00.000-07:00</published><updated>2009-03-24T03:49:17.945-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>San Petersburgo</title><content type='html'>Llevamos tres días en la ciudad y casi no he visto a Serguei. Durante el día le absorben su familia, los amigos, antiguos compañeros... solamente nos vemos para cenar. Entonces me explica lo que ha hecho y a quién ha visto, y me pregunta cómo ha sido mi día. Yo le cuento los sitios que he visitado, las veces que me he perdido en el metro, por las calles, las tiendas que he visto, que me parecen tan curiosas, y él recrea mentalmente mis paseos y me explica qué es y el por qué de cada edificio, de cada monumento. Habla con un ligero tono de culpabilidad que se acrecienta cada día. Es su ciudad, por eso hemos venido, para que yo la conociera, para que él me la enseñara, me enseñara su vida. Yo no le digo nada. No le echo en cara que se deje “secuestrar” por su familia, por su pasado, pero tampoco digo nada que le pueda servir de alivio. No me importa viajar sola. Me gusta viajar sola. Pero había confiado tanto en que él me guiaría que he preparado poco el viaje. Y tengo la sensación de estar perdiéndome la mayor parte, lo mejor, la almendrita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me prepara, como las otras noches, una ruta para mañana. Me promete que a partir de mañana por la tarde se acabarán los compromisos sociales y familiares. Yo me encojo de hombros. Me prepara una jornada ligera para que me dé tiempo a estar en casa de su madre a la hora de comer. Su madre me gusta; la conocí la tarde que llegamos, cuando nos invitó a cenar, y no he vuelto a verla. Prefiero no estar en las reuniones familiares, en las visitas de Serguei a sus amigos porque casi no les entiendo y me siento tan fuera de lugar que es una pérdida de tiempo. Sé que si no estoy Serguei también está más cómodo y que se sintió aliviado cuando le dije que prefería visitar la ciudad mientras él se dedicaba a sus cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la mañana cumplo la ruta que me ha hecho Serguei solamente a medias. Me siento abrumada por la inmensidad de las calles, por las avenidas eternas y lineales. Miro los canales, igualmente amplios, limpios. Serguei ha prometido que esta tarde daremos un paseo en barco. La calle huele a canela. Sigo el olor y entro en una pastelería llena de gente a comprar un regalo para la madre de Serguei. Cuando me llega el turno señalo unos bombones redondos, de chocolate negro. Pruebo uno, noto que tienen licor. Sonrío. Me encantan los bombones de licor. Camino hasta que miro el reloj y me doy cuenta de que no voy a llegar a tiempo. Entonces subo en un tranvía que Serguei me ha señalizado en el plano, me siento, y miro el paisaje. A los pocos minutos escucho detrás de mi una de las voces más sugerentes, más cálidas, que he oido nunca. No quiero volverme, no quiero mirar quién es el dueño de la voz, pero inevitablemente echo un vistazo. Es un estudiante, va hablando con un compañero, probablemente algo de los estudios porque tienen abierto un libro y constantemente lee y luego lo comenta con su amigo. Me dejo llevar por la voz y miro por la ventanilla casi sin ver. Cuando se baja me doy cuenta de que me he pasado de parada y me he comido casi todos los bombones. Llego tarde a comer. No me importa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-86531196792837643?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/86531196792837643/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=86531196792837643' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/86531196792837643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/86531196792837643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/03/san-petersburgo.html' title='San Petersburgo'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6273964391315785120</id><published>2009-03-17T03:00:00.000-07:00</published><updated>2009-03-17T03:02:34.889-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hombres'/><title type='text'>El hombre con música</title><content type='html'>Le veía y el corazón se me ponía a contar bajito (un, dos, TRES, cuatro, cinco, SEIS...) pero no me dí cuenta de lo que pasaba hasta que los tiempos (... siete, OCHO, nueve, DIEZ, un DOS...) acallaron a Wagner, la ópera, a Satie, la música tradicional, los 60, e incluso al clarinete de Sidney Bechet. Claro que entonces el corazón ya me sabía latir sin contar. &lt;br /&gt;Yo le quería por alegrías y caracoles, pero para él la vida era una soleá. Me susurraba que bailara para él y yo me convertía en guajira y me movía para sus manos, deseando que me acariciaran como tocaba a su guitarra, que se callaba cuando jugábamos a amarnos por bulerías. A veces discutíamos por tangos, pero poco. Tocamos casi todos los palos y siempre íbamos a compás. Pero poco a poco la vida se le volvió martinete y no hubo lugar para mi acompañamiento. Me quité los zapatos y me fui en silencio. Wagner, la ópera, Satie, la música tradicional, los 60... volvieron a acogerme sin resentimiento. Durante un tiempo no pude escuchar flamenco sin que el corazón se desbocara y llorase intentando contar (un, dos, TRES...) de nuevo. Menos mal que el jazz lo cura todo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6273964391315785120?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6273964391315785120/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6273964391315785120' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6273964391315785120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6273964391315785120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/03/el-hombre-con-musica.html' title='El hombre con música'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2878786272227572205</id><published>2009-03-10T02:25:00.000-07:00</published><updated>2009-03-10T02:28:20.070-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Del cristal con que se mira (la vida del revés)</title><content type='html'>Una mañana, después del aseo habitual, se miró al espejo y se vio raro. Le pareció que estaba al revés. Cerró el ojo derecho y la imagen del reflejo hizo lo propio. Además, se vio alto y guapo. Sorprendido miró alrededor y vio que, efectivamente, todo se había invertido. El día fue sorprendente. El jefe le mostró su lado más amable y divertido, y los compañeros de desayuno se comportaron como auténticos cretinos. Al llegar a casa se quitó las lentillas y todo volvió a ser como siempre. Entonces se dio cuenta de que se las había puesto del revés.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2878786272227572205?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2878786272227572205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2878786272227572205' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2878786272227572205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2878786272227572205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/03/del-cristal-con-que-se-mira-la-vida-del.html' title='Del cristal con que se mira (la vida del revés)'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7437135489251153854</id><published>2009-03-04T01:45:00.000-08:00</published><updated>2009-03-04T06:20:59.355-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Rebelión en la granja</title><content type='html'>Según una &lt;a href="http://users.telenet.be/gad/re/spaans.html"&gt;página web &lt;/a&gt; en una vida anterior fui una filósofa persa con una personalidad artística fuertemente desarrollada y un sentido maternal cercado al cero pelotero. Mola. Claro, a mí porque me importa un pimiento, y lo mismo de contenta me habría puesto si me hubieran dicho que en mi otra vida fui un luchador de sumo con doscientos kilos de peso, pero una amiga entró en la página, puso sus datos, le salió que durante el medievo había sido sepulturero en un pueblo de Rumanía, y se puso de una mala leche tremenda. Al principio yo pensaba que era por lo ser sepulturero e intenté buscarle el lado positivo pero en seguida se me acabaron los argumentos (la verdad es que no pasé de las ventajas de trabajar al aire libre y de que cavar es un ejercicio muy sano que te hermana con la tierra y tal) y ella seguía echando sapos y culebras por la boca. La otra opción era que le mosqueara ser rumano, así que me puse a echarle el puro por racista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y resultó. Bueno, resultó a medias. No se le quitó el mosqueo pero al menos dejó de echar espumarajos, y me explicó muy solemnemente que lo que le indignaba era la poquísima seriedad con la que se trataba un tema tan trascendental como la reencarnación. Yo me callé, porque aunque estaba de acuerdo a estas alturas todo el mundo debería ya saber que no hay que creer que lo que aparece en internet va a misa porque a ver qué vas a esperar de un sitio que lo mismo te ofrece ver tus cuentas bancarias que ver videoclips tan suculentos como “&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=HCTZkKQRRf8"&gt;Tiene nombres mil&lt;/a&gt;”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amiga aplicó eso del silencio positivo y poco a poco se le fue calentando la boca, y me largó una clase magistral sobre la reencarnación, y el karma, y yo qué sé cuántas cosas más hasta terminar divagando sobre los errores de occidente en la interpretación del budismo. Ya me gustaría contarles aquí las doctas enseñanzas de mi amiga, ya, pero lamentablemente van a tener que seguir viviendo sin ellas por mucho que les cueste porque puse la “carita de interés” en modo automático, y me dediqué a pensar cosas muchísimo más interesantes. De los tres cuartos de hora que estuvo monologando yo solamente escuché el principio, lo de ir cambiando de cuerpo al morir y eso, y el final, cuando reconoció que a ella le convencía más la tradición tibetana del budismo que la zen. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y tú por cuál te decantas, Gin?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que me había pillado del todo, que esperaba una respuesta, y que ella me había tenido un rato largo larguísimo diciendo “ajá” mientras cabeceaba como los perritos esos horribles que lleva mucha gente en la bandeja trasera de los coches, aproveché y me lancé a contarle que la verdad es que yo no me he planteado nunca muy seriamente lo de la reencarnación pero que analizándome así por encima no debo creer en ella porque si creyera me traería al fresco la fugacidad de la vida y dejaría para otra vida lo que no pudiera hacer en ésta (como tirarme en paracaídas, nadar entre tiburones, o trabajar como monitora de comedor escolar), mientras que, por el contrario, siempre he pensado que solamente se vive una vez y que la vida es muy corta y hay que aprovechar para hacerlo todo y probarlo todo (menos lo de lanzarme en paracaídas, nadar entre tiburones, o trabajar como monitora de comedor escolar), y que por eso me gustan los cambios, que si por mí fuera me mudaría de casa cada año o, más modestamente, cambiaría de muebles constantemente, que me horroriza eso que llaman “muebles para toda la vida” y por eso soy superfan de IKEA, que tiene unos muebles supermonos, baratos, y que encima me permiten jugar a MacGyver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por cierto, ¿te gustan los sofás que hemos comprado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella parpadeó varias veces, me miró, echó un vistazo al catálogo, y soltó una carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué morro tienes, Gin, no me has hecho ni puto caso.&lt;br /&gt;- Ya, pero ¿a que son monos los sofás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí estuvo de acuerdo: los sofás son preciosos, con su respaldito alto para desnucarte a gusto viendo la tele, con sus asientitos bien fijados a la estructura y al fondo para que nadie pueda sacarlos y echarlos al suelo con la excusa de que “en el suelo se está mejor”, con sus apoyabrazos anchos capaces de acoger amorosamente cualquier culo, sea cual sea su perímetro, con sus patitas de madera bien levantaditas del suelo para que la piel no roce el suelo y se pueda barrer y fregar sin echar manchurrones... un primor, vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué habéis hecho con el viejo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dudé antes de contestar porque el asunto está trayendo cola. Claro que la culpa no ha sido nuestra sino de una especie de confabulación cósmica que ha hecho que unas cosas se liaran con otras hasta que hemos llegado al punto en el que estamos ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta familia estamos todos muy concienciados: separamos las basuras (pa ná porque no tenemos contenedores diferenciados, pero lo hacemos), tiramos los desperdicios orgánicos a las composteras que JB ha puesto en el jardín (claro, luego van saliendo plantones de tomates y otras hortalizas en las macetas de geraneos), hacemos colchas de pachtwork con la ropa inservible (ejem, las hago yo), etc., y nunca se nos habría pasado por la cabeza tirar muebles viejos al campo, sin más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que fuimos toda la familia a IKEA en plan excursión a comprar los sofás. Querían mandarme a mí de comisionada única pero me negué, que les conozco, y menos mal porque después de tirarse en todos los sofás de la exposición acordaron unánimemente que el que me gustaba a mí era de todo menos cómodo. Hay que reconocer que tenían razón porque el respaldo me llegaba a mí por el sobaquillo, o sea que te pones a ver una película en ese sofá y tienen que hacerte un transplante de cuello, de lo tieso que se te queda. Total, que elegimos sofá y después de apuntar cuidadosamente la fecha de entrega que nos habían dado dejamos a Kenya encargada de llamar a los servicios operativos del Ayuntamiento para que retirasen el viejo el mismo día que lo sacáramos a la calle, que para eso se ha apuntado al World Wild Life o algo así y le mandan periódicamente revistas con alabanzas al oso pardo, al lince, y a una especie de rata tiñosa de color marrón que está en vías de extinción y todavía no sé muy bien si eso les parece horrible o estupendo porque al parecer la susodicha rata se zampa a todos los bichos de corral que encuentra y si puede destroza las cosechas a base de hacer agujeritos en la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Kenya llamó. Y apuntaron la fecha. Y aquí paz, y después gloria. Y llegó el día en que el sofá nuevo debía llegar y tomar posesión del salón, y con mucho esfuerzo, mucho griterío, y el trabajo combinado de toda la familia (Sirio incluido) conseguimos bajar la cuesta de la calle y dejar el sofá viejo convenientemente aparcado junto a los contenedores de basura que hay junto al cauce del arroyo. Daba una mala sensación que te mueres porque es cama y lo habíamos abierto para llevarlo más cómodamente pero dado que los servicios operativos lo tenían que retirar al día siguiente no nos preocupamos mucho y subimos a casa a esperar el sofá, que parecíamos el remake de “Bienvenido mister Marshall”. Toda la tarde se pasó Bruno asomado al muro del jardín oteando el horizonte en espera del camioncillo del transportista. Hasta que se hizo de noche y quedó claro que ni sofá ni nada. Al día siguiente, se me olvidó llamar para preguntar qué había pasado con la entrega y de nuevo Bruno pasó la tarde entera asomadito al muro del jardín. Cuando llegué y les dí la noticia de que me habían dicho que el camión se había retrasado y los sofás tardarían todavía una semana en llegar, a todos se les puso carita de desolación y miraron el hueco del salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ves como eres una cagaprisas?- JB cuando me regaña no usa el vocabulario fino, no. – Si no te hubieras empeñado en bajar el sofá a la calle podríamos seguir usándolo esta semana.&lt;br /&gt;- Bueno, podemos ir a por él.&lt;br /&gt;- No podemos, enano, que ya se los habrá llevado el Ayuntamiento.&lt;br /&gt;- Qué va, todavía sigue ahí abajo.&lt;br /&gt;- ¿Cómo que sigue ahí abajo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miramos alarmados a Kenya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¡¡Eh, eh, eh!!!... que yo llamé y les dije muy clarito que vinieran a recoger el sofá el día 7.&lt;br /&gt;- Ya... el día 7... ¡te dijimos el 27!&lt;br /&gt;- Bueno, joé, tampoco es para chillar, que por una semana que esté el sofá en la calle no va a pasar nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sí ha pasado. Ha pasado que las cabras de Paco han decidido que un sofá-cama es muchísimo más confortable que su corralillo de tierra, y se están instalando poco a poco. De momento ya han tomado posesión del colchón quince cabras que no paran de balar y dos de los perrillos orejones que Paco tiene a modo de pastores, pero de aquí al día 7 hay tiempo de sobra para que el resto de las cabras y algún que otro perro más se decida también a mudarse, así que si ahora ya es un tanto complicado pasar por la calle esquivando cagarrutas y cabras quejumbrosas, y mirando de reojo a los perros que se vuelven locos a ladrar a todo el que pasa porque deben pensar que queremos afanar las cabras, no quiero pensar lo que será el día que los servicios operativos tengan que pelear con los bichos para retirar el sofá. Ya les contaré.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7437135489251153854?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7437135489251153854/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7437135489251153854' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7437135489251153854'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7437135489251153854'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/03/rebelion-en-la-granja.html' title='Rebelión en la granja'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-3116535800363319239</id><published>2009-02-23T02:53:00.000-08:00</published><updated>2009-02-23T02:54:48.990-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Juegos del destino</title><content type='html'>Eran los peores adúlteros del mundo. Nunca encontraban el momento. Cuando ella no tenía guardia, él tenía juicio; si ella no tenía niños enfermos, él tenía a su suegra en el hospital; cuando ella libraba, él estaba de viaje... Habían intentado verse en el trabajo aprovechando cualquier ratillo libre y sólo habían conseguido que una residente les sorprendiera con la ropa desarreglada y que el pasante de él casi les pillara tumbados en la mesa del despacho. Finalmente, después de mucho intentarlo, decidieron abandonar. Dejaron de verse y de llamarse. Entonces comenzaron a coincidir en congresos y viajes de trabajo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-3116535800363319239?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/3116535800363319239/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=3116535800363319239' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3116535800363319239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3116535800363319239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/02/juegos-del-destino.html' title='Juegos del destino'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6602144271399606176</id><published>2009-02-16T05:07:00.000-08:00</published><updated>2009-03-10T03:04:08.775-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Boquitas</title><content type='html'>Tengo un amigo escritor (bueno, qué narices, tengo varios, unos cuantos, que conozco escritores a puñaos, vaya, a ver si no voy a poder tirarme el moco ni en mi propio blog) que dice que los escritores siempre escriben la misma novela. Tienen, eso sí, el detallazo de meterle pequeñas variaciones para que los lectores no acabemos con depresión por ser tan memos de gastarnos la pasta en el mismo libro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que tiene razón, y si no no tienen más que fijarse, todos cogen una idea y se pasan la vida dándole vueltas y más vueltas, que parecen un tenedor en un plato de espaguetti. Pero no se crean que esto lo hacen los escritores nada más porque son así de especialitos. Qué va; esto lo hace todo el mundo mundial. Por ejemplo, yo me monto en el ascensor de la casa de mis padres, y dependiendo del vecino que se meta, ya sé cómo va a ser la conversación. La del segundo siempre habla del tiempo. Da igual si hace un sol radiante o si caen chuzos de punta; ella siempre va a suspirar como si tuviera una pena grande grandísima de ésas que no te caben ni en un ropero de tres cuerpos, y luego va a decir en tono quejumbroso “hay que ver el calor/frío/humedad que está haciendo ¿verdad?” Y luego se va a callar y va a decir que sí a todo lo que tú digas. El del cuarto siempre me va a preguntar qué tal llevo los exámenes. Da igual que le diga que hace así como veinte años que no hago más exámenes que los de conciencia, y eso muy de cuando en cuando; él me ve y me pregunta qué tal llevo los exámenes. Yo, en vista de que no se termina de aclarar, ya he optado por inventarme asignaturas. El mes pasado le largué que había sacado un cinco pelao en “relaciones estructurales entre la concordancia de los tiempos en la gramática indostaní”, y que en cambio me habían puesto sobresaliente en álgebra aplicada; como sabe que sumo con los dedos me miró asombrado y me felicitó con una falta de entusiasmo que me hizo sospechar que no se lo creyó del todo. Luego mi madre me dijo que efectivamente no se lo había creído nada, que él pensaba que por supuesto había suspendido el álgebra y me había marcado una bola manola del cuarenta y tres.  También está, por último ejemplo, la del quinto, a la que evito como a las grasas poliinsaturadas porque es ver a quien sea y lanzarse a contar que si le han quitado una uña del pie que se le estaba pudriendo, que si le han salido golondrinos y le duelen horrores, que si tiene una úlcera supurante en un codo... y no sólo se contenta con explicarte exactamente qué color tenían los mocos sanguinolentos que escupió anoche después de gargajear abundantemente sino que si puede te enseña las miles de porquerías que padece, que yo no sé cómo no pota todo el mundo en el ascensor cada dos por tres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto mismo vale para el autobús, para la sala de espera del médico, para la cola de la biblioteca, las clientas de la panadería, y así hasta el infinito y más allá. A todos, absolutamente a todos, se nos adjudica una idea fija cuando nacemos y allá que nos pasamos la vida dándole vueltas sin parar y, lo que es peor, contándoselo a todo bicho viviente. Así que si yo hablo repetidamente de pájaros, de majarones, o más modestamente de gente rarilla, pues se tienen que aguantar, que además ya saben que en mi caso se trata de una especie de conjura cósmica que hace que todos peregrinen por los aledaños de mi casa. Y si voy de viaje, me salen al encuentro (digo yo que para que no me sienta extraña, como si me faltara algo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada llamé a Cristo, que hacía un par de semanas que no le veía ni hablaba con él y me parecía raro. Que sí, me dijo, que era verdad que últimamente se había quitado un poco de en medio, pero que es que estaban de visita su madre y su tía y que por eso no estaba haciendo vida social. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Caramba, Cristo, pues tráetelas a merendar, hombre, así las conocemos.&lt;br /&gt;- Esto... no, Gin, mejor que no, que me caéis muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le llamé exagerado, claro, y después de negociar unos minutos acabó claudicando y quedamos en que el sábado vendría a merendar con su madre y su tía. Así que el sábado por la mañana hicimos un zafarrancho de limpieza y dejamos la casa y el jardín más bonitos que un sanluis. Incluso los perros brillaban de limpios, que Kenya y el Sirio se los habían llevado al arroyo y los habían cepillado a conciencia. Yo aproveché la ocasión para saquear las recetas de &lt;a href="http://micocinaenmontreal.blogspot.com/"&gt;Arantza&lt;/a&gt; (que total, no se iba a enterar, y les tenía unas ganas que pa qué). Total, que a las cinco de la tarde ahí estábamos todos en perfecto estado de revista, incluso Bruno, que había protestado por haber tenido que darse un baño intempestivo a las cuatro de la tarde (que no se hubiera metido en la caseta de los perros a buscar una pelota) y ahora expandía olas de aroma a colonia con cada movimiento. Y llegaron las visitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que fue todo raro desde el principio. Para empezar, a Cristo no había quien le reconociera porque apareció vestido, que era la primera vez que no venía enseñando el culo, pero es que además se había vestido rarísimo, que llevaba incluso chaleco y un gorrito. “Pero si parece Lytton Strachey”, no pude evitar susurrarle a JB sabiendo que susurrar a JB es como susurrarle al Pato Donald porque JB está sordo perdido de un oído que justamente es el que suelo tener siempre más a mano. Y por si acaso la visión de Cristo enfundado en semejantes telares de cheviot y otras hierbas nos dejaba indiferentes (que no), venía escoltando a dos señoras diminutas, exactamente iguales, tal cual fueran dos clones de la reina Victoria. Las señoras iban vestidas con sendos chándales de terciopelo en colores pastel (una azul y otra amarillo) y un collar de perlas cada una, y no se desprendieron de los bolsitos que llevaban colgados del brazo, en toda la tarde. Cristo nos presentó a “las Edus”. Bueno, él las presentó como Edurne y Eduvigis, su madre y su tía, y nos explicó que eran gemelas idénticas aunque no hacía falta que lo hicera porque, de verdad de la buena, eran clavaditas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pobre Cristo estuvo incómodo todo el tiempo, y no precisamente por la ropa. Las Edus resultaron ser las viejecillas más impertinentes que me he echado a la cara en la vida. Y mira que he conocido viejas estúpidas. A todo le pusieron pegas. Que si se notaba que no teníamos jardinero porque el jardín estaba dejadísimo, que si la casa necesitaba una mano de pintura, que si se veía a la legua que los perros no eran de raza (cegatonas, se ve a la legua que los perros tienen mogollón de razas), que si Kenya estaba muy bajita para su edad, que a ver si El Sirio tenía papeles (el pobre chiquillo, que es más de aquí que los boquerones), que si qué vulgaridad de gata, que si yo debería ir pensando en cortarme el pelo... Además se hacían los comentarios la una a la otra, como si no estuviéramos (“Fíjate Edu...”, ¿Has visto, Edi...?”) A los diez minutos habían conseguido ponernos en su contra a todos menos a Bruno, que había decidido dedicar toda su atención a la merienda y hacía como si no las escuchara. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así siguió la merienda, con las Edus soltando impertinencias, Cristo poniendo caritas de “perdón, perdón, perdón”, y nosotros mordiéndonos la lengua. Hasta que una de ellas, creo que Edi pero no estoy segura, miró a Madagascar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y tú qué eres, criatura: hembra o macho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como conocemos a Madagascar, todos contuvimos la respiración. Todos menos Bruno, que se estaba inflando a tarta de manzana y no dudó en gritar con vocecilla alegre (y la boca llena, todo hay que decirlo):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Me la sé! ¡Es hembra!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madagascar resopló un par de veces, miró a la Edu correspondiente y dijo aplicándole su mirada más fulminante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y ustedes qué son: loros, o cacatúas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos dejamos de masticar e incluso creo que durante unos minutos volvimos a contener la respiración. Cristo se puso blanco como el papel. Las Edus se quedaron petrificadas y, antes de que nadie reaccionara, Bruno, sin dejar de mirar el trozo de pastel que se estaba hincando, gritó de nuevo con su vocecita clara:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡También me la sé! ¡Son cacatúas!&lt;br /&gt;- ¡Bruno!&lt;br /&gt;- Si es verdad, mamá, ¿no recuerdas que los loros eran grandes y muy simpáticos? ¡Son cacatúas, fijo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé que teníamos que haber regañado a Madagascar pero qué quieren, al día siguiente la invitamos al cine. Y Cristo se acercó ayer de estranjis y le trajo de regalo un libro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6602144271399606176?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6602144271399606176/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6602144271399606176' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6602144271399606176'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6602144271399606176'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/02/boquitas.html' title='Boquitas'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-3147864548008074127</id><published>2009-02-09T02:20:00.000-08:00</published><updated>2009-02-09T02:21:52.951-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Injusticia</title><content type='html'>Nunca había tenido nada nuevo. De pequeña heredaba la ropa de sus hermanas y primas; ahora la compraba en mercadillos. Siempre compraba coches usados. Su marido había estado casado antes dos veces. A la hora de comprar casa compraron una de segunda mano. Trabajaba haciendo suplencias. Hacía un año le habían transplantado un riñon. Incluso sus hijos eran adoptados. Cuando el ayuntamiento la multó por no separar la basura y no hacer montoncitos para el reciclaje no dijo nada. Simplemente rió, rompió la multa, tiró toda su ropa al contenedor, y fundió la tarjeta de crédito en El Corte Inglés.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-3147864548008074127?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/3147864548008074127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=3147864548008074127' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3147864548008074127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/3147864548008074127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/02/injusticia.html' title='Injusticia'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7660190962976467713</id><published>2009-01-27T03:38:00.000-08:00</published><updated>2009-01-27T03:41:15.757-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Aachen</title><content type='html'>Viajamos en silencio. Aafke conduce y yo miro por la ventanilla. Lleva dos días lloviendo casi sin parar y hace frío. El coche de Aafke es viejo y la calefacción no funciona bien así que me arrebujo en el anorak y me coloco los guantes. Estoy de mal humor pero no quiero que Aafke se dé cuenta porque sé que se ha esforzado preparando la ruta de viaje. Ha planificado al milímetro los itinerarios, las visitas, ha calculado el tiempo que podemos tardar en cada lugar, ha buscado los sitios más apropiados en los que podemos parar para comer y ha preparado alternativas por si nos fallan los horarios. Lo tiene todo escrito. A cada día corresponden unos cuantos folios. Lo lleva todo guardado en una carpeta. Cada mañana subimos en el coche y me da los folios del día para consultarlos de cuando en cuando. Están en neerlandés y no entiendo nada así que ni los miro; me limito a sujetarlos y pasárselos cuando necesita hacer alguna consulta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aafke es buena compañía. Sabe estar callada. De hecho lo que no sabe es hablar mucho. Habla muy poco, solamente lo necesario y si puede ni siquiera eso, pero con Aafke el silencio no es un problema, siempre es cómodo. Este no hablar mucho ayuda a que mi mal humor pase desapercibido. Mejor. Si me preguntara no sabría decirle exactamente qué es lo que me desagrada. Lo más fácil sería echarle la culpa al tiempo. A la mayoría de la gente no le gusta esta lluvia constante; a mí me agrada, nunca me han deprimido los días grises. Sin embargo hoy me molestan las nubes, me molesta la falta de sol y de luz, me molesta la humedad del ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos acercamos a la ciudad Aafke me cuenta dónde vamos. Me hace un breve resumen del sitio (que se llama algo así como "Oje") y me lo pinta como un sitio importantísimo, crucial para la historia. Mi mal humor continúa a lo largo del día. El tiempo ayuda a que la ciudad resulte ser un sitio oscuro y poco atractivo. Cuando llegamos a la catedral, cuya fachada se adivina impresionante, la lluvia arrecia y no podemos pararnos a contemplarla. Aafke ma va dando datos, pero no retengo ninguna de las explicaciones que me da.&lt;br /&gt;Al final del día, mientras cenamos, Aafke me pregunta qué me ha parecido "Oje". Cuando le digo que no me ha gustado nada y que en realidad habría preferido ver Aquisgrán, que es un sitio que tengo muchas ganas de conocer, abre mucho los ojos y suelta una carcajada. Me sorprende, nunca la había visto reirse así. Ríe durante un rato hasta saltársele un par de lágrimas. Yo espero. Cuando se le pasa el ataque de risa abre la guía, busca Aquisgrán, me señala el nombre de la ciudad en alemán, Aachen, y conteniendo la risa dice "Oje". Y, aunque me siento totalmente ridícula, me entran ganas de reir y se me pasa el mal humor de estos días.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7660190962976467713?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7660190962976467713/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7660190962976467713' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7660190962976467713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7660190962976467713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/01/aachen.html' title='Aachen'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7874699427831145393</id><published>2009-01-16T12:36:00.000-08:00</published><updated>2009-01-16T12:37:28.743-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Niebla privada</title><content type='html'>Todo empezó cuando le pusieron una multa por conducir con las antiniebla en una mañana de sol. Le extrañó que los policías parecieran no ver la neblina que envolvía el paisaje. Lejos de desaparecer, la niebla se fue intensificando aunque nadie más la veía. Comenzó a obsesionarse y sintió que las nubes se le metían en la cabeza, le nublaban la vista, le oprimían el cerebro, y hacían que sus sueños parecieran campos poblados de ovejitas blancas. Finalmente fue al médico. Mientras el doctor le extraía del oído la última bolita de algodón le prohibió que volviera a utilizar bastoncillos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7874699427831145393?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7874699427831145393/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7874699427831145393' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7874699427831145393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7874699427831145393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/01/niebla-privada.html' title='Niebla privada'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2655460722768829578</id><published>2009-01-11T12:05:00.000-08:00</published><updated>2009-01-15T08:54:21.209-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Chunda, chunda...</title><content type='html'>A veces las abuelas tienen razón. No siempre, eh, pero a veces sí. Por ejemplo, cuando, hablando de comida, dicen eso de que el gusto va cambiando con los años. Por ejemplo, yo de pequeña odiaba las judías verdes y ahora me gustan mucho. Claro que también odiaba los purés (sobre todo los de pelos, puaj) y las sopas y a día de hoy es oler una sopa y entrarme unas arcadas y unas ganas de vomitar tremendas. Supongo que hay cosas que por muchos años que pasen no van a cambiar. Las judías verdes en cambio, así rehogaditas con ajito y jamón, me gustan mucho. Y mira que me daban asco, eh. Eso y las patatas guisadas no podía ni verlas. Una tontería porque en el colegio ponían las patatas guisadas con pimentón, que debían estar ricas, aunque no lo supe nunca porque me negué a probarlas jamás de los jamases. Claro que no tenía ningún problema porque a Jaime Salamil, que se sentaba en mi mesa en el comedor, le encantaban y me las cambiaba por la carne de membrillo, que a mí me dislocaba (y mi madre no la compraba nunca porque decía que engordaba mucho, qué rabia) y a él le daba repelús. Total, que nos lo cambiábamos, y tan ricamente. A mí me sorprendía un poco que Jaime se zampara aquella repugnancia poniendo los ojos en blanco pero oye, también a la Nuri (una niña que llegó a la calle de realojo porque habían tirado su casita en un poblado del barrio) le había parecido asqueroso que yo merendara pan con mantequilla y azúcar espolvoreada. Teniendo en cuenta que a la Nuri le gustaba comerse los mocos, que cuanto más verdes y más grandes más ricos le parecían, y luego se chupaba los dedos haciendo unos ruidos rarísimos, llegué a la conclusión de que a cada uno le puede gustar lo que quiera, y que mientras no me obliguen a mí a comerlo como si se quieren hincar un bocadillo de babosas. Además así la Nuri nunca me sacudió para quitarme la merienda como hacía con los demás niños, que tenían que esconderse en el cuarto de calderas del bloque para merendar, los pobres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si yo no podía con las judías verdes, lo de mi hermana B1 era espectacular. B1 somatizaba de la forma más portentosa que he visto nunca. B1 leía el menú escolar para el mes (el colegio enviaba a los padres el menú de forma mensual y lo cumplían a rajatabla, es que no se desviaban del plan ni una miga) y se descomponía viva. Literalmente: le daban sudores fríos y le entraban unas cagarrinas que la pusieron un par de veces al borde de la deshidratación. Claro, es que B1 era más rara que la mar; no le gustaban ni los espaguetti del colegio, que a mí me encantaban porque en mi mesa jugábamos todos a comérnoslos aspirándolos de uno en uno. Ahora lo pienso y me parece una marranada de marca mayor (imagínense a diez niños aspirando espaguetti con toda la boca manchada de tomate) pero los profesores encargados del comedor preferían dejarnos engorrinar con la comida antes de que les tocara la mesa de B1. B1 empezaba a llorar cuando tocaba la campana que indicaba el fin de las clases y seguía llorando cuando tocaba la campana que indicaba que comenzaban las clases de la tarde. Y entre medias seguía llorando y llorando. Y si el profesor del comedor intentaba que comiera algo, vomitaba. La cosa fue tan tremenda que mi madre llevó a B1 al médico. Salió de allí con la recomendación de que la quitara del comedor. Y la quitó. Y a mí también. Una pena, no volví a comer espaguetti hasta muchos años después, que mi madre siempre ha sido de macarrones y nada más que macarrones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el curso escolar mi madre no hostilizaba mucho con las comidas, incluso se olvidaba de las judías verdes. Al fin y al cabo a ella tampoco le han gustado nunca ni medio pelo, que mi madre es melindrosísima para comer. Pero el verano era terrible. Genial y terrible. Por un lado era genial porque nos íbamos a pasar unas semanas a la playa con una familia amiga. La parte terrible la ponían las judías verdes, porque en la otra familia había una niña a la que le encantaban y su madre le comía el tarro a la mía con que si había que ver lo sanas que eran, que qué pena que nosotras estuviéramos tan mal educadas como para no comerlas, y esas cosas. Total, que a mi madre se le hinchaba la vena, nos miraba como si fuéramos un experimento fallido, y se empeñaba en que nos comiéramos los bichos vegetales aquellos. Nos ponía un plato tristísimo lleno de gusanorros verdes aplastados con una patata hervida solitaria en medio, y durante dos horas intentaba que nos comiéramos aquello. Luego se lo llevaba y nos lo ponía al día siguiente. Y así hasta que le salían mohos y tenía que hacer una nueva cazuelita de judías. Nunca consiguió que tragáramos aquello sin vomitar. Incluso intentó corregir lo que ella llamaba “caprichos insoportables en las comidas” (¡¡¡ella!!! ¡¡¡ella hablando de caprichos en la mesa, cuando se alimenta de tortillas francesas!!! En fin…) mandándonos a las colonias. Mi padre (y nosotras) habría preferido campamentos de esos en los que duermes en tiendas de campaña y saco de dormir, pero para ello había que apuntarse a la parroquia o a los boyescuts, y tanto una cosa como la otra suponía pasarse el año desfilando por el campo todos los fines de semana con un pañuelito al cuello. Y no. Para nada. Así que eligieron las colonias de la Sección Femenina. Ahí también tuvo mucha culpa la familia de amigos coveraneantes, que todos los años mandaban a su hija a de colonias. Total, que allá fuimos B1 y yo un verano a Masnou con las chicas de la Sección Femenina. No estuvo tan mal. Aprendí varias cosas, algunas útiles y otras superfluas, que no les voy a contar porque no. No estuvo tan mal, de hecho yo recuerdo que me lo pasé muy bien pero cuando volvimos debíamos tener un aspecto muy perjudicadito porque ni a B1 ni a mí nos volvieron a mandar de colonias. Tampoco mi madre intentó que volviéramos a comer bichos verdes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me acuerdo de aquel verano en la colonia. Por ejemplo, cada vez que me toca bailar una sardana (fue una de las cosas útiles que aprendí allí) o cada vez que asisto a un acto en el que suben o bajan una bandera. Esto último parece una tontería pero fíjense bien y verán que la mitad de la gente no sabe muy bien qué hacer, si cuadrarse, saludar, cantar, o qué. Claro que nada como lo que vimos B2 y yo en plena calle hace unos días. Íbamos las dos charlando sobre regalos de Reyes y vimos venir de frente lo que los compañeros de mis hijas llaman “un pedazo de pibón”. La niña era mona monísima, la verdad, además llevaba una minifalda que casi se le veía la goma de la braga. B2 y yo empezamos a hacernos comentarios sobre la competencia desleal cuando nos dimos cuenta de que estábamos casi en las puertas de un cuartel y los dos soldados encargados de izar la bandera se habían quedado de piedra mirando a la chavala. Que parecían escayolados, vaya (normal, si la chica estaba superbuena). Eso sí, no me pregunten qué hacían izando la bandera a aquella hora, que no tengo ni la menor idea. Total, que allí estábamos los cuatro mirando fijamente a la chavala. Y la chavala, claro, se dio cuenta. Y nos miró a nosotros. Y no supo qué hacer. Y miró la bandera. Y malinterpretó la causa de las miradas. Y de pronto va y se arrodilla delante de la bandera y se santigua. Fue como si alguien hubiera pronunciado la palabra mágica encargada de romper un hechizo: los soldaditos, con uno de los mayores ataques de verguenza ajena que he visto nunca, se apresuraron a terminar y se metieron corriendo en su cuartelito, y la moza se quedó arrodillada mirándonos con cara de asombro. B2 y yo luchábamos dos minutos para no estallar en carcajadas, justo los dos minutos que ella tardó en preguntarnos asombradísima: “pero… pero… si no era esto… ¿qué se supone que tenía que hacer?”&lt;br /&gt;Y eso que no habían tocado ni el himno que si no igual se pone brazos en cruz y todo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2655460722768829578?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2655460722768829578/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2655460722768829578' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2655460722768829578'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2655460722768829578'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2009/01/chunda-chunda.html' title='Chunda, chunda...'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-99612286156905774</id><published>2008-12-21T08:04:00.000-08:00</published><updated>2008-12-21T08:16:04.552-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Feliz Navidad y hasta el año que viene</title><content type='html'>Pues yo iba a comenzar contándoles que han puesto el pueblo que parece un pollo de rifa, todo lleno de bombillas de colores, pero de todos los colores primando el rojo y el verde, que claro hay unos jaleos por la noche porque no se distinguen los semáforos de las luces de Navidad y nunca se sabe cuándo está en verde y cuándo en rojo y todos vamos avanzando así a trompicones porque nos da miedo habernos saltado el disco. También les iba a contar que la noche que inauguraron la iluminación navideña se oyó una especie de chispazo y el pueblo se quedó sin luz durante tres horas (cuando yo digo que se han pasado con las luces es que se han pasado, que mira que yo soy barrocaza pero hasta a mí me parecían demasiadas bombillas) y a Kenya y su noviete, el Sirio, les pilló en la calle volviendo a casa y no se atrevían a seguir porque estaba todo más oscuro que el culo de Etoo, y tuve que ir a buscarles en el coche en pijama de pingüinos (bah, lo hago mucho, además estaba oscurísimo, no me iba a ver nadie). También les iba a contar que hemos tenido a Cristo bastante malito porque se le estropeó la calefacción y claro, que se te estropee la calefacción los días de ola de frío polar es una putada pero si eres nudista es putada y media. Total, el pobre Cristo una semana metido en la cama abrigadito y con pijama, que resultaba rarísimo verle vestido, se le pone hasta cara de ser otro señor y todo. Y también iba a contarles que mi vecino de enfrente se ha montado su cortilandia particular en el jardín y se me ponen los pelos como escarpias cada vez que salgo por la mañana y me encuentro el desfile de renos luminosos tirando de un carrillo con un Santa Claus gigante y fosforescente. Y que este año se me había olvidado que era Navidad y que en Navidad se adornan las casas y cuando me he acordado he puesto todo a la carrera, y que menos mal que del árbol y de los nacimientos (tres, toma ya que ponemos tres) se ha encargado Madagascar y han quedado preciosos, pero que las luces han estado a cargo de Bruno y servidora y me da la sensación de que desde la carretera la casa parece un puticlú. Como que JB ha comprado unas cuantas botellas de licor por si vienen clientes.&lt;br /&gt;En fin, les iba a contar muchas cosas pero es como si los dedos tuvieran astenia invernal y se me han quedado todas las cosas adormiladas en el teclado. Así que aprovecho que llegan las Navidades, con sus vacaciones y sus viajes, y aprovecho que voy a estar en Madrid viendo pasar el año para despedirme de ustedes hasta el día de Reyes. Que volveré. Un año más vieja (snif, qué espaaaaaaaaaaaaaaaaaaaanto). Que lo pasen bien. Y que vuelvan de donde vayan enteros y verdaderos.&lt;br /&gt;Feliz año a todos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-99612286156905774?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/99612286156905774/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=99612286156905774' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/99612286156905774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/99612286156905774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/12/feliz-navidad-y-hasta-el-ao-que-viene.html' title='Feliz Navidad y hasta el año que viene'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6646307166915781261</id><published>2008-12-04T04:15:00.001-08:00</published><updated>2008-12-04T04:15:55.907-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Vida nueva</title><content type='html'>Se mudaba. Como quería empezar de cero solamente metió en la maleta lo imprescindible: sus recuerdos y sensaciones más importantes. Eligió la puesta de sol más romántica, algunas llamadas alegres e inesperadas, la emoción del primer trabajo, las cenas más especiales con los amigos, y las Navidades más entrañables. Metió también paseos melancólicos, la tristeza de una pérdida, y unas cuantas lágrimas. Al llegar a su destino guardó la maleta. Cuando la abrió, días después, se sumergió en recuerdos desconocidos y sintió sensaciones nuevas. Sorprendido leyó en la etiqueta un nombre que no era el suyo: ya tenía nueva vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6646307166915781261?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6646307166915781261/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6646307166915781261' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6646307166915781261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6646307166915781261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/12/vida-nueva.html' title='Vida nueva'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-341462978513791283</id><published>2008-11-27T02:00:00.000-08:00</published><updated>2008-11-28T05:50:58.297-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Lisboa (2)</title><content type='html'>A Lisboa llegamos así como a media tarde. Conduzco yo. Los amigos nos han recomendado que no nos metamos en la ciudad con el coche pero no hacemos caso (me divierte la forma de conducir tan caótica que tienen los lisboetas) y damos unas vueltas por el centro por el puro placer de callejear hasta que decidimos buscar alojamiento.&lt;br /&gt;Aparco en una bocacalle de la Avenida da Liberdade. El barrio me recuerda a Madrid y me hace sentir a gusto. Nada más salir del coche vemos un cartel que pone “Habitaciones” y subimos a preguntar. La dueña del establecimiento nos mira un poco sorprendida y nos da “su” habitación, la única de la casa que no se alquila porque, nos cuenta, está siempre reservada para ella. Cuando entramos en la habitación los sorprendidos somos nosotros. Está decorada combinando los colores rojo, naranja, y salmón. Las cortinas son de raso, como la colcha, sobre la que descansan unos cuantos muñecos de peluche. En el techo, sobre la cama, hay un espejo de buen tamaño. Al fondo de la habitación, tras un biombo chinesco, un bidé y un lavabo. Las lamparitas de las mesitas de noche están cubiertas por unos pañuelos de gasa color salmón; al encenderlas tenemos la sensación de estar en un club de carretera. Serguei y yo nos miramos de reojo y sonreímos.&lt;br /&gt;Paseamos por Lisboa. Cogemos un taxi para subir al Chiado. Es una taxista. Fuma y lleva puesta una cinta de fados a todo volumen. Conduce tan rápidamente que un policíala para en una callejuela. Deben ser conocidos porque se ponen a charlar; no hay multa. &lt;br /&gt;Recorremos varios bares y terminamos cenando en una casa de comidas con manteles de cuadros rojos y blancos. Bacalo frito con salsa de pimientos, tomates, y aceitunas. &lt;br /&gt;El hotel está animadísimo. Nuestra habitación está junto a la puerta de la calle. La puerta de la habitación tiene una mirilla en forma de ojo. Me paso un rato mirando. Hay una chica que aproximadamente cada hora (o menos) sale y entra con un hombre diferente; las demás llevan un ritmo más lento. Sólo hay un cuarto de baño, común, amplísimo. Dentro, junto a la ducha, una lavadora y una secadora de tamaño casi industrial están trabajando constantemente. El baño y los pasillos huelen a pino con un fondo de lejía. Salgo del baño y me cruzo con la dueña, cargada con sábanas y toallas blancas. Me sonríe. “Todo limpio, ¿eh?, aquí somos muy limpias”. Me gusta el "hotel".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-341462978513791283?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/341462978513791283/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=341462978513791283' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/341462978513791283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/341462978513791283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/11/lisboa-2.html' title='Lisboa (2)'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6778825229464658143</id><published>2008-11-07T04:29:00.000-08:00</published><updated>2008-11-07T04:30:07.864-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Liberación</title><content type='html'>Abrió el paquete de calcetines y al ponérselos se notó extraño. Asombrado se miró los pies, que saltaban solos. Absurdamente pensó que eran los calcetines y sustituyó los deportivos por unos de tipo ejecutivo. Los pies adoptaron un paso altivo y decidido. Hizo experimentos: comprobó que con estampados infantiles los pies se volvían juguetones y que los colores suaves volvían sus pasos románticos y etéreos. Decidió rescatar sus pies y se puso sandalias. Por fin, aquéllos eran sus pasos, ése era realmente él. Llegó a la oficina con los dedos asomando alegremente por las sandalias y le echaron del trabajo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6778825229464658143?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6778825229464658143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6778825229464658143' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6778825229464658143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6778825229464658143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/11/liberacin.html' title='Liberación'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-5469035843639306993</id><published>2008-11-03T05:05:00.000-08:00</published><updated>2008-11-03T05:08:28.885-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>La Sirenita</title><content type='html'>Lo he comentado ya en varias ocasiones: tengo una especie de imán interior que hace que se me acerquen todos los majarones que andan sueltos por la calle. A JB también le pasa pero como él es marciano se nota menos. Por cierto, y por si alguien tenía dudas les informo: esto de la marcianidad es genético así que si sospechan que alguien de su familia procede de más allá de la capa de ozono vigilen a sus retoños porque hay muchas probabilidades de que no se los trajera la cigüeña sino el doctor Spock o similar. Se lo digo por experiencia que yo tengo en casa dos alienígenas de esos. No pasa nada, no crean, es como todo, que a veces es divertido y a veces no. A mí la mayor parte de las veces me divierte aunque reconozco que los que no saben de qué va la cosa pueden sentirse, digamos, un tanto desorientados así que cuando me siento bondadosa lo voy avisando. Lo que no sé es cómo se las apañan los marcianos y los majaras para que haga lo que haga sea yo la que acabe quedando como la mayor chalada del reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, hace unos días vinieron las niñas con la convocatoria de la primera reunión profesores-padres del intituto. Madagascar traía, además, un papelito que resultó ser un cuestionario que su profesor quería que rellenáramos antes de la reunión para tener las ideas un poco más claras. El cuestionario era una pavada, estaba lleno de preguntas con respuestas obvias, pero aun así me puse a contestarlo como una madre aplicada, y al llegar a “¿cómo diría que es su hijo”? me ví obligada a ser sincera y contesté: “mi hija es marciana”. Luego, cuando le di el cuestionario a Madagascar para que se lo entregara a su tutor, se enfadó ligeramente y dijo que cuando preguntaban “¿qué quiere que sea su hijo de mayor?” no se contestaba “feliz” sino médico, azafata, peluquera, maestro, y cosas así. De la marcianidad no dijo nada; pobre mía creo que la tiene asumida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente se celebraba el bonito encuentro de padres y profesores con meriendita compuesta por viandas caseras traidas a modo de ofrenda de paz por los asistentes así que cogí el paraguas de &lt;em&gt;La Sirenita &lt;/em&gt;(ay qué mono es: tamaño sombrilla de playa y estampado con muñequitos de la película de Disney), me calcé las botas de agua y eché a andar cuesta arriba hacia el instituto. Vianda no llevé, que no me acordé y no tenía nada apropiado. Ya casi me había animado cuando divisé al final de la calle a Antonio &lt;em&gt;El Zajorín&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;El Zajorín &lt;/em&gt;tiene como profesión ésa: ser zahorí (ni se imaginan lo que me costó saber a qué se refería cuando me decía que él era zajorín; hasta que me dijo que era tan bueno que a veces encontraba el agua incluso sin varita no caí en lo que me quería decir) pero como eso se requiere poco, se dedica a lo que se tercie, lo mismo te lo encuentras vareando los olivos de los jardines que pescando, pelando almendras, o limpiando motores de barco. El hombre se  pone contentísimo cuando me ve y se empeña siempre en regalarme parte del género que lleve, sea el que sea. El otro día había estado pescando como deduje hábilmente al ver que llevaba los pantalones remangados por encima de la rodilla y chanclas de playa. Que además llevara un cubo en una mano y una red llena de pescados coleando en la otra me facilitó bastante la deducción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente utilicé mi visión periférica para echar una ojeadita a ver si tenía escapatoria pero como no había por dónde escabullirse me resigné a lo imprevisible. Total que &lt;em&gt;El Zajorín &lt;/em&gt;me vio, gritó “¡Guap-paaaaaaaa!”, se le alegraron las pajarillas, y se puso a contarme lo bien que se le había dado la mañana de pesca y lo mal que estaba el tráfico que había que ver que estaba la carretera llena de coches que cuando no ibas por la acera te atropellaban y todo. &lt;em&gt;El Zajorín &lt;/em&gt;entremezclaba los dos temas de conversación (una frase para uno, una frase para otro) y yo decía que sí a todo con la cabeza concentrada en esquivar la mano derecha del &lt;em&gt;Zajorín&lt;/em&gt;, que sobrevolaba mi brazo amenazando con cubrirlo de escamas, restos de gusanillo y otras porquerías, cuando me pareció entender que decía algo así como “y mira qué hermosura de caballas y pargos he cogido, quince en total, y te los voy a regalar por ser tan simpática”. Y aun estaba yo intentando procesar si de verdad habría dicho aquello cuando &lt;em&gt;El Zajorín&lt;/em&gt;, aprovechando la bajada de guardia, me plantó una mano en la gabardina y con la otra me colgó la red del mango del paraguas “mira lo bien que vas a llevar aquí los pescaítos” y echó a andar cuesta abajo ligerito; ligerito e inmune a mis gritos de “¡PoramordeDios, Antonio, llévese usted estos pescados!” . Es que ni se dio la vuelta, vaya, levantó el brazo derecho a modo de saludo y sin mirarme gritó: “De nada guap-paaaaaa, ya me dirás si te gustaron”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se pueden imaginar que la entrada a la reunión fue de todo menos triunfal: empapada tras el rato de charla, con botas de agua, un brazo lleno de escamas y otras porcadas, y una red llena de pescados coleantes colgada del paraguas-sombrilla con una Sirenita sonriente estampada en lo alto. Una peque de unos tres años me miraba extasiada y le decía a su madre: “Mira, mira, es de La Sirenita, por eso lleva tantos pescados”. Una de las madres asistentes me dijo “Pero Gin, hija, ¿te has traido tó eso para prepararnos &lt;em&gt;chuchi&lt;/em&gt;?” con lo que se ganó una MIRADA, y me pareció oir susurrar al tutor de Madagascar “pues si ésta dice que la niña es marciana....” mientras movía la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madagascar está un poco enfadada conmigo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-5469035843639306993?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/5469035843639306993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=5469035843639306993' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5469035843639306993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5469035843639306993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/11/la-sirenita.html' title='La Sirenita'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-1597535962038216950</id><published>2008-10-15T10:13:00.000-07:00</published><updated>2008-10-15T10:21:19.248-07:00</updated><title type='text'>Espirales</title><content type='html'>Y justo cuando tenía la mente triste y apagada y estaba pensando en cerrar el chiringuito porque no se me ocurren historias y cuando no se tiene nada que contar es mejor callarse, abro el correo y encuentro un e_mail de un viejo amigo que ha encontrado su nombre en el blog y me pregunta si yo soy yo. Y digo yo, que como no se puede retroceder en el tiempo igual es que a veces lo que hacemos es adelantar a saltos. Claro, que esto de que los saltos sean de más de veinte años no termina de convencerme. Y también digo yo, a lo mejor esto es una señal para que siga por aquí contando chalaúras.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-1597535962038216950?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/1597535962038216950/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=1597535962038216950' title='54 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1597535962038216950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1597535962038216950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/10/espirales.html' title='Espirales'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>54</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7370743735684893137</id><published>2008-09-23T12:02:00.000-07:00</published><updated>2008-09-23T12:05:57.741-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Lisboa</title><content type='html'>"Nos quejamos mucho pero a todos nos gusta la saudade, todos nos dejamos&lt;br /&gt;envolver por ella. Y nos gusta". Teresa habla despacio, tan pausadamente que&lt;br /&gt;casi no se nota que hace continuas paradas para dar pequeños sorbos a&lt;br /&gt;su vaso de refresco. Marcelo la escucha atentamente, preparado para&lt;br /&gt;intervenir cuando haga falta. Por un lado le agrada conversar, por otro lado no le gusta nada escucharse porque tiene frenillo así que se queda en un segundo plano, mirándonos a todos. Entorna los ojos para evitar el humo del tabaco, que invade hasta el último rincón del local, y bebe vino blanco. Serguei fuma sin parar, escucha atentamente, y de cuando en cuando aprovecha las pausas de Teresa, no para completar sus frases sino para complementarlas. Serguei no es para nada un espíritu triste pero la saudade despierta en la melancolía rusa de su alma, ésa que pocas veces muestra. Yo escucho en silencio. En un local con tanto ruido de fondo tengo que elevar la voz más de lo normal (suelo hablar en voz bastante baja) y hoy me duele la garganta así que permanezco callada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La saudade se acerca sin estridencias, se desliza a tu alrededor, te&lt;br /&gt;acaricia, y poco a poco te dejas envolver por ella hasta que se convierte en&lt;br /&gt;parte de ti". Teresa es cantante de fados. Nació en Lisboa y ha vivido&lt;br /&gt;siempre aquí. Aprendió a cantar en su casa, en su familia ("un poco como&lt;br /&gt;aprenden flamenco los gitanos, supongo", explica sonriendo), y canta por las&lt;br /&gt;noches en algunos locales del Chiado acompañada a la guitarra por Marcelo,&lt;br /&gt;un vecino "de toda la vida". Por las mañanas trabaja como dependienta en una&lt;br /&gt;papelería. En su vida diurna, Marcelo es funcionario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos recalado en el bar después de haber recorrido el Chiado, sin prisas, sin rumbo, dejándonos llevar por el aspecto de cada local, eligiendo en cada ocasión uno opuesto al anterior. Antes de venir a éste hemos estado en un bar de música disco y cuando hemos cambiado de local lo primero que nos ha sorprendido ha sido el silencio, dominado por la voz de Teresa. La actuación de Teresa y Marcelo ha cambiado el rumbo de la noche. De la pura risa hemos pasado, casi sin transición, a la conversación de caminos infinitos. De cuando en cuando Teresa y Serguei callan. Les miro: la gentil saudade portuguesa, la torturante nostalgia rusa. No puedo evitar verme como una simple espectadora, una aprovechada que oscila entre una y otra según lo pida mi ánimo pero sin adoptar ninguna de ellas. Y, a pesar del enorme atractivo de ambas actitudes vitales, pienso que me gusta no estar atada a ninguna, poder elegir en cada momento, cambiar, darme permiso para ser imprevisible. Sonrío ampliamente y los tres me miran sorprendidos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7370743735684893137?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7370743735684893137/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7370743735684893137' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7370743735684893137'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7370743735684893137'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/09/lisboa.html' title='Lisboa'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6719465628715671163</id><published>2008-09-18T01:55:00.001-07:00</published><updated>2008-09-18T11:44:01.850-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Golondrinas taradas</title><content type='html'>La verdad es que cuando las cosas salen bien, salen bien de verdad. Claro, también es cierto que si algo puede salir mal saldrá como el culo, pero ése es otro tema. La tele. No pasa un día sin que me felicite por haber sido de las primeras personas del país en abonarse a una cadena de pago. Por ejemplo, cuando eran pequeñas mis hijas eran las únicas niñas del colegio que, como no veían anuncios en la televisión, pedían los juguetes de Reyes mirando catálogos del híper o dándose una vuelta por el Toys. Era estupendo para todos. Para mí porque me evitaba el bombardeo constante del “¡me lo pido!” (al principio es tierno y gracioso pero cuando lo has oído así como cincuenta veces en una tarde aplicándolo cada vez a un juguete distinto se te acaban por poner los nervios de punta y echas espumajaros por la boca como si te hubieran poseído) y para ellas porque se ahorraban la decepción de ver que el juguete no se movía solo como en la televisión (una amiguita de Kenya se pasó horas llorando porque cuando cogía la muñeca en brazos no sonaba la música de fondo que se escuchaba en el anuncio ni a ella se le volvía el pelo rubio como a la niña de la tele).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro ejemplo: si no fuera por la cadena digital nunca me habría enterado de la apasionante vida del pollo Michael (y me habría perdido el espectáculo de ver cómo a JB se le ponía la cara de un delicado color turquesa al ver comer al pollo decapitado), ni sabría cómo se hacen las pilas (quién habría pensado que a Kenya le interesaba el tema hasta el punto de tragarse tres reportajes seguidos sobre lo mismo), ni habría tenido la oportunidad de escuchar a Madagascar disertando sobre los diferentes tipos de urna funeraria que se pueden encontrar hoy día (ella se decantaba por una que está hecha de una materia orgánica que se disuelve poco a poco en el agua de forma que tú tiras las cenizas de tu difunto al mar, por ejemplo, y aquí paz y después gloria). Claro, también tiene algún que otro inconveniente, como terminar conociendo casi por su nombre absolutamente a todos y cada uno de los bichos que pueblan el Masai Mara, Terranova, Mongolia, y lo más profundo de los mares del mundo mundial, hasta el punto de no impresionarte ni conmoverte ninguna imagen referida al reino animal. Hace un par de meses, por ejemplo, estaban Kenya, Madagascar y Bruno sentados en el sofá viendo un reportaje sobre las crecidas del río Mara y “cantaban” a coro el guión del reportaje: “ahora entra un león por la derecha”; “ahora el león se come al ñu despistado”; “ahora el elefante pisa al cocodrilo”; “ahora al cocodrilo se le esparraman los sesos por el río”... y así. Ellos estaban descojonados perdidos, claro, pero a mí me pareció ya un poco excesivo. Cuando llegamos a ese punto JB decide pasar olímpicamente de ese tipo de documentales, los “prohíbe”, y nos culturiza con cosas tan entretenidas como la vida en las cárceles americanas (es el último enganche que tienen, el otro día había que verles sollozar viendo cómo Jay, un recluso que había entrado en la cárcel sin estudios ni ná se graduaba en derecho por una universidad y toda su familia iba a ver cómo le daban el diploma). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo reconozco que no veo la tele y me dedico a otros menesteres propios de mi sexo y condición así que eso que me pierdo y estoy condenada a ser la más inculta de la familia, pero no todo está perdido porque digo yo que, aunque sea de pasar cerca de cuando en cuando, algo se me irá quedando almacenado en el cerebro. Por ejemplo, tanto documental de focas, elefantes, garzas y demás me ha dejado claro que menos el hombre, que somos lo más zoquete del reino animal, todos los demás bichos del orbe tienen un sentido de la orientación bárbaro y que los que se pierden es porque no se merecen ni respirar, de torpes y tarados que son. Como Armando, un despiste con alas que se estrelló este verano contra la cristalera de la casa en tierra de lobos. Fue una tarde plácida. Estaba yo intentando acomodar toda la ropa sucia dentro de la lavadora cuando escuché un “PLAFFFF” estruendoso seguido de correteos y muchos gritos. Como pasa que de cuando en cuando se nos estampan contra los cristales voladores más torpes que la mar y se espanzurran de mala manera yo dejé lo que estaba haciendo y salí con el recogedor en la mano dispuesta a hacerme cargo del cadáver y rezando para que no hubiera mucha sangre, que eso da un mal rollo tremendo. La buena noticia fue que el presunto suicida con alas estaba vivo, atontadillo pero vivo. La mala noticia fue que los niños, con la connivencia del propio pollo, decidieron adoptarlo y quedárselo en casa después de bautizarlo como Armando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_i6HAgqddtME/SNKhRunmAAI/AAAAAAAAABY/6IR4C65S6TI/s1600-h/siero3+019.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://1.bp.blogspot.com/_i6HAgqddtME/SNKhRunmAAI/AAAAAAAAABY/6IR4C65S6TI/s320/siero3+019.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5247433841783996418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin. Las andanzas de Armando el cagarrutero se las contaré otro día, si quieren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menos mal que los seres humanos tenemos otros recursos para paliar estas taras con las que nos ha obsequiado la naturaleza y estamos dotados de boca para preguntar el camino si no sabes cómo ir a algún sitio. Bueno, eso si eres hembra, que no nos duelen prendas a la hora de preguntar. Si eres macho lo tienes más difícil porque a pesar de que las generalizaciones suelen ser erróneas es cierto que ELLOS parecen estar genéticamente incapacitados para preguntar. Y si van solos, anda y que les zurzan. El problema es cuando se erigen en cabeza de la manada. Les cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana estaba nublado. La verdad es que digo mañana porque técnicamente ya era el día de hoy pero todavía no había amanecido y, a pesar de que la luna está gordita estos días, como estaba nublado estaba todo oscurito. Al salir de casa ¡zas! Apagón general en el pueblo. Pasa a menudo. Al principio me ponía de los nervios pero ya no me extraña nada y me pilla siempre preparada: velas y linternas en casi todas las habitaciones de la casa y la ropa y accesorios del día preparados la noche antes para que no me pase como algunas veces que como no veía nada he salido de casa vestida con más colores que Agatha Ruiz de la Prada y, horror de los horrores, maquillada como ella. Eso sí, entre que todavía era de noche, que había nubes, y el apagón, no se veía un pimiento y caminar por el cauce del arroyo, en pleno campo campero, a oscuras no es algo que me seduzca mucho (ya sé que lo más que me puede salir al paso es una cabra, o algún borriquillo, o un perro perdido, que por aquí no campan leones ni rinocerontes, pero qué quieren, en esos momentos me siento como Caperucita a punto de ser devorada por el lobo) así que he mascullado unas cuantas imprecaciones (más que nada para evitar el silencio que hace que los crujidos de las ramas parezcan pisadas de hombre lobo acechante) hasta que he llegado a la parada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llegada del autobús ha sido un poco fantasmal, parecía aquello una película de miedo de ésas en las que la protagonista está esperando el bus y cuando llega está conducido por zombies o algo así. Éste no llevaba zombies (casi hubiera sido mejor), llevaba cuatro gatos (los cuatro pringaos que cogen el autobús antes de las siete de la mañana) y un conductor nuevo que lo primero que ha hecho ha sido perderse al salir del pueblo. Hombre, hay que reconocer que no se veía ni chimpún y que los que diseñaron los distintos ramales de la carretera debieron planificarlos cocidos en anís Del Mono porque sólo así se explica que al final del pueblo a la carretera le salgan tres venas una a continuación de la otra, divididas a su vez en multitud de capilares que surcan alegremente los montes en dirección a distintos pueblos y cortijadas. Y los diseñadores de los carteles señalizadores debieron estar invitados en la misma juerga que los otros porque han colocado todos los letreros en el mismo sitio, uno encima del otro, y con las flechas en la misma dirección y sentido. Así que es un lío, vale, y entre eso y que la oscuridad era total pues no habría estado de más que el conductor hubiera aminorado la velocidad y se hubiese concedido unos minutillos para elegir la carretera correcta, sobre todo teniendo en cuenta que era el primer día que hacía esa línea. Pero no; el muchacho dejándose llevar por el aturullamiento de la situación tiró por el primer ramal que le pareció bonito y, claro, terminamos en la autovía en sentido contrario al nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no me había dado cuenta porque iba leyendo; he levantado la cabeza del libro cuando los murmullos que se cruzaban los cuatro gatos se han convertido en gritos. Hala, a dar la vuelta. Ahí ya iba el personal un poco alterado así que cuando hemos llegado a otro ramillete de ramales los cuatro gatos han empezado a vocear para advertir al novato de cuál era la salida correcta. Por supuesto, el novato no ha hecho ni caso y ha vuelto a coger la primera salida que le ha parecido buena con lo cual los gritos han arreciado porque todos sabíamos que por allí íbamos a terminar en la playa. Y, efectivamente, hemos embarrancado en el acceso a la playa. Por cierto, qué bonita la playa a esas horas, justo antes de amanecer, tan vacía, tan solitaria, y tan oscura que ni veíamos por dónde habíamos entrado a la playa. El chófer se ha puesto tan pálido que se le veía la carita en la oscuridad (sólo habría faltado que brillara en verde fosforescente como las virgencitas de Lourdes que tenía mi abuela encima de su cómoda). Y entonces ha vuelto la luz y a mí me ha dado la risa porque por un momento me ha dado la sensación de que parecíamos una bandada de golondrinas taradas. P’a rematarnos, vaya.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6719465628715671163?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6719465628715671163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6719465628715671163' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6719465628715671163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6719465628715671163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/09/golondrinas-taradas.html' title='Golondrinas taradas'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_i6HAgqddtME/SNKhRunmAAI/AAAAAAAAABY/6IR4C65S6TI/s72-c/siero3+019.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7202584094370256782</id><published>2008-09-08T02:15:00.000-07:00</published><updated>2008-09-08T02:16:57.010-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Vacaciones</title><content type='html'>Creo que no lo había dicho. Tengo vacaciones de nuevo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7202584094370256782?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7202584094370256782/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7202584094370256782' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7202584094370256782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7202584094370256782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/09/vacaciones.html' title='Vacaciones'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7658688496674764030</id><published>2008-08-14T01:06:00.000-07:00</published><updated>2008-08-14T01:07:00.870-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Irresponsabilidad</title><content type='html'>Permaneció inmóvil, al acecho, mientras su posible víctima se acercaba. Cuando la tuvo a tiro se lanzó sobre su lomo. Molesto, el ciervo se quitó de encima a aquel extraño gorrión que le clavaba las uñas y le intentaba morder con el pico. Escucharon un estruendo y se volvieron a tiempo para ver cómo un enorme grizzly se tiraba desde la rama de un árbol moviendo las patas delanteras en un patético intento de vuelo. El oso y el gorrión se miraron desconcertados. En la tienda, el chamán reprendió duramente a su aprendiz y le prohibió practicar conjuros sin permiso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7658688496674764030?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7658688496674764030/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7658688496674764030' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7658688496674764030'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7658688496674764030'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/08/irresponsabilidad.html' title='Irresponsabilidad'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-8267436348983000560</id><published>2008-07-24T08:38:00.000-07:00</published><updated>2008-07-24T08:40:18.196-07:00</updated><title type='text'>Dos semanas</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_i6HAgqddtME/SIiiHL9KheI/AAAAAAAAABI/G5Dn6Pb8Fng/s1600-h/vacaciones.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_i6HAgqddtME/SIiiHL9KheI/AAAAAAAAABI/G5Dn6Pb8Fng/s320/vacaciones.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5226605611915576802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-8267436348983000560?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/8267436348983000560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=8267436348983000560' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8267436348983000560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8267436348983000560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/07/dos-semanas.html' title='Dos semanas'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_i6HAgqddtME/SIiiHL9KheI/AAAAAAAAABI/G5Dn6Pb8Fng/s72-c/vacaciones.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-4913381532903020506</id><published>2008-07-22T03:26:00.000-07:00</published><updated>2008-07-22T03:45:31.740-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Qué importante es la salú</title><content type='html'>La niña koala. Durante un tiempo Madagascar fue mi niña koala. Era como un virkiki. Si me sentaba en el sofá, por ejemplo, no pasaban dos minutos sin que se me “arretrepara” sobre la barriga. Y caminando igual porque ella andaba, claro que andaba, pero prefería ir abrazada a mi, así que me pasé unos cuantos años con la niña permanentemente sentada sobre mi cadera como si fuera una gitana o una madre africana. A mí, que soy de naturaleza despegada igual que Kenya (es hipersensible pero ella cariñitos los justos) me gustaba esa “pegajosidad”, esa necesidad de piel. Luego, cuando conseguí que pasara la mayor parte del día con los pies en el suelo, Madagascar iba a todos lados de la mano. Y cuando digo a todos lados quiero decir, literalmente, a todos lados, desde el cuarto de baño a los paseos por la playa. Y yo seguía pensando que qué rica, qué cariñosa me había salido la niña. Hasta que el Disney Channel nos abrió los ojos y convirtió a la niña koala en la niña topillo. Supongo que si JB no se hubiera empeñado en que vieran la televisión en versión original nunca nos habríamos dado cuenta de que Madagascar no veía los subtítulos. Ni los subtítulos ni nada. La pobre no veía tres en un burro, que fue ponerse las gafitas la primera vez y le cambió la cara. “¡Veo!” gritó en la óptica. Fue emocionante, hasta al técnico de la óptica (que debe estar hartito de poner gafas al personal) se le pusieron los vellos de punta. Si estuvimos a punto de abrazarnos y todo. Fue como “El milagro de Ana Sullivan” sólo que en versión pueblo. Y fue ponerse gafas y cortar el cordón umbilical; ya no volvió a ir de la mano a ningún sitio. Y desde que se puso lentillas, todavía menos. En venganza por este desapego cuando estamos en la playa y sale del agua la dejamos que se recorra varias veces la playa de un lado para otro con los ojillos entrecerrados intentando distinguir cuál es nuestro campamento antes de llamarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso porque cuando yo era pequeña llevar gafas o hierritos en los dientes era lo peor que te podía pasar, eran cosas que estaban más o menos al mismo nivel que ser “la gorda”, tener la cara llena de granos, y oler a bicho muerto (sí, en mi clase había una niña que olía como si llevara los bolsillos del uniforme llenos de ratones en pleno proceso de descomposición, la llamábamos “la mofeta” y nadie nos queríamos sentar con ella; hace un par de años me la encontré por la calle y trabaja en Lancóme, en fin). Ahora en cambio lo de llevar hierritos (que ya no se llaman hierritos sino algo así como “brackets”, y tienen gomitas de colores monísimos) o gafas es como muy fashion. Kenya y Madagascar, que tienen la dentadura impecable, jugaban de pequeñas a ponerse tiritas de papel de aluminio en los dientes como si fueran aparatos de ortodoncia hasta que una vez Kenya se tragó una tirilla de papel albal y estuvo preocupadísima hasta que la echó. Desde entonces se acabaron las ortodoncias falsas. Lo de las gafas es otra historia. Y más desde que Madagascar alterna monturas modernísimas de distintos colores. De cuando en cuando a Kenya le entra la necesidad de un cambio estético y se pone pesadísima diciendo que no ve bien y que le duele la cabeza, y así. Total, que no para hasta que la llevo al oculista, le hacen una revisión, le dicen que ve perfectamente y que no necesita gafas, y se busca otro objetivo estético como un corte de pelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último ataque de “gafitis” fue hace un mes así que la semana pasada fuimos al oculista (vale, si yo ya sé que no tiene nunca nada y que estos paseos al médico son inútiles pero ¿y si fuera verdad que la chiquilla no ve y se queda ciega porque no le hago caso?¿eh? que todos hemos leído “Pedro y el lobo”). Total, que allá que fuimos y allá que salimos de la consulta con el diagnóstico de que la niña ve como un lince, y nos subimos al autobús para volver al pueblo. Kenya, que había subido antes que yo, comenzó a andar por el pasillo del autobús extendiendo los brazos para agarrarse a algún lado y dijo “Mamá ven, caramba, que no veo”, a lo que yo contesté “chiqui, mira que te dije que te trajeras el bastón”. Palabra que fue una risa entre nosotras, una broma que llevábamos arrastrando desde que salí de la consulta haciendo de lazarillo a Kenya, que como tenía las pupilas dilatadas no veía lo que se dice nada y llevaba unas gafitas negras como si fuera la Niña de la Puebla, pero cuando dos mujeres se levantaron de sus asientos para cedérnoslos nos vimos incapaces de aclarárselo y nos sentamos aguantando la risa. Ya, que está feo, que con esas cosas no se bromea pero qué le vamos a hacer. Así que Kenya se sentó muy derechita mirando hacia el frente y dando sorbitos de cuando en cuando a su lata de cocacola. Y las mujeres continuaron con su conversación, que más que conversación era un monólogo en el que una de ellas contaba a la otra, con voz altísima y clarísima (como que todos íbamos supercallados escuchándolas), su estado de salud. Bueno, por cierto, buenísimo, que se había hecho todo tipo de pruebas y habían salido satisfactorias. Y de verdad que le habían hecho de todo: un electro, análisis de sangre, un test de sullivan (no sé para qué querrían medirle la diabetes gestacional a una señora que pasa de los sesenta y que no está preñada ni de coña, pero en fin), una eco dopler, una mamografía, una citología, y lo mejor (que dejó para el final): UNA CULOSCOPIA. Ahí la amiga, que había estado callada diciendo solamente “mmmm... aaaaaah... claaaaaaaro” no se pudo contener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mujer, será una colonoscopia o rectoscopia.&lt;br /&gt;- ¿Eso qué es?&lt;br /&gt;- Pues una prueba que te meten un tubo por el recto...&lt;br /&gt;- ¡Aaaaaaaaah, pues no! de rectoscopia nada. ¡Lo mío fue una culoscopia que a mí el tubo me lo metieron por el culo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Discretísimos, todos en el autobús contuvimos la respiración para no soltar la carcajada. Al otro lado del pasillo yo veía a un muchacho escondido detrás de un periódico que tenía hasta convulsiones y todo. Menos mal que siempre hay una salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ggggggggghhhhgggg.... (ésta era Kenya)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Pero qué pasa???&lt;br /&gt;- Ná, que la cieguita está echando espumarajos por la nariz.&lt;br /&gt;- Mujer, no se dice cieguita, se dice “invedente”.&lt;br /&gt;- Pues lo que sea, pero a la niña le sale espuma por la nariz, que digo yo que igual está rabiosa.&lt;br /&gt;- Anda, anda, mujer, qué va a estar rabiosa; es que como no ve no sabe por dónde meterse la lata de cocacola.&lt;br /&gt;- ¡Ains qué pobre que no sabe  ni beber! Tch... tch... Y mira cómo se ríe todo el mundo de ella. Qué malos somos.  Hala, Mari, vámonos, que ésta es nuestra parada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kenya siguió echando cocacola por la nariz mientras se reía como una loca hasta que llegamos a casa. De cuando en cuando alguna de las dos dice “culoscopia” y nos da otro ataque de risa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-4913381532903020506?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/4913381532903020506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=4913381532903020506' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4913381532903020506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4913381532903020506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/07/qu-importante-es-la-sal.html' title='Qué importante es la salú'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6952967641661621051</id><published>2008-07-14T04:46:00.001-07:00</published><updated>2008-07-14T04:48:30.646-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>París</title><content type='html'>Tenía la intención de pasar la tarde caminando por las calles pero la lluvia ha hecho que llegue una hora antes a la cita. Cuando salí de la residencia, a primera hora, el cielo estaba despejado pero a final de la mañana ha comenzado a llover. La lluvia me ha pillado por sorpresa (no es la primera vez que me pasa; el tiempo en París, en primavera, es imprevisible y siempre se me olvida consultar el parte meteorológico) y he tenido que comprar un paraguas plegable, carísimo y horroroso que tiene toda la pinta de no durar más allá de una tormenta. Como en los comedores universitarios. Están llenos. Una chica me explica que es porque es miércoles. Todos los miércoles hay cous-cous (al decirlo pone los ojos en blanco y hace gestos de satisfacción) y los comedores se llenan. Me siento en la misma mesa que la chica de antes y nos presentamos. Se llama Adèle. Miro sorprendida las bandejas de los estudiantes árabes, que rebosan pan. Adèle sonríe. Me cuenta que la primera vez que comió aquí hizo lo mismo que ellos y cogió casi un canastillo entero de pan, y luego le dio apuro dejarlo así que se lo comió todo aunque estaba más que llena. El cous-cous está sabroso y muy caliente. Adèle termina antes que yo y se queda conversando hasta que se da cuenta de que se le hace tarde y se va. Como despacio, remoloneando; no me apetece salir y mojarme. Cuando salgo apenas llueve pero las calles están mojadas y llenas de charcos. Llevo sandalias así que al principio intento esquivar el agua pero al rato tengo los pies tan mojados que me despreocupo. Esperando un semáforo veo un cartel que me hace reír y saco la cámara de fotos. Es un anuncio de una colonia con un aroma  “tan penetrante –dice el texto- que le evitará el molesto baño semanal”. Comienza a llover más fuerte y cojo el metro hasta el centro. El resto de la tarde lo paso entre paseos y tiendas en las que me refugio cuando me harto de lluvia. Llego a Notre Dame una hora antes de la cita y cuando Jose llega (seco, él ha estado escuchando conferencias) y me mira, mojada y malhumorada, se ríe. Le digo que tengo los pies helados y que no pienso volver a París en primavera, y se ríe más fuerte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6952967641661621051?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6952967641661621051/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6952967641661621051' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6952967641661621051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6952967641661621051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/07/pars.html' title='París'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-4719309819928972308</id><published>2008-07-04T03:36:00.000-07:00</published><updated>2008-07-05T05:37:35.610-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Palabras como pelos</title><content type='html'>Le picaba la garganta. Carraspeó. No notó alivio y bebió agua fresca pero la sensación continuaba. Se dio cuenta de que llevaba varios días así. Tener conciencia de la molestia la agravó. Cada vez tosía más fuerte. Desesperado intentó incluso provocarse el vómito sin éxito. Por fin expulsó una bola como las que escupía su gato, aunque en lugar de pelos estaba entretejida de letras. Tiradas en el suelo, llenas de baba y con las esquinillas rotas estaban las palabras que nunca había dicho. Le dieron pena. Vistas así no tenían valor. Decidió obedecer a su terapeuta: verbalizaría sus sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Gracias a Lupe por su "&lt;a href="http://lalupe.blog.com/?page=3"&gt;Puré de pelos&lt;/a&gt;" porque aunque estas historias no tienen nada que ver se me quedó dentro y hasta que no lo he sacado no me he quedado a gusto)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-4719309819928972308?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/4719309819928972308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=4719309819928972308' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4719309819928972308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4719309819928972308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/07/palabras-como-pelos.html' title='Palabras como pelos'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2981138361606353630</id><published>2008-06-27T04:52:00.001-07:00</published><updated>2008-06-27T04:52:28.796-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Bandera de verano</title><content type='html'>Odio ir a la playa los fines de semana. No soy nada original, qué le vamos a hacer, pero no soporto a los domingueros. Ya sé que cada uno va a la playa cuando puede y que el fin de semana es cuando pueden la mayor parte de la gente pero esos días yo prefiero quedarme en casa viéndoles venir. Ojo, eso no quiere decir que el resto de la semana la playa sea un paraíso tropical de esos de espacios kilométricos vacíos cubiertos de arena limpia, aguas color turquesa, y surferos de impresión jugando a exhibir músculo delante de despampanantes bikinosas. Para nada, al menos la playa que tengo delante de casa. El resto de la semana la playa está llena de madres gritonas remojando niños descontrolados (pero cómo no se van a descontrolar con semejantes bocinas cerca) y pandillas de adolescentes tatuados y sus correspondientes pavos, que como se los llevan a todos lados pues a la playa también. La ventaja es que la labor arqueológica es menor, o sea que no tienes que ir buscando el mínimo espacio intercorporal para clavar la sombrilla, sino que puedes montar el campamento base con una cierta holgura. Eso sí, una cierta holgura que no te aísla del resto de playeros y que te permite seguir disfrutando de una de las mayores diversiones de la playa: mirar y escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy de bajarme un libro pero reconozco que hay veces que tardo semanas en leerlos porque bajo a la playa, abro el libro y, antes de que haya conseguido siquiera enfocar las letritas, mis oídos han captado algo que secuestra mi atención hasta el punto de pasarme la mañana, o la tarde, entera con la misma página abierta. A JB también le gusta practicar el “escuching” pero como tiene serias dificultades auditivas pues lo hace menos. Y las niñas... el año pasado el pavo de Kenya decidió que ya había pasado el tiempo de ir a la playa con la familia y no vino con nosotros ni un solo día. Este año, como sigue siendo el pavo el que toma las decisiones, tampoco vendrá con nosotros. Madagascar, que de momento tiene el pavo todavía en fase de incubación  (para compensar tiene la mayor cantidad de pajaritos en la cabeza del mundo mundial) ha protestado débilmente pero baja a la playa con nosotros aunque se pasa todo el tiempo sentada en la toalla, leyendo. Eso sí, a la sombra; ella defiende su pertenencia a la raza más puramente blanca. Hasta ahora, como decía, ha protestado débilmente pero creo que desde el otro día la tenemos ganada para la causa. Al menos sería de esperar después de haberla visto llorar de risa, que se le llenaron las gafillas de lágrimas y todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana había ido como la seda. Habíamos planeado bajar a la playa con Rosemarie y Cristo pero al final se rajaron y fuimos la familia Telerín (o la familia Monster, depende de cómo se nos mire) solitos. Menos mal, porque Madagascar había dicho que si venía Cristo ella se quedaba en casa, que ya había visto su bañador y que no pensaba permitir que nadie la asociara a él de ninguna manera. En su descargo diré que Cristo no baja a la playa con el calcetín peneano. No. Cristo vio “Borat” y se hizo con un tanga de ganchillo tal que igualito que el que sale en la peli. Demasiado para Madagascar (y para cualquiera, todo hay que decirlo, que yo el primer día contuve la risa a duras penas). Nada más llegar Bruno se nos escurrió (literalmente porque JB le embadurnó de crema solar hasta los pelos) para jugar con un amigo del cole que estaba unas toallas más allá, y Madagascar plantó su toalla bajo una sombrilla para leer. Cuando volvíamos de un remojón, la veo sentada y con la vista como perdida. Resultó que no tenía la vista perdida sino fija, así como los hipnotizados, en una pareja cercana. Miré, claro. Después de instalar un campamento como para albergar a siete personas, la mujer, rubia porque ella lo vale, se había quitado un pareo anaranjado que llevaba y se disponía a darse crema. Que se la dio aunque le resultó difícil porque se dejó puesto todo el joyerío que llevaba. Y llevaba unos pocos jorjorrios colgados, todos muy dorados, mucho, todos con pinta de pesar horrores. Lo mejor es que después de darse la crema se quita el sujetador del bikini y se tumba a tomar el sol. Claro, media hora después, cuando la vimos incorporarse (para mí que se había quedado dormida y todo) tenía las tetas como dos salmonetes (arrugados), así que volvió a untarse crema, esta vez por todo el cuerpo, y se metió en el agua. Y no le habríamos echado más cuenta si no fuera porque minutos después se puso a dar voces (“Paaaaaacoooooo... paaaaaacooooo...”) al propio hasta que captó su atención. De paso captó la atención de media playa con lo que el espectáculo, que fijo que ella habría preferido que hubiera sido discreto, fue público y notorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeé?&lt;br /&gt;-Que vengas con una toalla a ayudarme a saliiiiiiiiiiiiiiiiiiiir.&lt;br /&gt;-Ojú, qué pesá! ¿Y pa qué quieres la toalla, Asun?&lt;br /&gt;-Panvolverme, que he perdío la braga del bikini.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allá que fue Paco, todo solícito, con su toalla, para tapar las vergüenzas a su Asun, que salió del agua intentando mantener la dignidad entre las risotadas generales que se oían desde todas las toallas. Luego resultó que no se había llevado bikini de repuesto así que, después de las airadas protestas de Paco, gracias a las cuales nos enteramos de lo que habían tardado en ponerse en marcha, el tiempo que habían pasado buscando aparcamiento, y lo que costaba montar la carpa para el sol, desmontaron el campamento y se fueron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al rato vino Bruno corriendo buscando “un palo o algo parecido, que necesitamos algo para atar la bandera”. Se llevó una pala y dos minutos después oigo las carcajadas de Madagascar que se retorcía de risa en la toalla. Miré. Bruno y su amigo habían hecho un fuerte de arena. Y en la torre más alta, ondeaba orgullosa una bandera: la braga del bikini de la Asun.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2981138361606353630?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2981138361606353630/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2981138361606353630' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2981138361606353630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2981138361606353630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/06/bandera-de-verano.html' title='Bandera de verano'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-82697739120550844</id><published>2008-06-16T04:16:00.000-07:00</published><updated>2008-06-16T04:19:03.840-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Ciencias naturales</title><content type='html'>Cuando yo hacía EGB (sí, yo pillé la EGB: me enseñaron matemáticas con conjuntos, que así ando yo en matemáticas que no sé sumar sin los dedos, y me inflé a hacer fichas) estaba convencida de que mi colegio era como de segunda. La verdad es que era un colegio estupendo, tenía varios campos de deporte al aire libre, dos patios de recreo, un patio cubierto (la “polipista” la llamábamos porque cuando hacía malo era donde hacíamos educación física, y lo mismo servía para un roto que para un descosido, siempre y cuando ese roto tuviera relación con los deportes), un gimnasio, un salón de actos con un teatro en condiciones, un comedor, etc. Aun así yo tenía la sensación de que no era más que una imitación de lo que tenía que ser un colegio. Para que fuera un colegio de verdad teníamos que tener una banda de música y no un grupo de joteros como teníamos, animadoras que hicieran la majorette en los partidos en lugar de padres y madres que perdían la voz gritando a pulmón lleno, y laboratorios de verdad en los que los profesores nos enseñaran a diseccionar ranas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya se habrán imaginado, la culpa de todo la tenía la televisión. En las películas de la tele los niños siempre andaban rajando ranas en clase. A mí eso de mirarles las tripas a las ranas no me parecía nada apetecible pero como lo hacían en todos los colegios americanos pensaba que debía ser una condición sine qua non para que un colegio fuera de verdad. Y tuve esa espinita clavada hasta que un verano cogimos un sapo en el pueblo y lo abrimos por la mitad. Fue un asco horrible. Primero había que matar el sapo, claro, porque intentamos rajarle en vivo y el jodío se puso a patalear como un descosido y no se dejó. Así que nada, a matarlo. Y no estaba por la labor. Sobrevivió al intento de ahogamiento en el río (a Quique se le pusieron las manos azules de tenerlas en el agua helada aguantando al sapo) al envenenamiento con alcohol (no se puso ni borracho ni nada, que lo escupía todo), y al estrangulamiento con un cordelito. Al final Julio optó por tirarlo contra una piedra con lo que nos ahorramos tener que rajar al bicho porque se espanzurró enterito y las tripas saltaron por todos lados. De aquélla se me quitaron las ganas de experimentar en el laboratorio, porque no le ví gracia ninguna y además se me mancharon las zapatillas de sangre y tardó muchísimo en quitarse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después llegó el BUP y resultó que en tercero sí que se diseccionaban animales. A mí, que ví “Alien” sin inmutarme, no me habría impresionado mucho, la verdad, pero recuerdo que los días que tocaba destripamiento los de ciencias llegaban a las clases comunes con las caritas de un bonito color verde tirando a turquesa. También nos contaron que en el aula de biología había bichos muertos (algunos enteros y otros destrozados perdidos) metidos en frascos de alcohol, y otras porquerías similares que nadie vio nunca del todo (los de letras porque teníamos prohibidas las aulas de ciencias, y los de ciencias porque entrecerraban los ojos los muy pasmados) y pasaron a formar parte de la leyenda urbana del aula de biología. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí se me había olvidado esta leyenda urbana escolar hasta que hace dos días Madagascar me la recordó de forma un poco traumática por el procedimiento de enseñarnos un frasco de Nescafé que llevaba en la mochila del instituto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Eso qué es???? &lt;br /&gt;- ¡Un cerebro! ¡Te has traído un cerebro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al oír la exclamación de Kenya no pude menos que acercarme a mirar. Efectivamente, dentro del frasco de Nescafé había un cerebro de tamaño considerable (hombre, considerable teniendo en cuenta que cabía dentro del frasco) nadando en alcohol. Kenya ponía caras de asco mientras Bruno lo contemplaba hipnotizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿De quién es eso?&lt;br /&gt;- De Melani.&lt;br /&gt;- Joé, pues para lo tonta que es tiene un cerebro enorme.&lt;br /&gt;- Ya decía yo que Melani es una descerebrada. Ahora me lo explico; se lo debe dejar todos los días en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kenya y yo nos habíamos lanzado al precipicio de las bromas fáciles y Madagascar sonreía malévolamente con intención de unírsenos pero tuvimos que dejarlo para otro momento porque Bruno no entendía nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Melani lleva el cerebro en un frasco? ¿Y te lo ha prestado? ¿El cerebro se puede quitar?&lt;br /&gt;- No, enano, es un cerebro de cerdo que se ha traido Melani a clase de biología porque estamos estudiando los mamíferos. Como la semana pasada cuando estudiamos las plantas Lidia se trajo manzanas y nueces y las estuvimos viendo, y las repartimos y nos las comimos y todo, pues Melani se ha traído esto. &lt;br /&gt;- Ya. ¿Y Charo qué ha dicho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Charo es la profesora de biología. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Puesssss... primero ha abierto mucho los ojos y la boca pero no ha dicho nada. Luego ha dicho que muy interesante y que se iba a quedar en el aula de biología, y ha amenazado con hacer rular el cerebro por las mesas si hablábamos. También le ha dicho a Víctor que no hace falta que traiga mañana un gato muerto. Es que se había ofrecido.&lt;br /&gt;- ¡Ya! Y esta porquería ha terminado en casa porque...&lt;br /&gt;- ¡Le he pedido permiso a Charo para traérmelo para que lo viérais! Pero tengo que devolverlo mañana.&lt;br /&gt;- Debe estar blandito. ¿Podemos abrirlo y sacarl..?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dejé ni que Bruno terminara la frase. Vamos, hombre, sólo de pensar que aquello se pudiera esparramar por el suelo y me tocara luego recogerlo a mí me entró un asco tremendo. Eso sí, por asociación de ideas me acordé de que tenía una latita de foie gras que había que comerla esta semana o caducaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer Madagascar volvió del instituto un tanto desinflada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que hemos dejado los mamíferos y estamos con los invertebrados. Y Charo nos ha dicho que si preferíamos dar clase o ver una película. Y claro, nosotros hemos dicho que película, película, y resulta que era una película sobre la vida de las babosas. Una hora entera con un primer plano de una babosa contándonos lo que hace una babosa durante el día y resulta que las babosas ¿qué hacen? ¿eh? Pues no hacen NADA DE NADA. Yo creo que ha sido una venganza por lo del cerebro de ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto se le iluminó la carita con una sonrisita malvada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Menos mal que mañana va a ser divertido porque Víctor nos ha dicho que se va a pasar la tarde recogiendo gusanos y lombrices para llevarle a Charo un par de frascos llenos. Va a ser genial.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-82697739120550844?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/82697739120550844/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=82697739120550844' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/82697739120550844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/82697739120550844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/06/ciencias-naturales.html' title='Ciencias naturales'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6424669425935414989</id><published>2008-06-03T01:53:00.000-07:00</published><updated>2008-06-19T04:14:59.304-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Divinidad y escatología</title><content type='html'>A JB le gustan las películas de romanos. Y las del Oeste (conboys los llama él), las de guerra, y las de aventuras. Bueno, también le gusta Woody Allen y cosas así, eh, no se crean. No le gustan las películas de miedo, las gore, las del ciencia ficción, ni los musicales. Yo, menos películas de Paco Martínez Soria y de Joselito, veo de todo aunque reconozco que muchas veces dejo a JB solo ante la pantalla porque me aburro. Eso pasó hace ya años una tarde en la que pusieron Quo Vadis: que me aburrí como una seta y me fui al jardín a leer y dejé a JB solo en el sofá. Al ratito pasó por allí Kenya, que tenía poco más de tres años, y se quedó hipnotizada mirando la pantalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué los leones se comen a esas personas?&lt;br /&gt;- Porque son cristianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin mirarla siquiera JB respondió con toda la rotundidad de la que fue capaz, con el tono condescendiente de quien está explicando algo totalmente obvio. Kenya asimiló rápidamente la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo no seré cristiana, ¿no?&lt;br /&gt;- Sí, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JB estaba de espaldas a la niña y no podía ver la carita de horror que se le estaba poniendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero si yo soy malagueña.&lt;br /&gt;- Ya, pero eres cristiana porque estás bautizada. ¿Ya no te acuerdas de tu bautizo, o qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kenya torció el morrito. Hacía poquísimos meses que la habían bautizado y se lo había pasado tan bien en la fiesta que había preguntado si se podía bautizar varias veces. Ahora empezaba a arrepentirse de todo eso. Cuando yo entré había empezado ya a preguntar si nosotros también estábamos bautizados para asegurarse de que en caso de merendola leonina no les tocara sufrir solamente a ella y a su hermana. Mientras en la pantalla los leones se ponían las botas zampándose a cuanto incauto se les ponía por delante, JB explicó brevemente a Kenya los requisitos necesarios para ser cristiano. Aquella noche la niña nos comunicó que ella no pensaba hacer la comunión en su vida, y le dijimos que vale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos años más tarde, cuando llegó la edad de hacer la comunión Kenya se negó en redondo. Curiosamente ella, que era la única niña que hasta entonces había ido a clase de religión, fue la única que no la hizo y se pasó meses explicando a la gente por qué no comulgaba. La explicación de “para que no me coman los leones” que Kenya soltaba con toda solemnidad no daba lugar a más preguntas aunque supongo que nadie entendió nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa ocasión tomamos nota de que hay que tener mucho cuidadito con lo que se les dice a los niños sobre Dios, la religión y esas cosas, y hasta hace poco hemos podido controlarlo, pero hace unas semanas nos topamos con Marika. Marika es la nueva limpiadora de mi suegra. Es búlgara y todavía no sabe hablar correctamente español pero a cada frase pero te recita la Biblia sin equivocarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ay, Dios mío, qué vieja estoy, cómo me duelen las piernas.&lt;br /&gt;- Bienaventurados los que sufren dice Jesús: Mateo 5, 3-9.&lt;br /&gt;- Ay, qué poco me gustan estas medicinas.&lt;br /&gt;- Nuestro Señor bebió hiel y vinagre por nosotros. Mateo 27, 32-34.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así todo. Claro, entre que mi suegra es sorda como una tapia y que la otra no sólo no le da bolilla con sus achaques sino que encima le lanza versículos cada dos por tres, las conversaciones entre ambas son un poco de risa. El sábado me mira y me dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tú tienes ojo de Dios dentrrrro.&lt;br /&gt;- Mira qué bien, hombre, estará encantado mirándome el bazo o el páncreas.&lt;br /&gt;- Tú no brrrrrromeas con Dios, Gin.&lt;br /&gt;- Pues claro que bromeo, Marika, caramba, claro que bromeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno nos miraba hipnotizado. Al rato abordó a Marika.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Marika, ¿yo también tengo dentro un ojo?&lt;br /&gt;- Sí, prrrríncipe, tú tienes también ojo de Dios dentrrrrro.&lt;br /&gt;- ¿Dentro de mí???&lt;br /&gt;- Dentrrrrrrro, sí, ojo de Dios todo ve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno levantó una cejita y miró a Marika con franca hostilidad. La búlgara practicó la ignoración con estilo olímpico y siguió desgranándole las múltiples cualidades visionarias del ojo de Dios tanto fuera como dentro de las entrañas trufando la información con pildorazos versiculares recitados con su peculiar acento. El niño aguantó dos versículos y al tercero simplemente se dio la vuelta sin decir nada (que es lo que suele hacer en estos casos) y se fue a jugar tan fresco. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no nos habríamos vuelto a acordar de aquello si no hubiera sido porque el fin de semana fuimos a la comunión del hijo de un amigo. Durante la ceremonia (larguiiiiiiiiiiiiisima) Bruno se estuvo informando de qué iba la cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué se comen?&lt;br /&gt;- El cuerpo de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JB, cuando quiere, es escueto a más no poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y quién es Cristo?&lt;br /&gt;- Dios. Cristo es Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir de la iglesia nos acercamos a darle su regalo al niño para poder huir de allí cuanto antes y que no nos pillara la tanda de fotografías. Mientras el chaval, que iba disfrazado de capitán general de los ejércitos imperiales, abría los paquetitos nosotros charlábamos con el orgulloso padre. Algunos amiguitos, también comulgantes, se acercaron a cotillear los regalos. El capitán general los enseñó orgulloso y miró a Bruno con desdén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, enano, mira qué chulada.&lt;br /&gt;- ¿Por qué te regalan cosas?&lt;br /&gt;- Por hacer la comunión.&lt;br /&gt;- ¿Qué es hacer la comunión?&lt;br /&gt;- Recibir a Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno no se dejó atropellar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ah! A mi no me hace falta hacer la comunión ésa. Yo tengo ya el ojo de Dios dentro, me lo ha dicho Marika.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una niña, vestida de mininovia con escote palabra de honor y todo, miró a Bruno con curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero solamente el ojo de Dios no sirve. Nosotros nos hemos comido a Dios entero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno entrecerró los ojitos y meditó un momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que solamente tengo el ojo de Dios porque soy chico; cuando crezca y tenga sitio se me meterá Dios entero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una amiga de la mininovia, vestida estilo Sissi emperatriz, se rió a carcajadas. Bruno no se inmutó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Además lo mío es mejor porque como yo no me he comido a Dios no se me va a salir nunca. Vosotros lo echaréis luego cuando hagáis caca. Y cagar un dios debe doler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno les enseñó su sonrisa más luminosa, se dio la vuelta y se fue. El capitán general de los ejércitos imperiales, la mininovia, y Sissi emperatriz se quedaron sin habla. Bueno, sin habla un nanosegundo porque después la mininovia se fue corriendo a buscar a sus padres llorando desconsolada. Nosotros la ignoramos olímpicamente (que para eso no era nuestra ni de ningún allegado), montamos en el coche, y escapamos de allí a toda velocidad, que ese tipo de fiestas no nos gustan ni medio pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos días después me llamó el padre del capitán general del ejército imperial un tanto mosqueado con Bruno. Al parecer varios de los comulgantes (entre ellos el capitán general) habían estado malos con un curioso estreñimiento voluntario (“que se negaban a cagar” dijo textualmente mi amigo) que les había ocasionado fuertes dolores de barriga. Y echaban la culpa a Bruno, claro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6424669425935414989?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6424669425935414989/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6424669425935414989' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6424669425935414989'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6424669425935414989'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/06/divinidad-y-escatologa.html' title='Divinidad y escatología'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2373244590118962333</id><published>2008-05-27T02:43:00.000-07:00</published><updated>2008-05-27T02:44:28.173-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Nefta</title><content type='html'>Llegamos a Nefta a media mañana. De lejos, a la luz del sol, la ciudad me resulta cegadora de puro deslumbrante. Por contraste, el palmeral parece oscuro, incluso umbrío, da sensación de frescor. Atravesamos las calles y llegamos al hotel. Parece vacío. Preguntamos al recepcionista y nos dice que tienen una ocupación del ochenta por ciento y que todos los turistas son europeos. Atravesamos las salas del hotel sin cruzarnos casi con nadie. Salah ha concertado una cita para ver varias villas de la ciudad así que tenemos el tiempo justo para dejar las cosas y volver a salir. Cuando volvemos está anocheciendo. Durante la cena la luz parpadea un par de veces. El maitre nos explica que es por las tormentas eléctricas y le quita importancia. Después de cenar voy a la piscina. Allí hay otras dos personas. El agua está fresca. Se vuelve a ir la luz en el hotel. Desde la piscina vemos a lo lejos los relámpagos de la tormenta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2373244590118962333?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2373244590118962333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2373244590118962333' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2373244590118962333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2373244590118962333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/05/nefta.html' title='Nefta'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-4609463257746775652</id><published>2008-05-18T00:34:00.000-07:00</published><updated>2008-05-18T00:38:37.199-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Kasserine</title><content type='html'>Tengo sed. Intento beber pero cuando me llevo la botella a la boca el coche pilla un bache y el agua se me derrama por la barbilla y el escote. El conductor, Miguel, me ve por el retrovisor, se ríe y se me pide disculpas. Miguel no se llama Miguel, tiene un nombre impronunciable para mí pero es exactamente igual que el Miguel Bosé que cantaba “Linda”, y todas las turistas españolas se lo dicen de modo que cuando se presentó lo hizo directamente así: “Miguel, como Bosé”. Miguel disfruta con su trabajo. Le gustan los turistas, dice que los turistas no se plantean complicaciones; cuando vienen son felices porque están de vacaciones y nunca hablan de problemas ni se lamentan porque no ganan suficiente para mantener a su familia o porque no puedan casar a una hija. Además, Miguel dice no ser hombre de permanecer mucho tiempo en el mismo sitio; prefiere moverse aunque nunca demasiado lejos, quiere tener todo bajo control pero que nadie ni nada le controle a él. Le gusta recorrer el país entero aunque prefiere el sur. Me ha prometido que cuando vayamos al sur me llevará a Djenein,  conocer a su familia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante varios días hemos recorrido las pistas de montaña de Al Qasrayn sin encontrar casi turistas; únicamente en el paso de Kasserine hemos coincidido con un grupo de ingleses. La mayoría son jubilados. Pertenecen a una especie de club o sociedad que estudia la segunda guerra mundial y han decidido hacer un tour para conocer los escenarios africanos de la contienda. Están siguiendo los pasos de los americanos que desembarcaron en Marruecos. Miran y fotografían el escenario de la derrota intentando imaginar el desastre. Se recuerdan cosas mutuamente, cuando uno duda siempre hay varios dispuestos a recordar por él. Me cuentan que mañana viajarán a Tatauin y que el viaje finalizará en Djerba, donde piensan descansar unos días antes de volver a Inglaterra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejamos a los ingleses recordando la historia y salimos rumbo a Tozeur pasando por Gafsa. Aunque la idea de volver al desierto me estimula no tengo ninguna prisa por llegar; no quiero perderme ni un minuto de estas pistas de montaña, áridas, abruptas, a veces invisibles, siempre a punto de borrarse y sin embargo tan permanentes, tan atemporales que parece que están aquí desde antes de que existiera el país. Salah, el guía, me explica que Gafsa es una ciudad bonita pero poco visitada por el turismo. Dependiendo del día a Salah esto de parece bien o fatal. Respecto al turismo tiene el corazón partido. Por un lado le parece que el desarrollo turístico va a convertir el país en un parque temático anulando la riqueza de su cultura y no quiere convertirse en títere de los europeos; por otro sabe que es una buena salida económica para el país y además se siente orgulloso de mostrarlo a los visitantes. Las contradicciones de Salah aumentan en su vida personal: no quiere vivir fuera fura de Túnez pero en Barcelona tiene una novia embarazada de seis meses. A veces Salah está poseído de amor patrio y rechaza cualquier cosa que venga de Europa. Otras veces se deja arrastrar por el desánimo y no ve otra salida a la falta de desarrollo del país que no sea la europeización. Pero sea cual sea su estado de ánimo Salah está siempre encantado de hablar de la cultura del país. Y lo hace con orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Salah ve mis dificultades para beber en marcha sonríe y me dice que a medida que vayamos bajando las carreteras serán diferentes, pero no especifica si eso quiere decir que serán mejores o peores. De momento siguen siendo firmes. Estamos bajando por la ladera de una montaña. Salah está hablándome de la época dorada del renacimiento cultural tunecino cuando Miguel detiene el todoterreno. Un arroyo atraviesa la carretera y, en medio, hay una furgoneta atascada. A ambos lados del arroyo esperan varios vehículos. Bajamos y nos acercamos a ayudar. Nos dicen que anteayer hubo tormentas en Argelia y estos son los efectos de la lluvia. Miguel y Salah se meten en el cauce del arroyo para echar una mano a los que intentan sacar la furgoneta. Yo me siento y miro. Un grupo de niños corretea alrededor nuestro; me miran y sonríen, no se acercan a pedir monedas como en otros países. Les ofrezco chicles y se sientan conmigo. Saco la cámara y les fotografío. Me fotografían ellos a mí. Vemos las fotos y nos reímos. Jugamos. Me enseñan una canción Una mujer se acerca. Va dando una naranja a cada niño. También a mi me da una.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-4609463257746775652?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/4609463257746775652/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=4609463257746775652' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4609463257746775652'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4609463257746775652'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/05/kasserine.html' title='Kasserine'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-5592947799750068464</id><published>2008-05-15T13:18:00.001-07:00</published><updated>2008-06-17T02:58:25.199-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>San Isidro</title><content type='html'>&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-5592947799750068464?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/5592947799750068464/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=5592947799750068464' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5592947799750068464'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5592947799750068464'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/05/san-isidro.html' title='San Isidro'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-8033433501830639853</id><published>2008-05-14T01:29:00.000-07:00</published><updated>2008-05-14T01:30:25.119-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Evasión (¿y victoria?)</title><content type='html'>Estaba harta de trabajar, de ocuparse de su madre, de vecinos ruidosos, del barrio inhóspito, de la rutina gris y deprimente. Una noche soñó con la vida que le gustaría llevar. Desde entonces todas las noches vivía esa vida luminosa, y dormida era feliz. En sus sueños tuvo familia, ascendió en el trabajo, se fue a vivir a la montaña, tuvo un perro y se operó la nariz. Sólo despierta era desgraciada. Poco a poco fue alargando las horas de sueño y una mañana no despertó. Los médicos hablaron de un extraño coma aparentemente voluntario. Dormida no dejaba de sonreír.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-8033433501830639853?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/8033433501830639853/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=8033433501830639853' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8033433501830639853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8033433501830639853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/05/evasin-y-victoria.html' title='Evasión (¿y victoria?)'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-817649253934445435</id><published>2008-05-11T10:57:00.000-07:00</published><updated>2008-05-12T00:01:11.966-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Una vez que maté a un gato...</title><content type='html'>Cuando tenía más o menos ocho años vino al colegio un psicólogo que, entre otras cosas, nos hizo pruebas de orientación profesional y laboral. Fue bastante divertido. Durante el tiempo que duró aquello nos quitaron las clases de religión para hacer las pruebas, que consistieron en charlas, entrevistas personales, y en algo así como veinte cuestionarios distintos. Luego llamaron a nuestros padres para hablar sobre los resultados. A los míos les pareció curiosísimo que alguien pensara que era operativo hacer pruebas de orientación profesional y laboral a niños tan chicos pero como eso venía en el paquete general allá que fueron el día que les tocó. Y nosotras, o sea B1 y yo, con ellos porque, cosa rara, las entrevistas las hacían con el acusado delante, y es que bien mirado aquello venía a ser como un juicio en el que el psicólogo ejercía al tiempo de juez y fiscal, y los padres a veces hacían de fiscal y a veces de abogado, dependiendo de cómo hubieran tenido el día, de cómo nos hubiéramos portado los acusados, y de qué fibra sensible les tocara el psicólogo. Aquella tarde los míos optaron por la versión abogado cínico porque, como decían siempre todas las madres, nadie iba a conocer a sus cachorros mejor que ellas. Bueno, por eso y porque nunca se han fiado ni medio pelo de los psicólogos, psicoterapeutas, y demás. Y desde aquella tarde menos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que el psicólogo cogió mi expediente, lo abrió, me miró, miró a mis padres, y sin dejarse amilanar por el ambiente francamente hostil (mi madre y yo levantamos la ceja izquierda exactamente igual y da miedo, palabra) comenzó a decir cómo era yo. Al ratillo relajé la ceja, y poco a poco me fueron entrando ganas hasta de sonreir. Si es que yo era una joya total. Cada poco mi madre me miraba con la ceja petrificada en lo alto de la frente, con cara de no creerse ni medio de lo que estaba escuchando. Y así llegamos, sin ninguna interrupción, al final de la entrevista, en la que el psicólogo les informó a mis progenitores que yo tenía muchas aptitudes para ser... ¡¡¡oceanógrafa!!! Mis padres hicieron gala de una magnífica rapidez de reflejos y consiguieron recoger la mandíbula (que se les había descolgado por la sorpresa) en menos de dos segundos, para girarse y mirarme asombrados. Yo respondí sacando todos los dientes (menos uno que se me había caído hacía dos días) al escenario de la mejor de mis sonrisas. Y mientras, el psicólogo continuaba hablando sobre lo clarísimamente que se veía mi futura profesión, como si fuera la bruja Averías, vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis padres aguantaron todavía la sesión correspondiente a B1, que también les regaló unas cuantas sorpresas (de las que no voy a hablar ni hoy ni nunca primero porque éste es mi blog y a mí nadie me quita el protagonismo en mi espacio, y segundo porque de las cosas ajenas no se habla) y volvieron a casa con cara de haber visto un extraterrestre. Después, mientras cenábamos, nos sometieron a un tercer grado para que les contáramos qué habíamos hecho y dicho exactamente en las pruebas. Yo, que incluso desde mis ocho años sabía que aquello no había sido muy de fiar, remoloneé un poco pero al final les dije que el test para determinar mi futura profesión constaba únicamente de la pregunta “¿Qué quieres ser de mayor?”, pregunta a la que yo, que me pasaba horas viendo los programas de Jacques Cousteau (incluso había conseguido que me compraran un gorrito de lana como el suyo y lo llevaba siempre puesto), había contestado sin titubear y con mi mejor letra (y mi caligrafía siempre ha sido excepcional): “Oceanógrafa”. Teniendo en cuenta que hablamos de niños de entre seis y ocho años, todos con unas letrujas horribles, era normal que el psicólogo hubiera más que visto leído mi futuro con tanta claridad. La credibilidad de los informes quedó enterrada por una hora de carcajadas paternas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sé que las cosas han cambiado mucho pero semejante experiencia echó por tierra, para siempre jamás amén, mi confianza en los programas de orientación estudiantil, así que cada vez que alguna de las niñas me viene diciendo que ha hablado con el orientador del instituto se me ponen todas las neuronas en alerta. Entre otras cosas porque el curso pasado al orientador se le ocurrió la brillante idea de que los padres diéramos a los chavales charlas sobre nuestras profesiones y me encontré citada para dar una conferencia sobre ¡¡¡medicina!!! Así que ni caso, ya les hacemos nosotros la orientación profesional en casa. Reconozco que, claro, nuestras sugerencias no dejan de tener un punto arbitrario pero lógico, y cambian dependiendo del mercado y de las percepciones caseras. Así, cuando estábamos reconstruyendo el jardín tras la riada, consideramos seriamente inscribirlas en algún curso para hacerlas gruístas, alicatadoras, o jardineras paisajistas.  Cuando veo salir del garaje al vecino, que tiene una clínica de adelgazamiento y depilación, con un coche cada vez más espectacular, me convenzo de que el futuro está en hacerse sacamantecas o quitapelos. Claro que cuando veo los dibujos de Madagascar y las casitas que les hace a los SIMS pienso que debería ser arquitecto. Y así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Últimamente, y después de haber tenido que desatascar las tuberías dos veces a razón de ciento veinte euros la vez, la fontanería estaba ganando la partida al resto de las profesiones, y llevaba yo insistiendo en las múltiples ventajas que tenía ser fontanera hasta que la semana pasada tuvo que volver el fontanero y estropeó el plan. Esta vez no había sido la tubería (ésa tocará dentro de un mes, y seguirá tocando hasta que alguien recuerde dónde narices está la arqueta general, que la tenemos perdida y es la culpable de los atascos) sino algo que me veo incapaz de pronunciar situado en la parte baja de la bañera. “Hay que quitar un par de azulejos” sentenció el fontanero Carlos. Yo puse los ojos en blanco. “No te preocupes, que yo te los pongo después” dijo Carlos, el fontanero acompañante (yo sé que uno de ellos no se llama Carlos, que Carlos es el fontanero dueño de la empresa, que para eso se llama Fontanería Carlos, pero como todavía no sé cuál es he optado por llamarles así a todos y lo curioso es que los cuatro que trabajan allí me responden), así que se pusieron manos a la obra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya tengo callo en esto de las obras, reparaciones y tal, y ya sé a qué trabajadores hay que vigilar de cerca porque son peligrosísimos y como te descuides te ponen los azulejos del revés y a cuáles no, y estos son de los buenos (o al menos hasta entonces lo eran) les dejé trabajar tranquilos. Y quitaron los azulejos. Y arreglaron el esforcie de la bañera. Y volvieron a colocar los azulejos. Y cobraron. Y se fueron. Y ahí habría puesto el chimpún final si no fuera porque horas después, en cuanto se hizo de noche, Madagascar echó de menos a su gata Toffee y se puso la mar de lastimera. Le dijimos que no se pusiera coplera que seguro que la gata estaba dándose una vuelta por los jardines de alrededor y ahí quedó la cosa hasta más o menos las dos de la madrugada, cuando Kenya me despertó algo alarmada: “Baja, anda, que en la casa hay un poltergeist”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con semejante anuncio a mi lo único que me apetecía era meter la cabeza bajo las sábanas pero bajé con ella a ver qué pasaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oigo unos ruidos rarísimos dentro de la casa pero he mirado y no hay nada.&lt;br /&gt;- ¿Qué tipo de ruidos?&lt;br /&gt;- Pues muy raros, como si alguien quisiera salir de su tumba. Y un niño pequeño llora y dice “mamá”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quise hacer comentarios pero tomé nota de que había que quitarle a Kenya la afición a los libros de terror. Inspeccionamos la planta de abajo y efectivamente del cuarto de baño salían unos ruidos extraños. Entramos y en ese momento se escuchó una vocecita lejanísima que decía claramente “mamá”. Kenya me apretó el brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Igual la casa está construida encima de algún cementerio abandonado, o igual mataron una vez a alguien y le emparedaron en la casa, o...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me hizo la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...O los Carlos han dejado a Toffee emparedada dentro de la bañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos acercamos a la bañera y efectivamente, en la lejanía se escuchaba maullar a la pobre Toffee, desesperada por que alguien la sacara de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y ahora qué hacemos?&lt;br /&gt;- Pues quitar un azulejo para que pueda salir, mujer, no hay otra posibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tercer golpecito contra las junturas de los azulejos entraron JB y Madagascar con cara de sueño. La cara de sueño se les mantuvo agravada por la expresión de alucinados que se les puso cuando, tras conseguir hacer saltar el azulejo salió la gata aspaventada y con ojos de enloquecida sin dejar de maullar como si estuviera poseída. Madagascar la cogió en brazos y me miró con frialdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y tú querías que estudiáramos para ser emparedadoras de gatos. Tch... tch...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-817649253934445435?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/817649253934445435/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=817649253934445435' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/817649253934445435'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/817649253934445435'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/05/una-vez-que-mat-un-gato.html' title='Una vez que maté a un gato...'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2549936531386129638</id><published>2008-05-08T04:59:00.000-07:00</published><updated>2008-05-08T05:00:27.684-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hombres'/><title type='text'>El hombre de los remordimientos</title><content type='html'>La primera vez que me besó sabía a limón. Y no hablo metafóricamente. Estaba bebiendo un refresco y la boca se me llenó de su sabor. El hombre de limón. No me sorprendió, pensé que no podía saber a otra cosa, que era en realidad dulce y ácido como un limón con azúcar, refrescante y persistente. Me había atraido desde el principio aunque no me había dado cuenta porque para eso soy bastante torpe. Sabía que me gustaba su compañía, que pasaba con él la mayor parte del tiempo que podía, por puro gusto, y que cuando caminábamos lo hacíamos tan cerca uno del otro que nuestros brazos siempre estaban en contacto y eso me agradaba, pero no fui consciente de cuánto y cómo me gustaba hasta una mañana en la que me olió el cuello y la sangre se me agolpó en el pecho hasta casi dolerme. Me pasé el día con la boca abierta intentando expulsar las docenas de mariposas que parecían haber elegido mi estómago como lugar de paseo, pero no hubo manera. Menos mal que pasamos pronto al sexo porque si no el deseo me habría ahogado de puro tangible que llegó a hacerse. Era uno de los hombres más elegantes que he conocido, uno de los más educados, pero en la cama tenía un punto salvaje e incontrolado que lo hacía aún más excitante. Un día dejó de ser el hombre de limón y se convirtió en el hombre de los remordimientos. Los remordimientos se le instalaron en la conciencia y para apaciguarlos sacrificó unilateralmente el enamoramiento, el deseo, y las tardes de sexo y maravilla. Las mariposas del estómago me provocaron unas náuseas dolorosas. Tuve que esperar meses hasta que murieron, y entonces vomité una masa de amargos cadáveres de alas muertas. No sé si los remordimientos tienen el mismo sabor pero por si acaso no pienso probarlos; se los dejo todos a él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2549936531386129638?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2549936531386129638/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2549936531386129638' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2549936531386129638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2549936531386129638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/05/el-hombre-de-los-remordimientos.html' title='El hombre de los remordimientos'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-5083346980461885174</id><published>2008-04-28T04:03:00.000-07:00</published><updated>2008-04-28T04:36:27.647-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Balitalia</title><content type='html'>Umberto y Massimo llevan varios días hablándome de ellas. Yo todavía no las he visto actuar así que no puedo compartir su fascinación pero me hace gracia verles entusiasmados como chiquillos. Por su parte ellos no entienden cómo no corro cada noche a verlas bailar. Este año el festival internacional de folklore de Agrigento cuenta con la participación de varios grupos asiáticos que, además del escenario, han llenado la ciudad de color. &lt;br /&gt;El grupo de India me encanta. Es como una tribu: los músicos son ancianos de aspecto venerable, largas barbas blancas y turbantes de colores vibrantes; hay varias mujeres con pinta de matronas, jaquetonas, desbordantes, que cantan y no pierden de vista a los bailarines, adolescentes elásticos que huelen a aceites aromáticos. Los indios se mueven en grupo y son ruidosos y divertidos; los bailarines ríen mucho y visten colores alegres. &lt;br /&gt;Hay también un grupo de Mongolia, hombres y mujeres curiosos que no hablan con nadie porque nadie más que su traductor les entiende, pero que están prestos a la sonrisa, y que llenan el escenario de máscaras, sedas, e instrumentos exóticos. &lt;br /&gt;A ellas, a las bailarinas balinesas de las que habla todo el mundo, todavía no las he visto bailar pero sí las he visto atravesar en fila las calles de la ciudad, silenciosas, moviéndose como si pisaran nubes en vez de adoquines. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche la gala se celebra en el valle de los templos. Hace frío. El público se cubre con mantas de viaje. Los bailarines de los distintos grupos hacen calentamientos y cuando terminan su turno se abrigan y se mezclan con el público para ver las demás actuaciones. El último en actuar es el grupo de Bali. Las bailarinas salen al escenario. Se oye un murmullo general y cuando comienzan a danzar se hace un silencio profundo. A mi lado Umberto me lanza miradas fugaces y sonríe. Me sacude suavemente. “Te quedas hipnotizada”. Sonrío sin mirarle. Ciertamente no puedo apartar la vista de esas muñecas diminutas, frágiles, que se mueven con la delicadeza de las mariposas y que son, como ha dicho Massimo unas cuantas veces, las mujeres más femeninas que he visto nunca. Las miro a través del visor de la cámara y por un momento temo no conseguir fijar la imagen de estas criaturas leves.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-5083346980461885174?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/5083346980461885174/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=5083346980461885174' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5083346980461885174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5083346980461885174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/04/balitalia.html' title='Balitalia'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-4162985911581677682</id><published>2008-04-25T01:47:00.000-07:00</published><updated>2008-04-25T01:48:59.387-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Insomnio</title><content type='html'>Se levantó a beber agua y aprovechó para echar una meadita. Volvió a la cama. Eran ya las dos de la madrugada y no conseguía pegar ojo. Había probado todo y seguía despierto. Al otro lado de la puerta las ovejitas balaban dulcemente. Se sintió Ulises y decidió que podía pasar de sirenas. A la luz de la luna se puso a contar las flores del papel pintado de la pared, pero ni por ésas. A las cuatro abrió la puerta y dejó entrar al rebaño pensando que esa vez limpiaría las cagarrutas antes de que se levantara su madre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-4162985911581677682?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/4162985911581677682/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=4162985911581677682' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4162985911581677682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4162985911581677682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/04/insomnio.html' title='Insomnio'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6187351211824414718</id><published>2008-04-23T03:59:00.001-07:00</published><updated>2008-04-23T03:59:48.806-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Limones</title><content type='html'>Antes de llegar a Georgianoi paramos en algo que aquí llamaríamos venta. Yannis, que conoce el sitio, negocia la comida. Hemos tenido suerte: el grupo se cierra con nosotros. Yannis me explica que el dueño hace un menú para un número determinado de comensales y no admite ni uno más. Hoy están asando piernas de cordero y vamos a compartir mesa con un grupo de turistas ingleses. Mientras el cordero termina de hacerse nos sentamos en el patio, a la sombra de una parra. Una mujer nos pone delante una jarra de retsina y un platito con olivas negras y dientes de ajo. Creo que es uno de los peores vinos que he bebido. Las olivas, en cambio, son una delicia. Ignoro los ajos, nunca he podido comerlos crudos; Yannis los devora y me jura que se pasará el resto del día masticando perejil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ingleses entran y antes de sentarse recorren el patio alabando todo con grandes aspavientos. Fotografían cada rama, cada hoja, cada servilleta, los cestillos del pan, los manteles, y parecen entrar en éxtasis cuando ven el huerto de limones. Tras varios minutos de “Oh, my God” y miles de clikcliks fotográficos el guía los pastorea hasta las mesas desde donde continúan mirando arrobados los limoneros. Alguno, en el colmo de la osadía, ha recogido un limón del suelo y lo pone sobre la mesa después de limpiarlo cuidadosamente. Yo los miro con la misma fascinación con la que ellos miran los limones. Me recuerdan a los japoneses que se levantan a las cuatro de la madrugada y viajan dos horas para ver salir el sol sobre los campos de girasoles de Sevilla. El dueño de la venta me mira a mi con curiosidad y cuando nos sirve el cordero me pregunta directamente si no me gusta su huerto. Parece algo ofendido. Le digo que es un huerto magnífico y Yannis le cuenta que tengo varios limoneros en el jardín de mi casa. “¿No inglesa?” Niego con la cabeza. Suelta una risotada, me guiña un ojo y le da a Yannis una palmada en la espalda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6187351211824414718?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6187351211824414718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6187351211824414718' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6187351211824414718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6187351211824414718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/04/limones.html' title='Limones'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7620650330514287707</id><published>2008-04-19T02:34:00.000-07:00</published><updated>2008-04-19T02:38:01.385-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>No quieres aves... toma dos huevos (¿me persiguen?)</title><content type='html'>Lo confieso: yo odiaba los dibujos animados de Heidi. También odiaba a Marco, pero a Marco le odiaba por llorón, por enmadrado, por consentido, por inconsciente, y por tener a un monito como mascota, con la de piojos y bichos que eso tiene. A Heidi la odiaba porque llevaba fenomenal eso de vivir en una cabaña de piedra en la que no había cuarto de baño ni agua caliente y estaba encantada de dormir en el pajar sin importarle ni el frío ni lo molestísimo que es eso que siempre hay ratones, y las pajillas se quedan duras y por la mañana te duelen los huesos, y beber leche de cabra directamente de la teta, sin hervir ni ná, y pasarse el día descalza clavándose piedrecitas en los pies. Además la detestaba por esa vocecilla de pito que tenía. Que independientemente de que no la tragara me sepa las canciones de la serie en japonés (que mis hijas se descojonan cuando se las canto, y pretenden que las cante cuando vienen sus amigos, como si fuera un loro amaestrado, las muy malvadas) es cosa aparte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mundo idílico de Heidi es totalmente mentira. Se lo digo yo que cuando era pequeña pasaba los veranos en una aldea de las montañas, y no había cuarto de baño ni agua caliente, ni televisión, ni calefacción, ni lavadora, ni teléfono, ni nada, y aunque muchas cosas eran divertidas había otras que resultaban francamente molestas. Por ejemplo, entre las divertidas estaba lo de ir a lavar la ropa al río. La verdad es que lo pienso ahora y eso de pasarte un rato largo arrodillada en una piedra (con un cojín debajo, vale, pero piedra al fin y al cabo) con las manos metidas en un agua que baja del deshielo espantando renacuajos a base de restregar ropa contra una laja (no, no usábamos lavaderas de madera, no, eran de piedra) y luego retorcerla con toda la saña del mundo para sacarle hasta la última gota de agua posible, y acarrear después hasta casa un barreño o un cubo lleno de ropa pesada como un collar de melones, pues como que divertido no lo veo, pero entonces nos parecía lo más de lo más y nos tirábamos media mañana lavando bragas y perdiendo calcetines cauce abajo. Eso estaba entre lo divertido. Entre lo no divertido, pues volver a casa con la única luz de la linternita de petaca pisando boñigas y sapos. O tener que bajar a la cuadra a hacer nuestras necesidades al calor de los animales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creo que de ahí viene la manía que le tengo a las aves, sobre todo a las aves de corral, aunque no soporto a ninguna. Háganse una idea e imagínense que tienen que hacer pis (comencemos con eso, de momento) agachaditos en una cuadra con poca luz, el suelo de tierra (y cacas de animal) y rodeados de ganado de todo tipo. Como para que no salga el chorrito. Y cuando por fin sale ven que se les acercan las gallinas mirándoles de lado (yo sé que las pobres no pueden mirar de frente porque tienen un ojo a cada lado de la cabeza pero eso no hace que me den menos grima) y haciendo ruidos irreproducibles. Anda que no me he meado yo veces encima por ponerme de pie a toda prisa. Y de otros menesteres no hablemos que se pueden imaginar el grado de estreñimiento que se adquiere solamente de pensar que tienes que tirarte un rato en cuclillas espantando gallinas y demás, y encima sin caerte. ¿A que ustedes no se imaginaban eso cuando veían Heidi? Pues yo sí. De entonces me viene este asco a las aves. A todas, porque como dice Madagascar, puestos a detestar, yo a lo grande. Y por supuesto, como no me gustan, el destino está empeñado en amenazar con meterlas en mi vida a toda costa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A primeros de semana JB se puso a podar los árboles del jardín, que buena falta les hacía, y volvió con un misterioso tesoro en una bolsa. Mira que podía ser un montón de cosas, yo qué sé, desde un cargamento de limones hasta ramos de lilas, un gatito nuevo (no sería la primera vez), e incluso un frasco de perfume para mí, yo qué sé, pero no, antes de abrirlo yo sabía lo que era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No habrás traido un nido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se le puso carita de culpable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y encima tendrá hasta huevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La culpabilidad le chorreaba ya por todos los poros de la piel, rivalizando en intensidad con el entusiasmo, así que abrió la bolsa y sacó el nido. Muy bonito, tengo que reconocerlo, era un nido perfecto, y por supuesto estaba habitado por tres huevos de color azul turquesa con pintitas marroncillos. Yo sé que las miradas entre gélidas y de asco que les dedicamos no coincidían ni medio con los gritos de júbilo y desbordada ilusión que esperaba JB, pero es que no podía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No os gustan?&lt;br /&gt;-Emmm... son preciosos, sí, es un azul turquesa francamente bonito.&lt;br /&gt;-Además están llenos, mira, porque pesan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí no pude menos que visualizar a los embriones a medio hacer y recordar a los vietnamitas comiendo embrión de pato y como dice Bruno “por casi gomito”. La cara de asco debió ser memorable. Lo sé porque ví las de Kenya y Madagascar, que debieron tener un hilo de pensamiento similar al mío. Bruno sopesaba los huevos a ver qué pollo era más gordo, y se los quité porque corrían grave riesgo de rotura y lo único que me faltaba era el cadáver de un pollo a medio desarrollar por el suelo. Puaj.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante nuestra reacción cualquiera se habría desinflado, pero estamos hablando de JB, inasequible al desaliento y que dispone de una capacidad de entusiasmo que alcanza límites insospechados. Él en lugar de retirarse cabizbajo a su rincón, se puso a explicarnos lo bonito que iba a ser cuando los minipollos abrieran el cascarón y les viéramos salir y piar de contento. Su discurso se enfrió levemente cuando yo le dije, con toda la frialdad de la que fui capaz, que entendía que él quisiera que los pajaritos que tiene en la cabeza tuvieran nuevos amiguitos con los que jugar pero que si uno solo de esos pollos conseguía nacer no contara conmigo para masticarle lombrices y regurgitárselas después amorosamente en el piquito. Kenya y Madagascar dijeron que ellas tampoco se apuntaban, y Bruno, después de preguntar qué quería decir regurgitar dijo que contáramos con él para coger lombrices pero que no pensaba masticarlas ni nada. JB nos miró con cara de ofendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sois unas... unas... unas... ahora mismo no me sale nada, pero me habéis desilusionado. Yo pensé que os iban a encantar los huevos. &lt;br /&gt;-A mí me gustan los huevos. Oye, ¿con esto salen tortillas azules? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno no tiene pajaritos en la cabeza pero derrapa mentalmente que da gusto. JB ni siquiera consideró contestarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues que sepáis que voy a poner el nido encima del radiador y que los pajaritos van a salir. Y los voy a criar. Y vendrán a comer de mi mano.&lt;br /&gt;-¿Y cómo los vas a llamar? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madagascar, una vez superada la etapa repugnante de bichos sin plumas, estaba francamente interesada en los pollos. JB aprovechó el resquicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé. ¿Por qué no le ponéis nombre cada uno a un huevo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kenya aprovechó para soltar un golpe bajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vale. El mío se llama Cadáver porque seguro que están ya todos muertos.&lt;br /&gt;-¡Ah! Pues entonces el mío que se llame Carroña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo quedaba Bruno. La mirada furibunda de JB cambió al verle la carita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues el mío se llama Vivito, y va a ser un pájaro precioso, de colores, y cantará y vendrá a todos lados conmigo.&lt;br /&gt;-¿Pero no eran mirlos negros de esos asquerosos?- Susurró Madagascar justo antes de ganarse un codazo mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí quedó el nido, sobre el radiador y envuelto en una toalla. La mañana siguiente estoy terminando de desayunar cuando veo a Madagascar salir de su habitación en pijama con los pelos tiesos (como siempre) y carita de asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días. ¿Qué te pasa? &lt;br /&gt;-Que he abierto los ojos y estoy oyendo cantar pajaritos, y... ¿han salido ya o qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muerta de risa le di la vuelta y la puse mirando a la ventana. Le dio la risa también a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aaaaaaah! Que son los pájaros normales, los de todas las mañanas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado ya varios días desde que JB trajera el nido y esta mañana lo hemos visto moverse levemente (al nido, que JB se mueve con mucho brío, nada de levemente). Como salgan los pollos me voy de casa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7620650330514287707?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7620650330514287707/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7620650330514287707' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7620650330514287707'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7620650330514287707'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/04/no-quieres-aves-toma-dos-huevos-me.html' title='No quieres aves... toma dos huevos (¿me persiguen?)'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-1634327226779692094</id><published>2008-04-11T10:21:00.001-07:00</published><updated>2008-04-19T03:14:22.164-07:00</updated><title type='text'>Astenia primaveral</title><content type='html'>Me la habrán notado. Me doy vacaciones una semana a ver si me quito la tontera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-1634327226779692094?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/1634327226779692094/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=1634327226779692094' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1634327226779692094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1634327226779692094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/04/astenia-primaveral.html' title='Astenia primaveral'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6832998337652025746</id><published>2008-04-05T16:15:00.000-07:00</published><updated>2008-04-05T16:22:35.137-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Cucurrucucú</title><content type='html'>La primera vez que Kenya fue de excursión con el colegio tenía 6 años. Los llevaron al centro de la ciudad, a ver la casa natal del pintor local (aquí todo gira en torno a él) y cuando volvieron la profesora estaba a punto de tener un ataque de nervios. Resulta que al terminar la visita había dejado a los chiquillos jugar un rato en la plaza (frente a la casa natal del pintor local en torno al cual gira la vida de la ciudad) y al ir a subir al autobús para volver al pueblo se dio cuenta de que todos los niños (y me refiero a niños macho, las niñas hembra no) llevaban bajo el brazo una paloma. Teniendo en cuenta que las palomas de esta ciudad son listas y taimadas como un lobo acosado por espíritus de vampiro en celo (ya, es que no se me ocurría qué podía acosar tanto a un lobo como para volverle taimado al nivel de los rapaces estos) ya tenía mérito que las hubieran atrapado. Alguno, incluso, llevaba dos. Al preguntarles qué narices hacían con las palomas, uno de ellos dijo que su madre las preparaba con arroz y que estaban bien ricas. Por supuesto le costó  un rato largo y una batería de gritos conseguir que las palomas volvieran a ser libres y pudieran continuar destrozando los edificios, las estatuas, y la ropa de los viandantes a base de cagarrutas descontroladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que cuando a mi me lo contó me pareció que exageraba un poco. Bien es cierto que ella acababa de bajar del autobús y estaba histérica perdida, y que yo llevaba un buen rato en el bar esperando a que llegaran, pero aun así me pareció que estaba echando un poco las patas por alto porque vamos a ver, qué mal habían hecho los vandalitos aquellos en capturar unas cuantas presas para echar al puchero. Al fin y al cabo ahí se veía que tenían madera de machos, de cazadores, de sostén familiar, de… vale, de brutísimos. Pero también es cierto que palomas hay un ciento en cada esquina, y que tampoco pasa nada por aligerar un poco la población aviar de la zona. Aunque sea para comerlas con arroz, que no lo he probado nunca (me da un poco de reparo, tengo que confesarlo) pero todo el mundo dice que está rico. Yo detesto las palomas, vivas o muertas. Bueno, vivas más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un par de semanas estaba tomando el té en el jardín con Rosamari cuando llegó Cristo y se nos unió. Estaban los dos encantados de conocerse, Rosamari porque era la primera vez que conocía a un lugareño nudista, y Cristo porque es más sociable que la mar y le encanta conocer gente nueva. Y si esa gente nueva es negra, inglesa de Jamaica, y solamente habla inglés pues mejor porque así practica el idioma. Es que no había dicho que Rosamari es una alumna de JB y en realidad se llama Rose Marie, es negra, inglesa de Jamaica, y etc. etc. etc. Así que allí estábamos los tres tomando el sol y el té tan ricamente. Cristo y Rosamari charlaban (o lo intentaban) y yo miraba las palmeras del jardín de las cuales salían unos “cucurrucucúes” la mar de mosqueantes, para mí, claro. Cristo siguió la dirección de mi mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Contemplando las palomas?&lt;br /&gt;- Ajá.&lt;br /&gt;- Son preciosas, ¿eh?&lt;br /&gt;- ¿Tú sabes cómo podría cargármelas a todas?&lt;br /&gt;- ¡Joder, Gin, no seas cafre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristo me miraba como si hubiera dicho que quería asarles a él y a Rosamari y comérmelos de a poquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me tienen harta, Cristo, me tienen harta. Hoy he tenido que lavar las toallas dos veces porque las tiendo y las cagan enteritas. Me dan un aaaaaasco. Y todo el día haciendo “rruuuuuuruuuuuuruuuu”. Son desagradables como ellas solas.&lt;br /&gt;- ¿What?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosamari es que no se entera de nada de español, y eso que lleva ya tiempo aquí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pidgeons. Disgusting.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kenya al principio se dedicaba con entusiasmo a la tarea de traducir fielmente todo lo que hablábamos en español pero ya empieza a estar un poco hasta el moñete y traduce tipo Tarzán. Miedo me da pensar qué hará dentro de una semana o dos. Igual se dedica a hacer señas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi madre hacía un pastel de paloma delicioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo creí que había oído mal pero cuando Kenya dijo “pero qué asco, por Dios”, y ví brillar los ojitos de Rosamari así como con aire golosito me di cuenta de que no, que la cocina inglesa era todavía más repugnante de lo que yo pensaba y que si se la dábamos bien muerta aquella mujer era capaz de hacernos un pastel con la paloma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ah, pues estará rico! ¿Te acuerdas de aquel arroz con pechuguitas de gorrión que nos hizo Juani el bombero, Gin?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristo a veces tiene la extraña capacidad de sacar a relucir aquellos temas que yo querría que quedaran bien enterrados en el subconsciente colectivo. El arroz con pechuguitas de gorrión era uno de ellos. Bien es cierto que estaba estupendo pero recuerdo que al principio estaba intrigadísima por saber de dónde habría sacado el bombero pollos tan diminutos. Cuando nos dijo que se trataba de gorriones y que se había pasado todo el día anterior limpiándolos para dejar las pechuguitas nada más me imaginé la pila de gorriones muertos y despechugados (literalmente) y me entró un mal rollo que no pude seguir comiendo. Vaya, aquello solamente fue comparable al día que Claudia la colombiana nos invitó a comer y cuando llevábamos ya medio plato comido nos preguntó si nos gustaba la lengua. En ese mismo momento terminó la comida. Y es que somos unos prejuiciosos, vale, pero por mucho que me intente mentalizar lo de zamparme un puñao de pajaritos no termina de convencerme nada de nada. Y de las lenguas de criaturas muertas ni hablemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iba a fulminar a Cristo con la mirada pero afortunadamente él y Rosamari se enredaron a discutir sobre gastronomía y me dejaron tranquila para pensar en la manera de desarraigar a las palomas de las palmeras. De pronto se me ocurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡El nido! Si les quitamos el nido se irán de ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era tan fácil que no sabía cómo no se me había ocurrido antes. Lo que no parecía tan fácil era cómo subir a lo alto de la palmera (son doce metros) esquivando picotazos (eh, que yo he visto “Los pájaros”) localizar un nido, hacerlo añicos, y bajar sana, salva, y triunfal, al jardín. Pero bueno, pensé que la cosa no iba mal. De momento había dado con la solución. Otro día me dedicaría a pensar cómo ejecutarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la solución parecieron aportarla las mismas palomas. Dos días después volvía del pueblo en coche con Madagascar cuando vimos dos palomas caminando por la carretera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Vas a atropellar una paloma! ¡Gira el volante!¡Esquívala!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces Madagascar se cree que soy Lara Croft y que estamos en una autopista y se olvida de que por la calle no cabe más que coche y medio (el otro medio suele estar retrepado en la acera bien aparcadito).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No digas bobadas, Madagascar, a ver si te crees que las palomas son tontas. Cómo voy a atrop… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡CHOF, CHOF! No pude terminar la frase. Por el retrovisor vi el cadáver espachurrado de la paloma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿La has atropellado?&lt;br /&gt;- Mmm… creo que sí.&lt;br /&gt;- ¡La ha reventao entera! ¡Está la carretera llena de tripas y de sangre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno estaba entusiasmado; se había salido de la silla del coche para mirar por el cristal trasero. A veces no sé de dónde salen estos niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la comida Bruno contó el atropello. “Se trata de una acción vituperable que deploro de veras” dijo JB, y se quedó tan pancho. Yo empiezo a cuestionarme seriamente lo de impedirle ver películas de romanos, que luego nos suelta cosas así y terminamos hablando todos que parecemos Judá Ben Hur y el colega aquel de la cuádriga tuneada de negro. Kenya, por cortesía del canal Odisea (de verdad que durante esa comida estuve tentada de borrarme del Digital para siempre) nos explicó que las palomas son monógamas y que si un miembro de la pareja muere el otro se deja morir porque no soporta vivir sin su pareja. “Estupendo” dije fríamente “a ver si se muere pronto y puedo tender la ropa en paz de una vez”. El tono fue lo suficientemente lúgubre como para que nadie continuara hablando del tema. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la cosa parecía funcionar. Durante un par de días la paloma superviviente se lanzaba entre las ruedas del coche cada vez que me veía aparecer por la calle, en plan kamikaze. Hay que decir que ella era una kamikaze muy torpe y yo una asesina fatal porque ninguna de las dos conseguimos nuestro objetivo y la paloma siguió vivita y coleante. Al final, aburrida de intentar suicidarse sin éxito, la paloma dejó de atacar mis ruedas y se fue. Y yo me quedé tan contenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta hoy, que al tender la ropa con Kenya hemos oído unos “currucucúes” de lo más familiar y al mirar he visto que la paloma ha vuelto ¡con otra pareja! He mirado a Kenya de modo acusador, claro. “Con que fieles hasta la muerte, ¿eh?”, y se ha inflado a reir. Llevo todo el día buscando el tirachinas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6832998337652025746?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6832998337652025746/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6832998337652025746' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6832998337652025746'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6832998337652025746'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/04/cucurrucuc.html' title='Cucurrucucú'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2765379552919893056</id><published>2008-04-03T12:31:00.000-07:00</published><updated>2008-04-03T12:32:29.363-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Un mal momento</title><content type='html'>"¡Dios mío, qué mala suerte! Otra pérdida más. Soy una desgraciada. Nada me sale bien. Cada vez que intento hacer algo, sea lo que sea, lo fastidio. Si no soy capaz de hacer bien una cosa insignificante, algo cotidiano, cómo voy a poder llevar adelante mi vida. Nunca seré nadie; siempre un cero a la izquierda. ¡Ay, Dios! Miro y solamente veo un abismo. Esto es siempre mi vida: un abismo en el que solamente hay pérdidas desastrosas y… "&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Ding-Dong)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola, soy la vecina del bajo; te traigo una toalla. Se te acaba de caer al recoger la ropa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2765379552919893056?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2765379552919893056/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2765379552919893056' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2765379552919893056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2765379552919893056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/04/un-mal-momento.html' title='Un mal momento'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-5656868903121615253</id><published>2008-04-01T14:36:00.000-07:00</published><updated>2008-04-02T01:30:37.478-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Donegal</title><content type='html'>Me levanto temprano. Hace mucho frío en la cocina. Declan ha ido a comprar pan para desayunar. Me ducho y preparo café mientras le espero. Siempre madruga más que yo. Por muy temprano que me levante él lo ha hecho antes. Se levanta, se ducha con agua fría, incluso en invierno, y desaparece un par de horas. Luego vuelve trayendo pan o bollos recién hechos para el desayuno. Nunca le he preguntado dónde va y qué hace en esas horas. No sé si se dedica a pasear, si reza, si corre por el campo, o si hace meditación. No lo sé y no me importa. No me importa siempre, sólo cuando creo que a veces sería bueno para él que yo lo supiera. Pero de eso no estoy segura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llueve. Hoy, ahora, toca esa lluvia blanda y fina que engaña haciendo que parezca que las gotas se limitan a flotar en el ambiente, y que hace que terminemos calados hasta los huesos. Declan entra y sacude la cabeza esparciendo agua por la cocina. Trae pan caliente y el periódico. Cuando terminamos de desayunar yo leo el periódico mientras él recoge la cocina en silencio, sin molestarme. Sólo después de haber desayunado, después de haber echado un vistazo al periódico, hablamos y decidimos qué vamos a hacer cada día. Es una rutina que establecimos el año pasado sin darnos cuenta. Entonces trabajábamos juntos. Este año compartimos las vacaciones pero seguimos manteniendo ciertos hábitos que facilitan nuestra convivencia. El año pasado yo le explicaba qué buscaba, qué necesitaba, con quién quería hablar, y él decidía la manera de hacerlo. Este año hacemos algo parecido: él me pregunta qué me gustaría ver, dónde me gustaría ir, y él decide cómo y dónde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajamos en su coche. Es una furgoneta grande y alta. Está preparada para poder dormir en ella en caso necesario pero preferimos las granjas y los bed and breakfast. Hasta ahora no hemos tenido problemas de alojamiento. En esta zona no hay casi turistas y en todos los pueblos se pueden alquilar habitaciones para unos días. Hoy no ha preguntado qué quería hacer, vamos a ver Downings Bay y luego subiremos hacia el norte, hacia Sheep Haven. Como es habitual aquí, en cuestión de minutos deja de llover y sale el sol, un sol tibio pero brillante, que no calienta pero ilumina los prados verdes y hace que el cielo se vea profundamente azul. Disfrutamos el buen tiempo y aprovecho que Declan conoce perfectamente la zona. Le dejo hacer, voy donde quiere y veo lo que me muestra, relajada, confiada, tanto que el día se me pasa volando. Me dice que vamos a recorrer Donegal un par de días y luego iremos hacia el Este, a Londonderry. No me dice más y yo no le pregunto. Sé quién es Declan, sé lo que ha hecho y lo que calla. Lo sé y nunca le he dicho si me importa o no me importa; no le juzgo y él lo agradece. Tampoco él me juzga a mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-5656868903121615253?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/5656868903121615253/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=5656868903121615253' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5656868903121615253'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5656868903121615253'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/04/donegal.html' title='Donegal'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-6799377908238890669</id><published>2008-03-25T05:43:00.000-07:00</published><updated>2008-03-25T05:50:40.556-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>La noche del cometa</title><content type='html'>Rafael viene a recogerme. No hace mucho frío pero llevo unas mantas de viaje porque es temprano y de madrugada refrescará. Al ponerlas en el asiento de atrás del coche veo saco de dormir: Rafael ha pensado lo mismo. Yo traigo, además, una mochila pequeña con un termo de té dulce y galletas. Enciendo el equipo de música y suena Serrat. Sonreímos. “¿Pero es que tus hermanos sólo escuchan a Serrat?” El coche es de los hermanos de Rafael, los pequeños, los gemelos. Tienen sólo dos años menos que yo, y estudian en mi facultad; ellos casi empiezan y yo ya termino. A veces me los cruzo por las escaleras. Entonces nos miramos y nos saludamos con una inclinación de cabeza. Nunca hemos hablado pero sabemos quiénes somos porque nos hemos visto en fotografías en casa de Rafael. Los fines de semana salen de bares, a beber, y le prestan el coche a su hermano mayor, el artista, el bohemio. Y nosotros salimos por los pueblos, vemos montes, comemos en sitios desconocidos y tomamos café viendo a los viejos jugar al dominó y al mus en bares en los que no entran turistas. Por las noches, en invierno, recorremos las calles de Madrid hasta que nos hartamos, aparcamos el coche y buscamos algún sitio acogedor en el que seguir conversando o escuchando buena música. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche es diferente. Salimos de Madrid en dirección a Navacerrada. Subimos el puerto. A Rafael, que no suele venir por aquí, le sorprende la cantidad de tráfico que hay a estas horas. Conduce despacio dejándose adelantar por todos. Nosotros no vamos a ningún sitio en concreto, nadie nos espera, no tenemos que estar en ningún lado a ninguna hora así que podemos permitirnos el lujo de ir despacio, disfrutando el camino. El puerto está lleno de coches. Hay de todo: parejas que quieren pasar una noche especialmente romántica, grupos de amigos que han venido a ver el prodigio, familias con niños excitados por la novedad es estar fuera de casa a estas horas. Aparcamos y durante un rato miramos el cielo, como todos, hasta que decidimos buscar otro observatorio con menos gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajamos el puerto y nos perdemos por una carretera local hasta llegar a una pequeña explanada. Conozco el sitio. Estamos en Cercedilla. Le cuento a Rafael que aquí es donde se organizan por San Juan las Enramadas del pueblo. Hoy no hay nadie. Aparcamos, cogemos las mantas, el saco de dormir y la mochila, y avanzamos a pie unos metros por un caminillo. Nos sentamos sobre una manta y nos abrigamos con la otra y con el saco. Bebemos té caliente y nos comemos las galletas mirando al cielo. Conversamos, nos gusta hacerlo, pero durante el momento mágico, sin ponernos de acuerdo, nos callamos los dos y nos perdemos mirando las estrellas, las señales del Halley que pasa. Dicen que el de este año no es el avistamiento más espectacular. A mí me parece una maravilla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-6799377908238890669?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/6799377908238890669/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=6799377908238890669' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6799377908238890669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/6799377908238890669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/03/la-noche-del-cometa.html' title='La noche del cometa'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-4168929869424124616</id><published>2008-03-18T05:57:00.000-07:00</published><updated>2008-03-18T06:01:13.041-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Cuidado con lo que deseas...</title><content type='html'>Quería una tarta perfecta para una boda perfecta así que buscó por todo el país hasta que encontró a los pasteleros capaces de convertir sus fantasías en chocolate, y les explicó qué quería. El día de la boda todo fue perfecto, como había soñado. El vestido causó sensación, la ceremonia hizo llorar a madres y amigas, y la comida satisfizo a todos. Cuando apareció la tarta se quedaron sin habla. Se trataba de una perfecta reproducción en miniatura del Taj Mahal realizada en mazapán y chocolate. Era tan perfecta que no quisieron ni cortarla. De postre comieron frutas de temporada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-4168929869424124616?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/4168929869424124616/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=4168929869424124616' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4168929869424124616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/4168929869424124616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/03/cuidado-con-lo-que-deseas.html' title='Cuidado con lo que deseas...'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2185984396159129246</id><published>2008-03-16T13:20:00.000-07:00</published><updated>2008-03-16T13:53:39.885-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>... al que no estrena se le caen las manos</title><content type='html'>Cuando era pequeña me daba bastante miedo el Domingo de Ramos (me daba miedo casi todo, la verdad, pero me reconocerán que lo de temer el Domingo de Ramos como si fuera un viernes trece o el día del cumpleaños de Chucky se sale de lo común). Por un lado me encantaba porque solíamos pasarlo en Alicante y nos compraban unas palmas trenzadas tan bonitas que las conservábamos el resto del año hasta que terminaban, negras y churretosas perdidas, en el cubo de la basura. Las palmas no me daban miedo más allá de que acabáramos ensartándonos un ojo con alguno de los remates o que acabara tragándome las borlas trenzadas que les colgaban por todos lados. Lo que me daba miedo era el dicho que durante la semana anterior escuchábamos a todas las abuelas: Domingo de Ramos, al que no estrena se le caen las manos. Las abuelas soltaban semejante barbaridad y sonreían, las jodías, como si hubieran dicho sojosnegrostienesmorena. Ya, ya. Ya sé que eso es como las cadenas que recibimos por mail amenazándonos con no volver a comer jamón en la vida si no reenviamos una carta tristísima en la que una niñita que se pilló un dedito con un cascanueces agoniza gangrenosa perdida en un hospital de la alta Mongolia esperando que el reenvío masivo de la carta obre el milagro de devolverle los siete dedos que le llevan ya amputados. Pues lo mismo, con la diferencia de que a estas alturas de vida los mails no los reenvío ni borracha (hombre, borracha es que ni atino con la tecla para conectarme a la intesné) pero con ocho y nueve años yo no me creía lo de las manos pero por si acaso procuraba estrenar algo ese día, así que procuraba reservar algunos calcetines nuevos o alguna braga. Las bragas eran mucho más efectivas porque siempre cabía la posibilidad de que el Domingo de Ramos amaneciera un día soleado de morirse, de esos en los que o te pones sandalias o terminas con los datilillos cocidos, y luego me tirase el día entero temiéndome que con cualquier gesto me saliera una mano volando como si fuera una leprosa de Molokai. Con las bragas no había problema porque hiciera el tiempo que hiciera siempre las llevaba del mismo estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana, después de desayunar, he preparado la ropa que me iba a poner hoy cuidándome muy mucho de sacar unas braguitas negras recién compradas (por si acaso) y libre de todo peligro me dedicaba a sacar del cubo la bosa destinada a la basura orgánica (hago más apartadijos con la basura que con la ropa que voy a meter en la lavadora, y no sé para qué si luego lo echamos todo en el único contenedor de basura que hay al final de la torrentera) cuando he notado un "cruijj" así por la cartuchera izquierda y me he quedado doblada por la mitad. Kenya, ocupada en sacar del cubo correspondiente otra de las bolsas de basura, me ha mirado, ha soltado una carcajada y ha dicho algo así como "estás vieja". Le he lanzado mi mirada más asesina aprovechando que a veces rivalizo en mirada periférica con el camaleón Currito, y se le ha helado la carcajada antes de terminarla. "Em... que va a ser verdad y todo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y era verdad, claro que era verdad, que me había quedado doblada por la mitad de mala manera sin poder enderezarme mientras no dejaba de visualizar las braguitas negras esperándome sobre la cama y sin parar de pensar: "tenía que haberme duchado y vestido nada más levantarme; esto ha sido por no haber estrenado nada".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumiendas cuentas (como decía un becario que tuve, más brutillo que un arado el pobre pero que en cumplimiento del principio de píter llegará lejos), que aquí estoy, después de varios ibuprofenos, dos masajes con flogoprofén, y un calmante cuyo nombre no sé ni pronunciar, aburrida perdida y con la cartuchera izquierda doliéndome sin parar me ponga como me ponga. Así que no sé si estos días me verán aparecer por aquí pero si aparezco y el resultado es una mezcla de surrealismo y mala leche, a mí no me echen la culpa, pío pío que yo no he sido, que la culpa es de la cartuchera, que ha decidido tener sensibilidad propia y hacerse valer. Y háganme caso: el año que viene estrenen algo, aunque sea una gomilla del pelo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2185984396159129246?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2185984396159129246/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2185984396159129246' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2185984396159129246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2185984396159129246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/03/al-que-no-estrena-se-le-caen-las-manos.html' title='... al que no estrena se le caen las manos'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-8540658504608070152</id><published>2008-03-13T12:17:00.000-07:00</published><updated>2008-03-13T12:20:24.890-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Noordwijk</title><content type='html'>Cuentan las crónicas que hace dos mil años los hombres más altos procedían&lt;br /&gt;de los Países Bajos y eran reclutados por el imperio romano como guardias&lt;br /&gt;especiales al servicio del emperador. Hoy, los holandeses siguen siendo&lt;br /&gt;altos, tanto que según me explica Aafke la KLM ha modificado las medidas de&lt;br /&gt;los asientos en los aviones para adecuarlos a las necesidades de su&lt;br /&gt;población. Aafke me lo cuenta con una media sonrisa mientras yo miro con&lt;br /&gt;algo de asombro a Silvio y a Fernando, quienes se van haciendo más grandes a medida que se aproximan a nosotras. Cuando llegan hasta nuestra mesa les doy la mano y me quedo sentada para evitar el contraste. Sé que es inevitable y que dentro de un rato tendré que caminar, no "codo con codo" sino casi "hombro con cadera", junto a estos dos hombres que superan los dos metros, pero prefiero que ese momento llegue más tarde. Miro alrededor y me doy cuenta de que soy la única que les ha mirado con sorpresa porque soy la única extranjera del bar. Silvio y Fernando trabajan en la universidad; su departamento se dedica a hacer estudios para continuar ganando tierras al mar, y mejorar el afianzamiento del terreno y su aprovechamiento agrícola. Nos hablan de los distintos tipos de cultivo, de las semillas y su tratamiento, de las mareas, y de la constante amenaza que supone el mar. Estamos sentados en una mesa en la calle, y aunque estamos en julio sopla un viento frío que amenaza con tirar las sombrillas incluso cerradas como están. Escucho a Fernando hablar del terrible mar, de este Mar del Norte que nos ofrece sus aguas grises y opacas como si fuera en realidad mercurio, y por un momento puedo imaginar las batallas que ha acogido, los monstruos con que los hombres lo han poblado, y las duras luchas que han mantenido contra él. Mirándolo entiendo también la fascinación que despierta incluso así, o sobre todo así, desafiante, bravío, magnético. Y comprendo entonces que sólo unos gigantes son capaces de medirse con él, ganarle, y mantenerlo a raya.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-8540658504608070152?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/8540658504608070152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=8540658504608070152' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8540658504608070152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/8540658504608070152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/03/noordwijk.html' title='Noordwijk'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2787517982216251569</id><published>2008-03-11T02:35:00.000-07:00</published><updated>2008-03-11T02:36:57.605-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Civilización</title><content type='html'>El fin del mundo llegó anunciándose mediante un amenazante rumor lejano que se fue acercando hasta convertirse en un rugido ensordecedor que anulaba cualquier sonido excepto unos gritos despiadados mediante los cuales los demonios determinaban la posición de sus víctimas y celebraban su inmolación mientras extendían a su alrededor el hedor de la podredumbre humana. Las paredes y el suelo vibraron. De pronto todo cesó; los demonios se alejaron llevándose aquel infierno. Sin abrir los ojos, comprendió que su denuncia no había prosperado y que el camión de la basura seguía pasando, como siempre, a las cinco de la mañana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2787517982216251569?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2787517982216251569/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2787517982216251569' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2787517982216251569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2787517982216251569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/03/civilizacin.html' title='Civilización'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-1502912134399028888</id><published>2008-03-06T07:42:00.000-08:00</published><updated>2008-03-06T07:45:53.616-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Burgas</title><content type='html'>Viajamos bordeando montes por una carretera que hace poco más de una hora&lt;br /&gt;dejó de serlo para convertirse en un carril de tierra. Vamos despacio y&lt;br /&gt;tenemos las ventanillas cerradas para evitar la polvareda que levanta la&lt;br /&gt;camioneta que llevamos delante, así que el calor empieza a ser agobiante.&lt;br /&gt;Cuando Todor ve coches aparcados a ambos lados del camino se detiene y&lt;br /&gt;estaciona él también. Sacamos un par de mochilas; desde allí hasta la&lt;br /&gt;explanada de la romería nos toca ir andando pero la caminata merece la pena&lt;br /&gt;aunque solamente sea para disfrutar del ambiente. Por todos lados hay&lt;br /&gt;familias enteras vestidas con trajes tradicionales y cargadas con bolsas&lt;br /&gt;enormes llenas de comida y mantas para sentarse en la hierba. Algunos montan caballos cubiertos con cintas de colores de la cabeza a la cola pero la&lt;br /&gt;mayoría vienen en camioncitos y furgonetas destartaladas, e incluso en carros, también adornados con cintas y flores, y tirados por bueyes de&lt;br /&gt;cuernos enormes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según nos vamos acercando a la explanada aumentan los puestecillos de dulces, fruta y limonada fría. De uno de ellos sale un olorcillo familiar a churros. Me acerco y veo que venden una especie de masas fritas que luego recubren de azúcar. Compramos unas cuantas, que nos entregan en un papel de periódico, y las comemos mientras observamos. Pacientemente, Todor responde a todas mis preguntas, riendo ruidosamente con alguna de ellas. Me cuenta el origen de la romería y la razón de que se celebre aquí, en un sitio aparentemente alejado de todo excepto de la frontera turca, que está a poco menos de cien metros y me explica que la mayoría de los asistentes a la fiesta viven en aldeas vecinas pero que son todos búlgaros; no hay ningún turco. Sonrío. Sé que en eso búlgaros y griegos son iguales: detestan a los turcos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todos lados escuchamos música hecha con instrumentos tradicionales: acordeones, gaitas, flautas, y tambores. Sorprendentemente escuchamos también una trompeta. Nos acercamos y creo retroceder en el tiempo. Es como estar viendo de nuevo al Circo Rubí, a los gitanos que acampaban en el descampado frente a mi casa y se pasaban el día ensayando sus números, sólo que esta vez la estrella del circo no es una cabra que sube y baja escaleras sino varios perrillos y un oso pardo que baila al son de la trompeta. El oso está sujeto por una cadenita que le cuelga de una argolla que lleva en la nariz. Su cuidador me ofrece la cadena para que haga bailar al oso y lo hago con un cierto temor. El oso se deja llevar dócilmente. Cuando el número termina su cuidador le acerca un cubo de plástico lleno de cerveza. La gente se dispersa y Todor y yo nos quedamos a conversar. En el circo trabajan cuatro generaciones de la misma familia. Mientras ellos hablan miro al oso, que ha terminado la cerveza y está tumbado a nuestros pies, y le acaricio. “Es un oso precioso; se nota que es búlgaro” le digo provocándole. Él sonríe. “Es un oso especial. Hace dos días era turco. La semana que viene será griego. Es especial. Como yo.”&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-1502912134399028888?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/1502912134399028888/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=1502912134399028888' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1502912134399028888'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1502912134399028888'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/03/burgas.html' title='Burgas'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2876138197754259336</id><published>2008-03-05T05:02:00.000-08:00</published><updated>2008-03-05T05:14:13.016-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Buscavidas</title><content type='html'>Durante un tiempo, mientras estudiaba en la facultad, tuve una especie de “complejo de cigarra”, que no sé si existe o no pero que si no existe debería y por si acaso no existía no importa que ya lo he inventado yo. La culpa de mi complejo no era mía sino de mis compañeros, que se dividían en tres grupos: los que querían ser Miguel de la Quadra Salcedo (uno lo consiguió), los que querían ser Pérez Reverte, y los que querían ser José María García. También estaban los que no sabían lo que querían ser pero pensaban que al salir de allí conseguirían ser algo, pero esos andaban siempre muy perdidos y ni hostilizaban ni nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me acomplejaban los que sabían a quién querían parecerse porque estaban todos poseídos por un extraño frenesí profesional y parecían rivalizar en a ver cuál de ellos hacía más prácticas laborales. Claro, como no había mercado para todos al final terminaban pasándose los veranos escribiendo sucesos en el periódico comarcal de su zona o pinchando discos de madrugada en las radios más perdidas de la España rural. Yo no le ví nunca mucho color a aquello y preferí dedicar mis ratos libres a cosas mucho más lúdicas (bueno, también di rienda suelta a la esquizofrenia lingüística y correteaba del Instituto Británico a la Asociación España URSS a ver qué aprendía) como la música y el baile, con lo que me gané unas cuantas miradas descalificadoras por parte de mis compañeros, miradas que recogí y convertí en el “complejo de cigarra” del que hablaba antes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menos mal que lo de ir de sufridora y de víctima me aburre casi tanto como llorar y tardé menos de dos días y medio en recordar a Freud (“todo complejo es una mentira”) y quitarme el problema de encima. Total, si luego salimos de la facultad todos igual de cruditos y al final resultó que mis horas y noches de faranduleo me fueron más útiles que todas las prácticas en redacción del mundo, porque uno de los primeros sitios en los que trabajé fue una revista de arte donde se juntaba la fauna más rara del mundo mundial (y mira que entonces había gente rara en Madrid), como Luis “el engrasador”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El engrasador” venía a ser algo así como el chico para todo, o sea, que lo mismo te recogía un paquete en un museo que descargaba cajas de folios, o nos servía de conductor cuando teníamos que ir fuera de la ciudad. Yo reconozco que me divertía muchísimo ir con él, sobre todo porque al ser una revista de arte “el engrasador” estaba normalmente fuera de lugar y dejaba al personal de museos y galerías de arte ojipláticos perdidos. Lo de “el engrasador” venía de sus otros trabajos. Y es que Luis era el mejor buscavidas que me he topado jamás, y una de sus ocupaciones era recorrerse los comercios ofreciéndose para engrasar los cierres de los escaparates. Y colaba. Que se sacaba un dinerito, vaya. Luego, cuando había terminado de engrasar lo que se pusiera por delante, se recorría los bares y restaurantes vendiendo rosas. Ahora todo pichigato vende rosas pero entonces aquello no lo hacía casi nadie, y menos tipos de metro ochenta con la nariz rota y pinta de gladiadores. Era un peligro porque cuando me lo encontraba en algún local por la noche se ponía contentísimo y se sentaba en mi mesa a tomarse algo ante el pasmo de quien estuviera conmigo. A mí me encanta la gente que se las ingenia así de bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra tarde H. y yo decidimos aprovechar esta especie de pre-primavera que se nos ha venido encima y nos fuimos a comer a la playa, al griego. Estábamos digiriendo al solecito una de las mejores moussakas que he comido los últimos cinco años cuando se acercaron dos potos gigantes y una schefflera. A mí lo que me extrañó no fue que las plantas caminaran porque a pesar del ouzo ya me había imaginado que llevaban detrás dos señores sujetándolas; a mí me extrañó que las hubieran sacado a la calle en un día tan soleadito, porque aquí lo que se estila es sacar las plantas a la calle en cuanto caen cuatro gotas, que fue una de las cosas que más me chocaron cuando llegué aquí (tengan en cuenta que yo venía de un sitio sin problemas de agua y me hacía mucha gracia eso de que las macetas aparecieran con la lluvia, como los caracoles; bueno, me hizo gracia hasta que un día casi me caigo de morros porque me habían puesto un macetón de pilistras en la puerta). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las macetas, y sus correspondientes porteadores, entraron en el local y salieron a los pocos minutos. Y no les eché mayor cuenta hasta que decidimos irnos a tomar una copa a otro sitio y volvimos a ver el jardín andante, esta vez de un lado para otro. Aquello era como un sketch de Benny Hill, plantas p’arriba, plantas p’abajo, plantas entrando en un local, plantas entrando en otro. Es que sólo faltaba la musiquilla. Además, como eran macetones enormes los porteadores veían poco y mal así que entre eso y que debían pesar como dos burros muertos, iban los pobres resoplando, tropezando con todo lo que se les ponía por delante, y sudando la gota gorda. Ya estaba intrigadísima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Jo, qué trabajo más cansado, repartir macetones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;H., que estaba cómodamente recostadito en su sillón, y tomando el sol con los ojitos entrecerrados, los abrió y echó una miradita rápida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Como me digas que quieres una la vas a llevar tú, aviso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me conectaron todas las neuronas y no se me hizo la luz: fue como si cortilandia entero se me hubiera encendido en el cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me irás a decir que las venden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;H. movió la cabeza divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Que las venden por los locales? ¿Como las chinas que van vendiendo rosas por los restaurantes? - (es que últimamente todas las que venden rosas por las noches son chinas, con lo que ni entiendes el precio ni ellas te entienden lo que preguntas ni ná) – Venga ya, hombre, si son macetones enormes, eso cómo va a ser, quién va a comprarse un macetón por la calle, con lo que pesan, con lo que abultan, menuda barbaridad, a quién se le ocurre pensar que va a sacar pasta así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;H. se había incorporado y asentía muerto de risa. En la acera de enfrente los potos y la schefflera se cruzaban con una familia. En menos de dos minutos, y tras un regateo rapidísimo, los potos habían cambiado de porteadores y se alejaban paseo abajo. Durante un rato nos estuvimos riendo del tema. Cuando volví a casa me encontré a JB la mar de contento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- He bajado al pueblo a por tabaco y mira lo que he comprado en la calle. Baratísima, oye, y no he tenido ni que ir al vivero ni nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La schefflera, más alta que yo, ocupaba una de las esquinas del comedor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2876138197754259336?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2876138197754259336/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2876138197754259336' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2876138197754259336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2876138197754259336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/03/buscavidas.html' title='Buscavidas'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2041470712707869587</id><published>2008-03-03T11:03:00.001-08:00</published><updated>2008-03-03T11:03:46.739-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Extraña Europa</title><content type='html'>Querida Min, no te he escrito antes para no entristecerte. Hasta ahora lo he pasado mal. Aquí todo es diferente y extraño: las casas, los vestidos, las costumbres y, ¡ay!, la comida. No consigo acostumbrarme a beber leche. Tampoco encuentro sabor a los guisos. Estos occidentales comen cosas rarísimas. ¿Te puedes creer que los Polo tienen cinco perros pero no piensan comérselos? Anoche, cuando iba a decirle que quería regresar, Marco me sorprendió con un tazón de olor familiar, reconfortante. Es increíble pero estos bárbaros preparan buen té, así que haré otro intento por aclimatarme antes de volver a China.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2041470712707869587?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2041470712707869587/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2041470712707869587' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2041470712707869587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2041470712707869587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/03/extraa-europa.html' title='Extraña Europa'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7526074524018721572</id><published>2008-02-26T10:55:00.000-08:00</published><updated>2008-02-26T23:36:28.187-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>La Cabina</title><content type='html'>A mi madre siempre le han gustado lo que aquí llaman las "películas de susto" (el realidad dicen “zuto), y cuando más miedo mejor. No le dan ni miedo ni susto ni nada, al contrario, se pone como más contenta. Rara, rara. A mi padre en cambio no le gustan ni un pelo. Él está muy bien enseñado: si una película es de miedo él se caga vivo, como debe ser. Nosotras nos hemos saltado todas las leyes de Mendel, y en lugar de ser guisantes verde o amarillo hemos salido una especie de cruce a cuadritos tipo Burberry, con lo que las películas de terror nos dan un miedo espantoso pero disfrutamos como locas. Pero locas del todo, vaya, que recuerdo una noche de invierno que fuimos B1 y yo a ver "Lo que la verdad esconde" en sesión golfa entre semana, y gritamos como poseídas cada vez que salía el fantasma, o se cerraba una inocente puerta, que ya puestas aprovechamos y vaciamos los pulmones cada vez que nos dio la gana. Total, en el cine solamente había otra persona más, y cuando vio que no nos cortábamos ni medio pelo se puso también a dar alaridos. Del trayecto de vuelta a la casa, con esas calles oscuras y vacías, no voy a contar nada porque todavía me da la risa cada vez que me acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además a mí con este tipo de películas me debe pasar como con los chistes, que me los cuentan, y si me los repiten a la media hora me río otra vez porque se me olvidan. Y si son de Lepe se me olvidan antes. Pues con las películas de miedo me pasa algo parecido, que aunque las haya visto me acojonan igual que la primera vez. Como que después de haber visto “Lo que la verdad esconde” con B1 en el cine intenté verla en la televisión unas cuatro veces (bendito canal satélite digital) y no hubo manera. Yo creo que era incluso peor que la primera vez porque estaba todo el tiempo esperando que apareciera la muerta y eso y claro, daba unos repullos en el sofá que al final tuve que apagar la televisión y subir corriendo a acostarme con tal miedo que ni me miré en el espejo mientras me lavaba los dientes por si se me aparecía algún fantasma (mejor, porque debía tener la cara hasta desencajada y si me llego a mirar me habría asustado más que si se me hubiera aparecido el pantojito pidiéndome fuego). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por si fuera poco yo para el cine de miedo tengo la manga tan ancha que ríanse ustedes de los kimonos. Para mí en el cine de susto cabe todo. Y cuando digo todo me refiero a todo, desde Shin Chan (siempre me acuerdo de la sobrina de un amigo que cuando veía esos dibujos en la tele lloraba espantadita perdida y decía “Chin Chan no, Chin Chan no” echando tantas lágrimas que daba pena la pobre) a La casa de la pradera, pasando por los desmanes de Chuky (uf, después de Chuky no volví a mirar igual a los gusiluces) y algunas emisiones de Cine de Barrio. El otro día, por ejemplo, pusieron “Los pájaros” y cuando acabó Madagascar dijo que aquello no era película de susto ni nada. “Hombre” le dije yo toda ofendida porque a mí sí me lo parecía, “a ti no te dan miedo porque tú tienes la cabeza llena de pajaritos y estás acostumbrada a tratarlos”. “Pero si se ve todo falsísimo”. Claro, Kenya, que se ha criado con los parques jurásicos en pleno, no admite plástico en ningún monstruo que se precie. Y es que a estos niños es difícil asustarles. Con el miedo que me dio a mi “King Kong” (ojo, que hablo de la versión de 1933, la de Merian C. Cooper, que la volví a ver hace poco y los dinosaurios cantaban a goma que parecía aquello La Travista) y la risa que les dio a ellas. Aunque también lo entiendo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, por ejemplo, no me asusté con “La cabina” hasta hace unos días. Y no porque la viera sino porque la sufrí en mis chichas morenas. Bueno, algo parecido. No se trataba de una cabina telefónica sino la cabina del aseo de señoras de una delegación de la Junta. Pensándolo después debió ser cosa del karma ése porque quince minutos antes me había dedicado a reirme de lo lindo mirando a la Delegada Provincial que se había quedado encerrada en el ascensor y no paraba de subir y bajar, y como era uno de esos ascensores con paredes transparentes todo el mundo podía verla allí encerradita, con cara de sota, esperando que el técnico de mantenimiento abriera. Así que tuvo que ser el karma, por mala, que yo reirme me reí poco pero hice los comentarios más cáusticos de todos. Total, que entré en el aseo, eché el pestillo, encantada de la amplitud (a ver, era el de minusválidas, no iba a ser grande) y la limpieza, y me dediqué a mis cosas. Y por supuesto, pasó lo que pasó, que cuando quise salir el pestillo dijo que no. Intenté de todo, desde dar empujones al más puro estilo clinisgud (jo, qué daño en el hombro, poramordeDios) hasta hurgar con una horquilla del pelo, que es algo que me pasma desde que una vez vi a una amiga en Orcasitas abrir un coche por ese procedimiento (nada más para demostrarme que se podía, no vayan a pensar mal; también se ofreció a enseñarme a hacer un puente y le dije que muchas gracias que eso ya sabía hacerlo y que mejor nos fuéramos corriendo no nos fueran a pillar como dos chorizas cualquiera) pero nada, aquello no se abría así que opté por sentarme a esperar. Total, los servicios de mujeres siempre están llenos así que seguro que no tendría que esperar mucho para que apareciera alguien. Y mis comentarios sobre el ascensor debían haber sido demasiado malévolos porque el karma decidió castigarme con una ausencia tan prolongada de meonas que empecé a preocuparme. Y más cuando miré el reloj y ví que estaban a punto de cerrar el edificio.&lt;br /&gt;En esto entraron dos señoras. Por la voz debían ser mayores. Venían hablando de achaques, análisis de sangre, y demás. Yo iba a empezar a gritarles pero me parecía mal interrumpir así que esperé a que hubiera un clarito en la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues mañana tenemos cita en el centro de salú para hacernos los análisis para el sintrón.&lt;br /&gt;- ¡Aaaaaay, el sintrón! ¡Fatal que está mi Manolo del sintrón! Echaíto a perder que lo tiene.&lt;br /&gt;- Pues Conchi, que se lo mire, que eso es mú malísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo reconozco que, dada mi situación en esos momentos, debía haberme callado pero no pude. La carcajada me salió del alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cucha, qué maleducada, ésa se está riendo de nosotras- dijo una de ellas (la Conchi), con toda la razón del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Perdonen señoras, pero me he quedado encerrada. ¿Podrían avisar a alguien para que vengar a abrirme?&lt;br /&gt;- Sí, anda, que tú te estabas riendo de nosotras, guapa.&lt;br /&gt;- Que nooooooo, de verdad, que me reía de mis cosas.&lt;br /&gt;- ………&lt;br /&gt;- De verdad, por favor, avisen a alguien, que llevo ya un rato aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las oí cuchichear en un tonillo indignado que me dio mala espina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señoras, por favor, avisen a alguien.&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- ¡Señoras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta del aseo acababa de cerrarse. Cogí el móvil y marqué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola, Gin, rápido que no puedo hablar, que tengo una rueda de prensa en cinco minutos.&lt;br /&gt;- Jose, que me he quedado encerrada en un lavabo y no puedo salir.&lt;br /&gt;- ¿Y qué quieres, que deje la rueda de prensa, vaya para allá,y te abra?&lt;br /&gt;- No, mujer, que llames a la Delegación y le digas al de centralita que manden a alguien para abrir.&lt;br /&gt;- Mira, Ginebra, que no me da tiempo, que te he dicho que tengo una rueda de prensa y tengo esto llenito de periodistas.&lt;br /&gt;- Vale, vale, pues la próxima vez que no sepas dónde has aparcado el coche en el carrefour y te dé un ataque de nervios no me llames a mi para buscarlo como si fuera Garbancito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jose se quedó callada medio nanosegundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, lo intento, pero no sé si voy a poder, eh, tú búscate la vida. Beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y me colgó sin más. Luego llamé a JB. Se descojonó un poco y prometió que llamaría a la Delegación. Y mientras pasaban los minutos. Y llamé a Kenya para que avisara. Y yo llevaba ya un rato acordándome de José Luis López Vázquez en “La cabina”. Y se me despertó el lado dramático. Y luego me dio la risa. Y cuando estaba riéndome más escuché una voz que me decía que me apartara que iban a tirar la puerta, cosa que hicieron en dos minutos. Cuando salí aquello parecía una fiesta: dos conserjes, el telefonista, el guardia de seguridad de la Delegación (con la porra en alto esperando que saliera del aseo qué sé yo qué), y el técnico de mantenimiento. Sólo faltaban los bomberos y Protección Civil. Lo comenté en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues han estado a punto de venir- dijo el telefonista –Porque han llamado diciendo que alguien les había avisado (la Jose, es que es un poco exagerada), pero les he dicho que no hacía falta. Reconozco que ahí hemos pensado que era una broma. También han llamado un señor y una señorita, y he pensado que seguían con la broma pero mire, luego han llamado dos señoras mayores que han dicho que no hacía falta que nos diéramos mucha prisa, que se lo tenía usted merecido, y fíjese, eso me ha mosqueado y he pensado que igual sí pasaba algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía estoy intentando descifrar el código adecuado para conseguir auxilio en estos casos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7526074524018721572?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7526074524018721572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7526074524018721572' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7526074524018721572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7526074524018721572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/02/la-cabina.html' title='La Cabina'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-5299741225922688469</id><published>2008-02-20T05:02:00.000-08:00</published><updated>2008-02-20T09:29:12.900-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Otros mundos'/><title type='text'>Camino del Estrecho</title><content type='html'>El bar está junto a la carretera general. No es gran cosa pero tiene aire acondicionado y en pleno verano eso se agradece. Lo atiende un matrimonio. De momento somos los únicos clientes. Vamos a pasar el día en Gibraltar y hemos parado porque a Kenya le toca mamar. Dejo la sillita de la niña sobre la mesa y me voy abriendo la blusa. La mujer del bar se acerca a mirarla y hace los cumplidos y comentarios de rigor. Antes me molestaba un poco, ahora estoy acostumbrada. “Tiene dos meses... sí, es muy chiquitina porque es prematura... sí, una muñeca, gracias... sí, ya lo ve, es muy tranquila... no, no llora nunca”. Mientras, JB pide una botella de agua en la barra. “Ciento quince pesetas”. El hombre dice el precio sin mirar a JB a la cara. Todos, ellos y nosotros, somos conscientes de que es abusivo, pero no tenemos más opción. Entonces entran más clientes y la dueña del bar vuelve a meterse tras la barra. Es una familia de siete personas. Van camino de Algeciras, para pasar el Estrecho. Viajan en un mercedes tan viejo y tan cargado que parece el dibujo de un tebeo. Tienen cuatro niños de edades comprendidas entre dos y ocho años. Ella tiene mi edad y lleva, además, en brazos a un bebé que tendrá un par de meses más que Kenya. Se sienta en la mesa de al lado, me mira y sonríe levemente. Yo hago lo mismo. Él se acerca, rodeado de niños, a la barra y pregunta el precio de las botellas de agua. “Trescientas pesetas”. El dueño del bar lo dice mirándole desafiante. El nuevo cliente duda, cuenta el dinero, y pide una sola botella. Sale fuera con los chiquillos, que se arremolinan alrededor para beber. Ella acerca su bebé al pecho, tan tapado que hay que saber muy bien lo que está haciendo para darse cuenta. El dueño del bar la mira y se pone hecho un energúmeno. Le grita que salga, que “esas cosas” se hacen fuera, en la calle, que su bar no es un sitio de mala muerte para que “una mora muerta de hambre se saque las tetas”. Ella sale inmediatamente, sin decir nada, sin descomponer el gesto. JB y yo nos miramos imperceptiblemente. Yo recojo la bolsa y la niña y salgo tras ella. Está sentada a la sombra mirando a los niños, que juegan a perseguirse alrededor del coche. Me siento a su lado, tan avergonzada por el comportamiento del dueño del bar que no me atrevo ni a mirarla, y continúo dando de mamar a Kenya. Pocos minutos después JB sale con varias botellas de agua, y se sienta junto a nosotras. Cuando nos vamos les dejamos todas las botellas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-5299741225922688469?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/5299741225922688469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=5299741225922688469' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5299741225922688469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/5299741225922688469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/02/camino-del-estrecho.html' title='Camino del Estrecho'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-1660339522360601010</id><published>2008-02-18T11:52:00.000-08:00</published><updated>2008-02-19T04:37:38.877-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Sabores del mundo</title><content type='html'>Yo no soy muy de traerme trabajo a casa. De cuando en cuando algo cae, o porque la fecha de entrega se me eche encima, o porque así, parapetándome tras la excusa de que tengo que trabajar, puedo encerrarme durante horas sin que nadie me moleste. JB sí es más de traerse trabajo. No es que me moleste. Hombre, si trabajara quitando tripas a los pescados, o capando cerdos, por ejemplo, pues sí, le montaría un pollo que temblaría el misterio cada vez que viniera con trabajo a casa. Pero como lo que se trae son guiris, y nos divierten bastante, le perdono el trabajo extra que me suele suponer su visita. Porque siempre los trae a comer o a cenar, claro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada me dijo que tenía tres japoneses muy majos y que si se los traía a cenar. Y dicho y hecho, el viernes por la noche fue a buscarlos a la ciudad y se presentó con ellos en casa. Nada más entrar en el jardín se deshicieron en reverencias. Al principio era muy divertido porque parecía que tenían un muellecito en la cintura y no paraban de doblarse. Ellos hacían una reverencia, nosotros otra, ellos correspondían, nosotros (desconcertadísimos) hacíamos lo propio, y así hasta que entre dientes le pregunté a JB cómo se paraba aquello y él me dijo que no hiciéramos más reverencias. Mano de santo. Fue parar y ellos hacer lo mismo. Un descanso total, vaya. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las cosas que más nos gustan son los regalos que traen los guiris a casa. Entiéndanme, no es por los regalos en sí sino porque son lo más curioso del mundo mundial. Una vez unos holandeses trajeron dos cajas de cerveza, y hace dos meses una holandesa y una danesa nos trajeron una bolsita con bulbos de tulipán y un paquetito que nos entregaron excitadísimas y que cuando lo abrimos vimos sorprendidísimos que contenía dos tabletas de turrón, El Lobo para más señas. Las chicas nos explicaron que era la primera vez que habían comido aquello y que les parecía un manjar de lo más exótico. Claro que la palma se la llevó una sueca que nos trajo como regalo, primorosamente envuelto, un cortaquesos, y nos dijo que era el mismo cortaquesos que usaba su familia en Suecia, que lo había visto en una ferretería y no había podido resistir la tentación de llevarnos algo muy suyo. Lo que no nos explicó fue por qué, además del cortaquesos, nos había traído media docena de pañitos de cocina blancos y con un estampado de cerecitas bonísimas que se fueron por el desagüe de la lavadora al primer lavado con lejía blanca. Para mí que los paños de cocina eran para ella misma, que se le había olvidado sacarlos de la bolsa y que cuando los desenvolví les hice tantas fiestas (María Guerrero parezco yo a veces) que parecía que nos hubiera traído un jamón de pata negra, y claro, la chiquilla no se atrevió a pedírmelos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la tanda de reverencias los japoneses nos entregaron, con mucha ceremonia, un tetra brick (como lo oyen) de dos litros de sake, y un paquetito de galletas. Lo del sake lo interpretamos a la primera, además de porque ellos dijeron sake y lo señalaron así como treinta veces, porque en el cartoncito venía en japonés y en inglés. Un detalle. Podían haber hecho lo mismo con las galletas, que sólo tenían letras en japonés, de esas que parecen casitas, y nos enteramos de lo que era porque Izumi, una de las japonesas, dijo lacónicamente “esto galleta”. Tuvimos otro intercambio de reverencias y huí a la cocina a ver si ponía en orden el cerebro, que como no lo tengo acostumbrado a semejante subeybaja amenazaba con salirse por la cuenca de un ojo o por uno de los boquetes de la nariz. JB y los niños se encargaron de enseñarles la casa y los nipos se dedicaron a admirar absolutamente todo emitiendo unos sonidos guturales a modo de cruce entre gruñido e intento de sacarse un gargajo de la garganta. JB ya nos había avisado de que eso lo hacen mucho, pero todas sus escenificaciones, siendo buenísimas, no nos habían preparado para aquello.&lt;br /&gt;Yo les escuchaba desde la cocina, muerta de risa, y de pronto entró Madagascar corriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oye, que los chinos están haciendo fotos a todo.&lt;br /&gt;- No son chinos, que son japoneses, y déjales que hagan fotos, si eso es lo que hacen los japoneses, mujer: fotos.&lt;br /&gt;- Ya, pero es que están haciendo fotos a los muebles, a los cuadros, a los cajones del aparador, y hasta a tu foto en bolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello me pareció un poco exagerado así que fui a mirar. Efectivamente, en ese momento Kasuko, otra de las japonesas, se dedicaba a capturar con su cámara la única fotografía que tenemos puesta en un marco, que no es otra que una foto mía desnuda y luciendo la barriga correspondiente al noveno mes de embarazo de Kenya. Puse una mano delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, Kasuko, ven, que Madagascar te va a enseñar sus muñecas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madagascar se resistió un poco porque hace años que no juega con muñecas pero accedió a exhibir todas sus Bratz. Mientras, escuché la vocecita penetrante de Bruno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡A los perros los dejas, que no se comen!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hitaro le miraba sin comprender por qué aquel pequeñazo le gritaba sin ningún miramiento mientras agarraba a los perros por los collares. Kenya se acercó al niño por detrás y le susurró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Los japoneses no comen perro, eso lo hacen los chinos. Los japoneses comen tortuga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bruno escuchó aquello y salió pitando a poner las tortugas a buen recaudo ante el pasmo de Hitaro, quien quedó bajo la tutela de una Kenya que enseñaba tanto los dientes en su empeño por mostrar una sonrisa amistosa que más bien resultaba algo amenazadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cena transcurrió sin mayores percances. Los invitados se comieron todo lo que les pusimos por delante (Madagascar dijo después que Hitaro se había servido arroz con calamares en salsa de almendras siete veces, y Kasuko se cepilló ella solita una bandeja con medio kilo de langostinos; el otro medio kilo conseguimos probarlo los demás) lanzando sus gruñidos de entusiasmo para todo: cada vez que probaban algo y a cada comentario que les hacíamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, y tras el postre, preparé un té y se me ocurrió acompañarlo con las galletas que habían traído así que las coloqué en una bandejita la mar de mona. Es cierto que cuando abrí el paquete me sorprendió que oliera a pescado pero pensé que sería una tara de mi pituitaria, aunque no me suele fallar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que serví el té y cogí una galleta ante la mirada un tanto extrañada, de los japoneses, que no dejaban de mirarme la mano atentamente. Y me dispuse a mojar la galleta en el té, como está mandado. Y justo cuando iba a introducirla en la taza, Izumi la señaló con un dedo y dijo: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabol gamba- &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(NOTA: no es un mito, los japoneses y los chinos, como los caribeños, hablan con la ele)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso explicaba el olor a pescado. JB estalló en carcajadas y los niños en gritos de asco mientras yo, muy digna, bajaba lentamente la mano y devolvía la galleta a la bandeja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente probamos las galletas, que nos resultaron repugnantes incluso remojándolas con sake, e intentamos dárselas a la gata, quien las escupió sin dudarlo. Lo intentamos también con las tortugas de oreja roja, que como te descuides te zampan un dedo, y al olerlas se escondieron en lo más profundo del estanque. El único que se atrevió con ellas fue el perro, y nada más comerse una vomitó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy JB ha vuelto del trabajo con un paquetito de parte de los japoneses. En la nota ponía: Señora, su arroz es el más rico que hemos probado nunca, y somos japoneses, pero mejorará si lo acompañan con esto”. Y al abrirlo nos hemos encontrado tres bolsitas de galletas de gambas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-1660339522360601010?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/1660339522360601010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=1660339522360601010' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1660339522360601010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/1660339522360601010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/02/sabores-del-mundo.html' title='Sabores del mundo'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-7984056453849372023</id><published>2008-02-16T12:07:00.000-08:00</published><updated>2008-02-21T08:25:09.146-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Microcosmos'/><title type='text'>Premio Arte y Pico</title><content type='html'>Entro para contarles un chascarrillo y me encuentro con que Almaleonor, la autora del blog "Helicon.Lugar donde reside la ilusión" (http://almaleonor.spaces.live.com/blog/cns!375874968D08DC3!2108.entry) le ha otorgado a este blog el premio Arte y Pico. Como muchos se estarán preguntando qué razones ha podido tener Almaleonor (aparte de su natural bondad, claro) para darme un premio, léanla a ella: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"...la he elegido, porque sus relatos de viajes despiden una gran sensibilidad, los relatos de humor un vivo ingenio, y los relatos en 100 palabras, una acertadísima elección del lenguaje. Y por su bellísimo tatuaje, jejeje"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que éste es un premio que se otorga entre blogueros para premiar y difundir por la red el trabajo de otros compañeros, ahora yo debo premiar a cinco blogs, cosa difícil porque son muchos los que a mi modo de ver lo merecen. Mis candidatos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Exapamicron&lt;/strong&gt;: http://exapamicron.wordpress.com/ (Autor: Arc)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Dos son multitud&lt;/strong&gt;: http://dossonmultitud.blogspot.com/ (Autores: Max y Lula)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mira y calla&lt;/strong&gt;: http://miraycalla.blogspot.com/ (Autor: Toni)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Avellana&lt;/strong&gt;: http://avellana.neunoi.com/ (Autor: Avellana)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Peterpsych&lt;/strong&gt;: http://peterpsych.blogspot.com/ (Autores: Peterpsych, K Miquel, Mayal)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me van a disculpar que no diga nada de ellos; prefiero que los visiten y comprueben por qué merecen un premio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Infinitas gracias a Almaleonor, sinceramente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-7984056453849372023?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/7984056453849372023/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=7984056453849372023' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7984056453849372023'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/7984056453849372023'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/02/premio-arte-y-pico.html' title='Premio Arte y Pico'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7338776804821012322.post-2634518379447595555</id><published>2008-02-14T09:13:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T09:15:49.244-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cien palabras'/><title type='text'>Nostalgia</title><content type='html'>Llevaba tanto tiempo viajando, había ido tan de acá para allá, que siempre decía que su casa cabía en una maleta; a veces incluso en una mochila. Disfrutaba cada sitio plenamente, llena de curiosidad, con los sentidos dispuestos, y en todos lados quería vivir, pero no había querido quedarse a morir en ninguno. Nunca había entendido a aquellas gentes que intentaban reproducir su pueblo en ciudades nuevas, a los que no aprendían la lengua del país adoptivo, a los que morían de nostalgia; por eso nunca imaginó que saborear un madrileño caramelo de violeta le iba a derretir el corazón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7338776804821012322-2634518379447595555?l=dry-gin.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dry-gin.blogspot.com/feeds/2634518379447595555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7338776804821012322&amp;postID=2634518379447595555' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2634518379447595555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7338776804821012322/posts/default/2634518379447595555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dry-gin.blogspot.com/2008/02/nostalgia.html' title='Nostalgia'/><author><name>Ginebra</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10039856154993986147</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='19' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/-LfGd1bz3gnA/TorKhj7EefI/AAAAAAAAAEE/ajRx9asTiCA/s220/yo.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry></feed>
